EVITA: A 69 AÑOS DE SU MUERTE

ANTES DE SER EVA

El 7 de mayo de 1919 en un rancho cercano al diminuto pueblo de Los Toldos a 200 km de Buenos Aires una comadrona indígena asistió a Juana Ibarguren durante el nacimiento de su hija. El padre, el estanciero Juan Duarte no reconocería la paternidad de su quinta hija.

A comienzos de 1935 una joven mujer llega a la Capital Federal, su hermano Juan, que residía en la ciudad cumplía por entonces el Servicio Militar Obligatorio. La muchacha de 15 años se emplea en un comercio que quedaba cerca de la Plaza San Martín. En aquellos tiempos la mujer era requerida en comercios, fábricas y talleres, sin embargo a ella le gustaba la actuación. La vida del trabajo era difícil en la ciudad de las luces, y más siendo mujer y sola. Con empuje a base de amor propio y contactos, la mano y algo más, decían las malas lenguas de los hombres y mujeres, que ella llamó la oligarquía, le permitió llegar. Fue precisamente la mano de “la voz sensible de Buenos Aires”, así apodaban a Agustín Magaldi.

En 1937 hace su primera aparición en una película y comienza a trabajar como artista de radioteatro, esto revestía importancia porque la proyectaba a una audiencia masiva. En 1939, mientras un coronel, que sería Presidente era enviado a una misión de espionaje a Europa, en abril de aquel año tomó el papel protagónico de un melodrama radiofónico. Se hizo una importante campaña promocional en distintas revistas. Mussolinni y Hitler lideran en el viejo continente y se vislumbra la guerra.

ABANDERADA DE LOS HUMILDES

Tiempo más tarde es presentado al coronel Aníbal Imbert, quien fue su escolta la noche del 22 de enero de 1944, cuando se realizó en el Luna Park la jornada a beneficio por las víctimas del terremoto de San Juan. Es allí cuando María Eva Duarte es presentada al General Juan Domingo Perón. Convertida en primera dama será la carnadura del peronismo, trabajará incansablemente por los humildes. No tendrá cargo en el gobierno, y sí tendrá relación con la dirigencia sindical, y con los sectores populares, atenta a las miles de demandas, que se le presentaban a diario.

Luego de su viaje por Europa, en Junio de 1947, en el cual en tres meses recorre España, Italia, Portugal, Francia y Suiza, toma conciencia de la necesidad que el estado organice definitivamente la ayuda social.

Hospital de Niños y Epidemiología Infantil más grande de Sudamérica. Proyectado en 1951, Tras el golpe de 1955, se abandonó la obra. Se convirtió en un enorme edificio deshabitado el Albergue Warnes.

Eva empieza a sentirse agobiada por todo tipo de entrevistas, mujeres con hijos a cuestas, hambrientos, y sin calzados, ancianos que pedían dinero e inválidos en silla de rueda. En septiembre las cartas recibidas por día en la residencia superan los tres mil. Así comenzó a gestarse la Fundación Eva Perón, dedicada a asistir a los humildes, obtuvo su personería jurídica en julio de 1948. La institución creó, a su vez, hogares, escuelas, hospitales, la famosa Escuela de Enfermeras y proveedurías de alimentos.

“Lo que yo doy no es mío. ¿Porqué me lo agradecen?. Lo que yo doy es de los mismos que se lo llevan. Yo no hago más que devolver a los pobres lo que todos los demás le debemos”.

EVA PERÓN. LA RAZÓN DE MI VIDA.

El odio destruyó la obra de la Fundación Eva Perón, después del derrocamiento al gobierno peronista en 1955, por la mal llamada Revolución Libertadora. El 22 de agosto de 1951 tuvo que renunciar, cuando la Plaza de Mayo, llena de trabajadores, le pedía la candidatura a Vicepresidencia, en la Fórmula Perón-Perón. Una enfermedad implacable detuvo su vida a los 33 años, un 26 de Julio de 1952. El coraje de Eva Duarte su enfrentamiento contra los privilegiados, los opresores, y también contra un sector de los militares, es innegable. El odio que despertó sigue intacto. Una mirada lúcida es la del filósofo José Pablo Feinmann, que dice:

“Tiene una ambición política. Política porque sabe que con ella llegan al poder de la cima, los sindicalistas que le son fieles, y los pobres, los grasitas, los morochos que tanto quiere; los bastardos como ella. Los que nada tienen, ni tierra, ni apellido, solo brazos fuertes, sudor, cansancio y plusvalía. Se juega en este momento su partida decisiva llena la Plaza y habla con los grasitas durante horas, le piden algo que ella ya perdió, la Vicepresidencia, la perdió por la oligarquía, por la iglesia, por los militares y la perdió por Perón, que la dejó sola. Le tenía miedo, Perón que sabía como nadie que en esa Argentina de 1951 solo había un político a su altura, capaz de pelearle espacios de poder de quitárselos, de relegarlo. Era ella. la deja sola ante los lobos, y los lobos la devoran”.

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