UN TAL MACEDONIO Y SU COLONIA ANARQUISTA.

                                                         Conversador admirable, fumaba, mateaba, pensaba, escribía con mucha facilidad, y sin darle ninguna importancia a su obra literaria. Este era un hombre grande que venía por la noche a la casa de papá, cuenta un jóven Jorge Luis Borges. Se dice que el conversador admirable hacia 1900, junto a dos amigos pensaron en fundar una colonia anarquista, en una isla perdida en el Paraná, cercana a Misiones. Junto a Guillemo Borges y Julio Molina y Vedia residieron en esta isla un par de meses, alejados de la gran aldea, y del capitalismo incipiente porteño. Sus intentos de formar una colonia que compartiera el pan y nadie fuera explotado, fracasaron. No por cuestiones políticas, sí por la inutilidad de los hombres frente al trabajo manual y la áspera naturaleza del Alto Paraná. El hombre era el escritor, poeta y porteño de ley, MACEDONIO FERNÁNDEZ, y según se dice en una de sus biografías; se desconoce si la aventura fue cierta, lo pensaron sus amigos, pero no lo hicieron, o todo fue una invención de su admirador: Jorge Luis Borges.

 

 

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