Soriano y La Patria mal contada.

 

“La Historia Argentina está mal narrada, y en la escuela no nos cuentan las cosas. Por eso muchos tienen monumentos, porque si se cuenta realmente lo que fue, a muchos, hay que bajarlos de los pedestales”.

1.Una Librería de calle Corrientes.

 

                              AHÍ ANDABA OSVALDO SORIANO, TRATANDO DE REENCONTRARSE CON ESO QUE LE DOLÍA, Y AMABA al mismo tiempo, con su patria.

Como tantos argentinos Soriano retornaba al país en 1983, luego de exiliarse en Bruselas, de vivir en Francia junto a Julio Cortázar, y esperanzado en la democracia luego de los años de dictadura, de desastre económico, y de una justa pero triste guerra en Malvinas. Al escritor de Triste, Solitario y Final, lo acechaban a cada paso, no lo dejaban dormir preguntas, cavilaciones acerca de nuestro país:

¿Que leer?, ¿Por donde empezar a entender los episodios claves de la historia Argentina?¿Dónde está nuestra historia?. 

Mayo 1810

Una tarde de Junio, en su departamento del barrio de la Boca, vió a su gato sentarse sobre una Revista Billiken ajada, con un dibujo de la Plaza de Mayo, aquel 25, de 1810. No aguantó y salió raudo a calle Corrientes. pero ¿qué buscaba?

“rastrear las urgencias, utopías, las derrotas de un puñado de hombres que empujaron a una patria sin nombre a un destino tan extraño a sus sueños de Independencia y Revolución”.

Así en una librería de viejo,adquirió la inhallable Biblioteca de Mayo, unos mamotretos de los años 60´. Así empezó a desandar una historia más cerca de los grises, que de los grandes próceres, una historia llena de hombres de carne y hueso, y no de mármol y de estatuas.

2. Bares, Fóbal y Olivetti.

 

Nació en Mar del Plata de 1943. En una casa de la calle Alem, un 6 de enero de calor espantoso.Vivió en esa ciudad, además en Rio Cuarto, Tandil y Cipolletti. Su padre era empleado de Obras Sanitarias, instalando cloacas. En Cipolletti era fanático del cine, ya que no había una sola librería. Y a los 11 0 12 años soñaba con ser futbolista. En Tandil comenzó a leer y a escribir sus primeros impublicables- según el autor- cuentos. A los 19 años cansado de andar en pueblos anodinos, decidió probar suerte en Buenos Aires. Pensó que el periodismo le iba a permitir continuar escribiendo.

Raymond Chandler. Escritor norteamericano de policiales que influenció a Osvaldo Soriano. El largo Adiós, una de sus mejores obras.

                                                     Chandler            Y no se equivocó, entró en el diario más importante del momento: La Opinión. Se arma desde abajo, y se forma en el oficio periodístico lector de Chase, James Cain, Dostoievsky, Arlt, Stevenson y Jack London entre muchos.Aunque la escritura, no era su único vicio, “En esa época- 1969, 1970- los viernes y sábado a la noche, en la Avenida Corrientes uno tenía que andar por la calle, porque la vereda está repleta de gente. Y no había boliche que no estuviera lleno. (…) Éramos todos solteros, y queríamos ser solteros  para siempre por las minas que circulaban..” Tomarse un Cognac, los viernes, alguna señorita de ocasión y los domingos ir a ver a San Lorenzo. Esa era vida para Osvaldo Soriano. Dormía poco de noche, y repiqueteaba la Olivetti soñando ser Raymond Chandler.

3. Semblanza de los hombres de Mayo.

 

Escribe acerca de sus lecturas históricas Soriano, interesado más por personajes que por hechos.

Manuel Belgrano:  “Tiene unos líos terribles en la cabeza, pierde batallas porque no sabe cómo se organizan las fuerzas, no es un militar, pierde por exceso de coraje, se enamora todo el tiempo. (Nota del que escribe: Es un mujeriego). Es un tipo que tiene hijos con varias amantes. (…) Es ingenuo, piadoso.(…) En el Norte captura a un ejército entero y lo deja partir bajo juramento de no volver a tomar las armas”.

Mariano Moreno: “Quiso imitar los sueños a veces radiantes, a veces tenebrosos, del jefe de los jacobinos franceses, Robespierre. (…).Un asceta silencioso y torvo, dirige sus actos y órdenes a destrozar el antiguo sistema. Habla Latín, Inglés y Francés con facilidad; ha leído (…) y es posible que desde el comienzo se haya mimetizado con el fantasma de Robespierre”.

Juan José Castelli” La mañana del 25, cuando muchos se han ido a dormir y otros llegan a ver de “de que se trata” Castelli sale al balcón del Cabildo y con el énfasis de Saint Just anuncia la hora de la Libertad. (…) Meses después anda por el Alto Perú, declarandole la libertad a los indios en Tiahuanaco. Encargándose de un ejército, siendo el mejor orador que tiene nuestra revolución. A cada paso que daba nombraba tres palabras: Igualdad, Libertad, y Revolución. Y no era como Belgrano. La ira lo distinguía.”

Cornelio Saavedra: ” Saavedra odia con todo el alma al secretario de la Junta. A Moreno. Es un militar férreo, gran organizador, pero el primero que se opone fuertemente a Castelli y a Moreno. Conduce el Regimiento de Patricios, y es el que encara a Cisneros, para que se termine la farsa, aquel 18 de Mayo”.

 

                                                              La pluma de uno de los mejores escritores que dió este bendito país. Una semblanza literaria pero con visos de realidad. Hombres que tenían envidias, sentimientos, pasiones y odios. pero que al humanizarlos los queremos más. Tal vez se hacen más reales, tal vez nos hablen desde el fondo de una historia de desencuentros, para reencontrarnos con lo mejor de una patria, llena de gestos heroicos y de esperanza.

Fuentes:

*Revista Sudestada. Cultura, Política y Actualidad. Año 8. N° 77. Abril 2009.

*Soriano. O. Soriano por Soriano. Ed, Seix Barral. Bs.As. 2010.

*Saccomano, G. El fenómeno Soriano. Suplemento Radar. Página 12. 28/01/2007.

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