HAROLDO CONTI: COMO UN LEÓN-1-

La vida de Haroldo. Escritor, secuestrado y desaparecido.

Conti estaba por cumplir 41: había nacido el día de la Patria, un 25 de mayo, en un pueblo de la Pampa tranquila, Chacabuco, donde había ejercido como maestro rural, actor y director de teatro. También fue comerciante y piloto de aviones, aficionado a la pesca y profesor de filosofía. Pero antes de cumplir los 30 se reveló como novelista: con Alrededor de la jaula ganó un premio de la Universidad de Veracruz, y luego ganó el premio de la revista Life y el premio Municipal de Buenos Aires. Pero fue con Mascaró, el cazador americano, que obtuvo su mayor reconocimiento: el Premio Casa de las Américas, cuya primera edición se hizo en Cuba en 1959, el año de la revolución“. Escribe el periodista y militante de los años 70´, Eduardo Anguita. Un 5 de Mayo de 1976 el batallón 601, uno de los tantos grupo de tareas de la última dictadura cívico-militar, entró a la casa de Fitz Roy y Humboldt, que pertenecía al escritor Haroldo Conti. Será uno de los 30 mil secuestrados y desaparecidos en la represión clandestina y genocida que ocurrió a partir del 24 de Marzo de 1976.

En 1944 mientras el general Juan Domingo Perón le otorgaba derechos a los obreros argentinos, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión Haroldo Conti ingresa al Seminario Conciliar y empezó a escribir una novela, desde aquellos años no abandonó la literatura.  Melville, Conrad, Gorki y, Stevenson, fueron parte del primer combustible literario. Además, Faulkner, Pavese, Dylan Thomas. Y tal vez sus desventuras se hallan en los personajes de Horacio Quiroga. Escapará del Seminario, para meterse en la facultad de Filosofía y Letras, y comenzará a escribir,  Sudeste (1962), pasando por los cuentos de Con otra gente (1972), la novelas Alrededor de la jaula (1967) y En vida (que recibió el premio Barral, fallado por primera vez, en mayo de 1971), los relatos de La balada del Alamo Carolina (1975), hasta la novela Mascaró el cazador americano, Premio Casa de las Américas en 1975. Uno de los cuentos que compartimos es Como un León (1967). En la senda de una escritura realista y comprometida, como Rodolfo Walsh, se encuentra Conti.

Levantate, como un león

“Todas las mañanas me despierta la sirena de la Ítalo. Ahí empieza mi día. El sonido atraviesa la villa envuelta en las sombras, rebota en los galpones del ferrocarril y por fin se pierde en la ciudad. Es un sonido grave y quejumbroso y suena como la trompeta de un ángel sobre un montón de ruinas”

Así comienza el cuento de Conti, con un nene que vive en la villa, que lo despierta la sirena de la fábrica de la Italo-Argentina, en los tiempos de la Argentina productiva, donde había fábricas para ir a trabajar. “Entonces abro los ojos en la oscuridad y me digo, cuando todavía dura el sonido, “Levántate y camina como un león”. Claro Lito, nuestro personaje tiene que levantarse y ser un león para atravesar el frío, en esa casa precaria, con su mamá en la penumbra, con esa llamita del calentador, desayunar un mate cocido, y atravesar la villa para ir a la escuela. Luego aclara que, “las más de las veces no es otro que mi hermano el que me dice eso de que me levante y camine como un león.“. ¿Qué pasó con el hermano de Lito?,

“Pienso en mi hermano, por ejemplo. Hace un par de meses que lo mataron. El botón vino y dijo con esa cara de hijo de puta que ponen en todos los casos, que había tenido un accidente. El accidente fue que lo molieron a palos. Fuimos en el patrullero mi madre y yo hasta la 46 y allí estaba mi hermano tendido sobre una mesa con una sábana que lo cubría de la cabeza a los pies”. Además también ha muerto el padre, de quien parece que era un vago, pero sabía tomarse la vida, su mamá está sola. Y ahora Lito en la penumbra visualiza a la banda de los pibes, que gritan y vociferan caminando por las vías, “Otras veces pienso en los muchachos. Tulio, el Negro, Pascualito. Caminan delante de mí, sobre las vías. Gritan y se
empujan, aunque no escucho nada. Sus caras mugrientas brillan debajo de la luz…”

Se levanta porque, porque hay que ir a la escuela, y cuando sale de su casilla, el paisaje del barrio, es el siguiente,

Las villas todavía están envueltas en la niebla y aquello parece el comienzo del mundo, cuando las cosas estaban por

tomar su forma. Las casillas oscilan como globos, las luces brotan por los agujeros de las chapas como ramas

encendidas, las ventanillas de los trenes puntean velozmente la penumbra, se estiran como goma de mascar y más allá

se reducen a un punto sanguinolento, después de montar la curva.

COMO UN LEÓN. Haroldo conti. 1967

¿Qué va pasar con Lito y la escuela?. ¿qué relación tiene ese pibe de la villa, que la cana le mató al hermano, sin padre, y que vive con su solitaria madre en una casilla?. En la próxima entrega.

Continuará…

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