RODOLFO FOGWILL: El Francotirador literario

A los 11 años manejaba un arma, a los 12 tuvo su primera moto, a los 15 su primer barco, a los 16 empezó a estudiar medicina, a los 23 era sociólogo, a los 38 multimillonario, dueño de dos empresas de investigación de mercado y publicidad, y a los 40 ya no tenía nada. En 1982 escribió en siete días —cuenta la leyenda- sostenido por veintiún gramos de cocaína-Los Pichiciegos– la novela sobre Malvinas, que pinta de cuerpo entero a la última dictadura cívica-militar.

Cuenta el propio Fogwill que venía de la oficina y pasó de su madre, y ella le dijo, «Hoy hundimos un barco». Ese involucramiento de su mamá, como si ella estuviese peleando Fogwill lo entendió, como la operación cultural de la brutal dictadura, que había comenzado el 24 de marzo de 1976. En una entrevista con otro escritor- y de los buenos- Martín Kohan;

» En esa época yo vivía en un piso décimo, mi mamá vivía en el quinto. Yo bajaba, al mediodía, y a la tardecita, a morfar algo, y estaba el televisor prendido todo el tiempo. Esa fue mi única relación con Malvinas. Y en mi laburo… Yo había salido de la cana, y me tomaron como director creativo de la agencia de publicidad que era de la familia del presidente (Roberto) Viola, que ostentaba todas las cuentas publicitarias de las empresas intervenidas por el gobierno. El presidente de la agencia era un amigo de Viola, y el vicepresidente era además el vicepresidente del Banco Central en ese momento, el brigadier Cabrera. Entonces, la agencia era también un lugar donde se reunían los generales a charlar boludeces, a tomar whisky, y a hablar sobre cómo iban a ganar la guerra».

Dice de Rodolfo, el orador y escritor barroco, -así se lo acusa a Horacio González, dice de él:

«Rodolfo Enrique Fogwill, vuelve a nacer en Quilmes hace 69 años, vuelve a ser estudiante de sociología y vuelve a escribir su obra, con su genealogía correcta y adecuada a una biografía, en la que durante muchos años le dijimos “Quique” hasta que le respetamos el sacramento de su “Fogwill”.

Y luego continúa, «Pero más que una biografía, manejó publicitariamente su nombre y lo convirtió en un ícono sonoro, emblema visual de mercado y epistemología errante. Usó la expresión “experiencia sensible” para decir algo que nunca dijo literalmente: que sólo rescatando la experiencia sensible, que es la más radicalizada flema lírica y musical debajo de las palabras, podemos seguir existiendo. Y la experiencia sensible es un humanismo que Fogwill no declaró nunca como tal, o que incluso lo hizo, pero negándolo. “Publicitaba” aquello en lo que no creía, como todo gran publicitario…»

Un animal literario. Vida y escritura de un polemista de la crítica literaria y la vida misma.

Acerca del Menemismo, el poeta, de vida excéntrica, y políticamente incorrecto nos aclara, «Yo no escribí la novela del menemismo; muchos dicen que – Vivir afuera- es eso, pero no, porque no logré captar eso. El menemismo está en – Los Pichiciegos- , en la imagen del turco. Aguante y merca, merca, merca. No tiene enemigos. (Le viene a la cabeza al que escirbe, la frase del indio Solari, acerca de ese período, «la cocaína podía palparse en el aire») Ese personaje es el que prefigura el menemismo. Eso lo ve, en pleno menemismo, Beatriz Sarlo.  Luego continúa,

«Hoy en día tenemos un gobierno que está generado -el núcleo de poder- por el azar de la amistad (…) Pasa con el poema Gran Menem, que yo publiqué un año antes de que saliera la campaña publicitaria de Menem, «Menem lo hizo», y es un «Menem lo hizo». Cuando lo leía, en ese momento, antes de que saliera -porque yo lo leía en público-, se cagaban de risa, creyendo que era un delirio de un loco».

Tampoco era concesivo con el Kirchnerismo, «en todo esto hay poca carrera política (…) son figuras de un departamentito, que se reunían hace quince años en un pueblito de provincia». «Kirchner es un temerario», dijo para otra entrevista (www.pajarorojo.com.ar). Como si fuese poco categorizaba, a Macri, mucho antes de ser presidente, en la ciudad y disparaba:
«Es una política mentirosa. Primero, porque su único objetivo casi excluyente es recaudar, hacer caja, y conste que no me refiero a las arcas de la Ciudad» ¿Habría otras cajas para el escritor nacido en el conurbano?, y cierra lapidariamiente «Macri no existe, es un traidor de carrera». Sin ser un apolítico, era cínico con la política por la forma de construir poder de los personajes, que rodeaban ese mundillo.

El último 21 de Agosto, se cumplieron 10 años del fallecimiento del escritor nacido en Bernal, un 15 de Julio de 1941, finalizamos con las palabras de Horacio González, «No va a ser fácil acostumbrarse a la ausencia de Fogwill, porque estaba en todos los puntos de tensión que pudieran imaginarse en torno de cualquier falla en la imaginación pública. El mismo era una falla y la representaba con un gasto doloroso y una risa de fauno corrosivo. Hasta que largaba algo inesperado, que venía masticando entre acres agresiones, y era una relación inesperada entre las cosas y el pensamiento».


Notas: Martín Kohan, Fogwill en pose de Combate. 25-03-06 . Horacio González. Fogwill, Quiquito. 29-08-10. N

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