FIEBRE AMARILLA: A 150 AÑOS

Epidemia en Buenos Aires

El 14 de abril de 1871 se inauguró de apuro el cementerio de la Chacarita, porque no había lugar para los muertos. ¿Qué pasó en aquel año?. En enero comenzó a desatarse una epidemia en Buenos Aires, que se transmitía a través del mosquito: la fiebre amarilla. Es probable que la enfermedad haya ingresado por los soldados que provenían de la fatídica guerra contra el Paraguay, la Guerra de la Triple Alianza.

La enfermedad mató al 8% -14.000 personas-de la población de Buenos Aires de aquel entonces; a números actuales hubiesen muerto 280.000 personas, es decir que fue una epidemia letal. Hay una serie de particularidades que vale la pena contar. El presidente Domingo F. Sarmiento, y su vicepresidente Adolfo Alsina, huyeron de la ciudad a la actual Mercedes. En la capital porteña vivían 60 médicos, de los cuáles huyeron veinte de la ciudad. La epidemia tomó al gobierno por sorpresa, y al virus se le sumaba las pésimas condiciones de higiene de la ciudad.

Dos médicos que lucharon denodadamente contra la epidemia fueron Eduardo Wilde, y Adolfo Argerich Martínez, quien murió en la plena epidemia, dos de los 40 médicos que se quedaron en Buenos Aires, a ejercer su profesión en un momento tan delicado. En la imagen siguiente que representa el cuadro de 1889 de Juan Manuel Blanes, el de barba que ingresa por detrás, ese era Adolfo Argerich, que demás tiene su tumba en el cementerio de la Chacarita. El cuadro representa un episodio real en tiempos de epidemia, que según el parte policial la escena sucedió en un conventillo de la calle Balcarce, de una familia de inmigrantes italianos, vencidos por la enfermedad. El esposo yace muerto en la cama, y la mujer en el suelo, con un pequeño casi encima de su cuerpo.

El Cementerio y los cambios en la Ciudad

La población negra que vivía en aquel 1871, murió durante la epidemia, siendo asolada la zona lindante al riachuelo en las actuales San Telmo y Monserrat. Desde allí mermó considerablemente la población afro en Buenos Aires, hasta casi extinguirse. Como siempre las epidemias se siente más, en los sectores vulnerables de la población. al principio morían unas 100 personas por día, y en la etapa más crítica fallecían unas 500 personas. Esto provocó la necesidad de otro cementerio, a parte de el Cementerio de la Recoleta, inaugurado por Bernardino Rivadavia.

El primer cementerio se emplazó en el actual Parque Los Andes, en la calle Lacroze, y después comenzó a ampliarse. Así en la década del 80´, se estableció definitivamente el cementerio, que pasó a llamarse Cementerio del Oeste. Aunque popularmente en la calle se lo nombraba como Cementerio de la Chacarita.

Sepultureros en el cementerio en aquellos trágicos días de 1871.

Otra característica, fue el cambio de poblamiento de la ciudad, a partir de la Fiebre Amarilla, la aristocracia vivía en el sur, san Telmo, Monserrat, Barracas, en caserones amplios, con un patio central. La “gente bien”, al iniciarse la pandemia comenzó a mudarse al Norte de Buenos Aires, hacia los barrios de mayor poder adquisitivo de hoy, Palermo, Belgrano, Nuñez. También a la zona sur del conurbano, Banfield, Temperley, Lomas. La familia Bernal, se mudó a los territorios donde se hoy se encuentra la Estación de Bernal. Terrenos cedidos por Félix Bernal, en el distrito de Quilmes

Relatos del Sur. Autor: Matías J. Escot. Su Libro Escritores en Combate 1. https://www.zivals.com.ar/LIBRO/9789874970046/ESCRITORES+EN+COMBATE+I

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