UN CRONOPIO EN CHIVILCOY

 

                                      Anda fugándose, fiel a lo que sería su vida de transhumante. Es hombre de ningún lugar, siempre haciendo equilibrio entre Buenos Aires y París. Aunque Julio Florencio Cortázar, vivió también en Bolívar y Chivilcoy. Nacido en 1914, en Bruselas, su padre dedicado a la diplomacia tuvo que escaparse por el advenimiento de la primera guerra mundial. Y recaló en Banfield, un lugar de cercos, quintas, calles amplias y de tierra, y mucha bicicleta. Sin embargo el niño de 9 años sólo, quería leer, y leer. su madre por recomendación médica lo obligaba a esta un par de horas al sol.

                                        Ahora, tiene 25, se peina a la gomina y usa unos lentes grandes. Vive sólo en una pensión en Chivilcoy. Julio, es profesor de la Escuela Nacional de Chivilcoy. Dicho por él “era una especie de hombre orquesta”. Docente de Historia, Geografía, y Educación Cívica, de Literatura nada, sólo los poemas que escribe, y sus lecturas.

                                             ¿Cómo pasa las horas el futuro escritor?. En un cuarto que no comparte con nadie, se queda despierto hasta altas horas de la noche, lee, estudia, e intenta a aprender inglés. Escribe cuentos, que a máquina los pasa la hija de la dueña de la pensión Rosa Varsilio. Su situación económica mejora un poco, cuando el Ministerio le otorga un cheque mensual, para vivir más holgado, corre el mes de agosto de 1939. El hombre de grandes ciudades, Buenos Aires, París, La Habana, se encuentra enclavado en “la pampa” como suele llamarla él. Le gusta aún menos que Bolívar. “Tengo miedo de convertirme en un pueblero” y habla de “la espantosa mediocridaed que caracteriza al habitante standard de cualquier ciudad chica”. Y finalmente le asusta caer ” en ese pozo vegetativo que es Chivilcoy”. Hastiado viaja a la Capital a ver a sus amigos y parientes. Garabatea los primeros palotes de sus cuentos, cuando todos duermen. Y mientras en su fonógrafo suena el saxo de Charly Parker.

Charly Parker. Y una de las pasiones de Cortázar el Jazz. Escribió luego de leer la biografía del músico, el cuento, El Perseguidor, del libro Las Armas Secretas.1959.