Sarmiento (I): Derribando al Hombre de Bronce

 

El sanjuanino se construyó a sí mismo. Considerado padre del aula, no escatimó adjetivos a la hora de referirse a los indios y los gauchos, y si fuese por él, dejaba que el sur del país lo ocupasen los chilenos.

Un Posible principio.

 

                                  Aprendimos que Domingo F. Sarmiento era un prócer, un niño modelo que jamás mintió. Además era un buen compañero y fue a la escuela –sin faltazo– nueve años seguidos. ¿Qué pasa si lo pensamos lejos del bronce?¿Qué ocurre si derribamos la estatua, la figura luminosa que nos vendió la historia oficial, junto a nuestra maestra de grado?

                              Casa natal de Sarmiento                                                                             Comencemos por el principio: Se llamaba Faustino Valentín Quiroga Sarmiento, y nació en uno de los barrios más pobres de San Juan de la Frontera, el Carrascal.

En esta casa, que actualmente es un museo.

             

                                                                       El 15 de Febrero se cumplieron 205 años de su nacimiento, vió la luz en 1811. La familia de José Clemente Quiroga Sarmiento, y Paula Albarracín Irrazábaltuvo 15 hijos, aunque muchos niños fallecieron. Faustino fue uno de los seis sobrevivientes.

¿Quiroga Sarmiento?.  Sí, era pariente del caudillo Juan Facundo Quiroga. José Clemente y José Prudencio-padre de Juan Facundo- eran parientes lejanos.

 ¿El Niño modelo?.

                                                     Cada vez que teníamos malas notas en la escuela, siempre nos dijeron que Sarmiento era el mejor de la clase.

“Hiciéronme sombra, sin embargo, de tiempo en tiempo, niños altamente dotados de brillante inteligencia y mayor contracción al estudio que yo.” 1 

                            libro-sarmiento

 

            A los diez u once años, lejos de ser obediente, pulcro y estudioso, jugaba al ejército. Había formado una bandita que atacaban con palos y piedras a otros chicos del pueblo, a los golpes definían sus diferencias.

“hicimos tres o cuatro jornadas más o menos lúcidas, con más o menos pedradas y palos dados y recibidos, terminando un domingo en deshacer un ejército y tomar prisioneros…”.2   

 

¿A usted lector no le gustaba la matemática?.

 

                          A mí tampoco, y a Sarmiento menos. “Al fin me hostigó la escuela, y la gramática, la aritmética, el álgebra, a fuerza de haberlas aprendido en distintas veces. Mi moralidad de escolar debió resentirse en esta eterna vida de escuela”3  Una mañana arreciaba el sol en el Carrascal, y nuestro personaje se hallaba en la despensa de sus padres, no trabajando, sino leyendo un libro contra el mostrador.

            -No se que voy a hacer con este chico se la pasa leyendo-, dice la madre, a una señora; que pretende que el joven le venda azúcar y yerba.

-¿Para que lee tanto?, inquiere la mujer.

-Estoy estudiando para ser presidente.-dice el joven Faustino-.

La señora ríe, y Valentín le tira azúcar sobre el rostro, y se marcha diciendo groserías ante la mirada atónita de la madre.

Lecturas y Pensamientos.

                                                       Sarmiento desea irse a estudiar, viajar y salir de su vida provinciana, es rechazado y no obtiene una beca de estudio para la mejor escuela de Buenos Aires, el Colegio de Ciencias Morales. Su familia no es aristocrática, y posee escasos recursos. Si, por esos años debido a Bernardino Rivadavia, Esteban Echeverría consigue su beca de estudios en Europa. Lo más cerca del viejo continente que puede estar el sanjuanino en su juventud, es leyendo a sus autores, Guizot, Goethe, Tocqueville, Shakespeare, Lerminier y Lamartine. Del Barón de Montesquiev, extrae la teoría de los climas, y otras ideas sobre los pueblos y la raza. Piensa acerca de nuestra América“…los estados sudamericanos pertenecen a una raza que figura en la última línea entre los pueblos civilizados”.  4 

 

                                                          libros3

                     Aquellas no son menos crueles que estas líneas en una carta a Bartolomé Mitre :

                     

“Se nos habla de gauchos… La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos”. 

Acerca de nuestro territorio, el prócer se baja de la estatua una vez más y alega: “Magallanes pertenece a Chile y, quizá, toda la Patagonia… No se me ocurre , después de mis demostraciones, cómo se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos.(…). Es una tierra desértica, frígida e inútil. No vale la pena gastar un barril de pólvora en su defensa. ¿Por qué obstinarse en llevar adelante una ocupación nominal?”. 6

                                                             Forjado en el espíritu de época, el positivismo filosófico y el liberalismo del siglo XIX, completó su formación política e intelectual. Además perteneciente a la mentada Generación argentina del 80´, Sarmiento prefigurando lo que iría a realizar, Julio Argentino Roca.

                                                           Dice en el diario El Nacional: “¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado”. 7

Si bien es necesario comprender las concepciones ideológicas de aquel momento histórico, y al prócer como hombre de su tiempo.Lo bajamos del pedestal, y las palabras ya no pertenecen al maestro, sino expresan contradicciones, y desnudan al hombre.

Citas:
 1. Sarmiento. D. F. Recuerdos de Provincia. Pág. 131.
 2. Sarmiento. D. F. Ob. Cit. Pág. 136.
 3. Sarmiento. D.F. Ibídem. Pág.130.
 4. Martínez Estrada. Sarmiento. Pág. 170.
 5. Rivera Carlés R. Rosas. Pág. 131.
 6. Rivera Carlés R. Ob. Cit. Pág. 314.
 7. Rivera Carlés. R. Ibídem. Pág.314.

 

2 Comments

  1. Excelente articulo, muy bueno eso de bajarlo del bronce y demostrar que Sarmiento era una persona muy PRO, CAMBIEMOS a los ojos del presente, y tambien corrobora que la grieta no es un invento del Kirchnerismo, viene de los dos modelos de pais que estan en pugna desde el origen de nuestro pais, SAludos!!!

    • Abrazo Gaby!!. Es así los proyectos en pugna en nuestro país están hace doscientos años. Ninguno termina de vencer definitivamente al otro. Por eso alternan, y no su consolidación es por períodos.

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