Roberto Arlt: La Luna Roja.

“Las criaturas inmóviles, con los pies recogidos junto al zócalo de los umbrales, escuchaban en silencio las rápidas pisadas de las sombras que pasaban en tropel”. (Arlt. R, La Luna Roja, 1933).

 

A-LA GRAN DEPRESIÓN 1929.

 

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A finales de la década de 1920 el mundo liberal, basado en el progreso indefinido y la fe en la ciencia, quebraba.

La crisis de 1929, provoca la quiebra de miles de empresas, y cientos de desocupados en Estados Unidos. Trastoca el comercio internacional, y la Argentina como proveedor de materias primas sufre los coletazos. En 1930 se produce el primer golpe de estado en la Argentina. El ejército y la élite termina con el gobierno del líder popular Hipólito Yrigoyen. Es en este contexto de crisis material y espiritual que nace la obra de un gran escritor argentino ROBERTO EMILIO GODOFREDO ARLT; su  cuento la Luna Roja aparece en 1933. Años de violenta represión sobre los anarquistas, y de ajuste económico sobre las clases media y baja de nuestro país.

 

B-EL CUENTO.

I

 

                                           “Nada lo anunciaba por la tarde. Las actividades comerciales se desenvolvieron normalmente en la ciudad. Olas humanas hormigueaban en los pórticos encristalados de los vastos establecimientos comerciales, o se detenían frente a las vidrieras (…). Los cajeros, tras de sus garitas encristaladas, y los jefes de personal rígidos en los vértices alfombrados de los salones de venta, vigilaban con ojo cauteloso la conducta de sus inferiores. Se firmaron contratos y se cancelaron empréstitos”.

                                     “Numerosas parejas de jóvenes y muchachas se juraron amor eterno..”Continúa, en el siguiente párrafo este cuento. El autor muestra el despliegue capitalista, cajeros, actividades comerciales, gente observando las vidrieras, y la firma de contratos.

El sindicalismo anarquista tuvo una presencia fundamental en las primeras décadas del siglo XX, en Argentina y el mundo.*

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          FORA

                                                        Aquello que se expresa es el inicio es una lógica de mercado. Frente a esta lógica de “unos jóvenes se juran amor para siempre”, una escena tierna pero habitual, por ello Arlt advierte: “Nada lo anunciaba”. Todo parece correr por caminos normales, va a ser un día más igual que ayer, parece decir el narrador.

                                                           

                                                        Después en esta ciudad encontramos vigilantes, siluetas de la policía montada armados de carabinas, pistolas y gases. Estos son agentes que cuidan los tesoros guardados tras los muros. Y como debe ser en el mundo civilizado, los ciudadanos festejan tanta seguridad. Se contentan por los oficiales que los cuidan portando armas mortíferas.  Es en estos años que el otro, es el anarquista, los huelguistas, los que quieren destruir al estado, y al capital. Ergo se dice de los ciudadanos miedosos, Los hombres timoratos pensaban: “¡Qué bien estamos defendidos!”, y miraban con agradecimiento.”

II

 

                                     ¿Qué actores sociales presenta la ciudad posmoderna, neocapitalista?. Están presentes los que sobran, ¿quienes sobran?; “los desocupados elegantes de la ciudad”. Danzan con elegancia los marginados, los expulsados del sistema, líneas más abajo alega que hay  “una microscópica multitud que husmea el placer barato, los dancings económicos”.

Ciudad futurista                                                                                                

                 

                                           Y en el párrafo siguiente menciona rascacielos, y carteles luminosos, esto no es menor porque estamos en plena depresión de 1930. Hacia arriba enormes rascacielos que contrastan con la pobreza que hay abajo, con la muchedumbre que consume lo que puede, placer barato.

                                                            Y ahí está la clase alta,  va a oír el vals Danubio Azul tocado orquestalmente, porque la élite no consume placeres baratos como el bajo pueblo. Pero los músicos dejan sus instrumentos, y abandonan la sala, como presos de una fuerza extraña que los moviliza. Y los sigue los camareros y el público rumbo a la calle.

                                                      El espectáculo es dantesco hombres y mujeres amarrados de sus brazos, con sus jorobas y cabezas gachas. Es de noche y los faroles de la calle no iluminan, alguien prende un fósforo y logra ver gente sentada en la puerta de sus casas, y de los rascacielos baja una multitud silenciosa.

III

 

                                                  Gente aterrorizada empieza a huir de la ciudad, a refugiarse en coches, mientras una multitud gana las calles y marcha, son sombras, criaturas inmoviles, ¿zombies?. Como si fuese poco aparecen los animales, Tigres, caballos, elefantes acrecientan la multitud, y son la vanguardia, toman la delantera, “De la luna, fijada en un cielo más negro que la brea, se desprendía una sangrienta y pastosa emanación de matadero”. Una luna de color sangre se hace presente en algo que parece el fin del mundo.

                                            La muchedumbre va perdiendo el habla, y atención con esto, porque en la ciudad neocapitalista acaba con el lenguaje. ¿Será la falta de comunicación un mal moderno, aún estando hipercomunicados?. “El silencio de la multitud llegó a hacerse insoportable. Un hombre trepó a un balcón y (…) aulló congestionado: —Amigos, ¡qué pasa, amigos! Yo no sé hablar, es cierto, no sé hablar” grita alguien guturalmente entre la multitud.

 Los habitantes convertidos en una especie de zombies en la ciudad del fin del mundo Arltiano.

                                                 Zombies

                 

             

             

                                                 Entre esta marea humana, y animalizada, de bestias que marchan sin ton ni son, la atmósfera se cubre de polvo y ceniza, y el océano luce empetrolado. La multitud grita que no quiere guerra entre rascacielos, y la Luna Roja; sin embargo cierra diciendo: “Comprendían esta vez que el incendio había estallado sobre todo el planeta, y que nadie se salvaría”.

 

 

Fuente y Notas:

*La Federación Obrera Regional Argentina fue el primer sindicato fuerte de la Argentina. De tendencia anarcosindicalista, fundado en 1901. Fuertemente reprimida por el stablishment político y económico. Perseguida sistemáticamente durante la década infame.

*http://www.bn.gov.ar/media/page/la-luna-roja.pdf .

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