Ricardo Piglia: Mata Hari 55.

La mayor incomodidad de esta historia es ser cierta. Se equivocan los que piensan que es más fácil contar hechos verídicos que inventar una anécdota, sus relaciones y sus leyes.(Piglia, Ricardo. Mata Hari 55, Extracto del epígrafe inicial).

 

 

LA HISTORIA

 

Bombas

¿Es la realidad aquello que contamos que nos pasó?. ¿La palabra es ese instrumento exacto para decir con claridad y eficacia, para narrar un acontecimiento?.

 

 

                                                    Tal vez, las palabras sean un desvío, nos traicionen, nos jueguen una mala pasada, y queremos expresar algo, pero emitimos otra cosa. hasta donde entonces, alguien es verídico narrando un hecho. ¿Habrá sucedido así, o resulta de acuerdo a la percepción del que lo cuenta?. Con esta idea paradojal, juega Ricardo Piglia en el acápite del cuento Mata Hari 55. Por ello aclara que el transcribe una grabación en la que grabó a un entrevistado que le contó la historia. Piglia no quiere con sus palabras desvirtuar lo que sucedió. esto también nos llevaría a pensar hasta donde los hechos fácticos, lo que realmente ocurrió está cargado de desvío, de impurezas, mezclándose ya realidad y ficción.

                                                     El fuego venía desde el cielo, escribió un historiador de renombre y de algunas ideas muy lúcidas en sus textos. Una manera eufemística de decir a medias, de no aclarar que aviones bombardeaban una plaza de mayo repleta de civiles. Si no se conoce la Historia Argentina, parecería una ficción. Es en este cuento que se dice: “Todo pasaba en julio o agosto del 55, unos días la revolución. Yo no creo que ella entendiera mucho de Comandos Civiles, de Cristo Vence y esas cosas, pero le encantaba el misterio, el peligro, la furtividad con que venía empaquetado el asunto”. ¿Qué es esto de Cristo Vence?. Los aviones de la Marina que derrocaban un gobierno democrático llevaban esta inscripción. “Ya se olfateaba la revolución en el aire”. Agrega Piglia, acerca de un accionar de parte de la sociedad para terminar con el gobierno peronista. El bombardeo era cristiano, nosotros estamos con Cristo, pareciera decirnos los militares y civiles del Golpe de 1955. Por ende ¿el peronismo era diabólico, la maldad absoluta?. 

 

II

¿Quién Narra?

 

                                                       Esta es una cuestión esencial en la narrativa de Ricardo Piglia, no hay único narrador, tal vez como la realidad hay diferentes narraciones de un mismo acontecimiento, que cobra sentido de acuerdo a quien lo narre. En Mata Hari, comienza el cuanto, (Cinta A, Lado I), el amante de la protagonista, Germán. En el Lado II de la Cinta A, la cuenta es ella, la novia de Javier antiperonista-, amante de Germánperonista-. Hay un triángulo amoroso, y es con Javier, que ella ingresa a la política. Pero todo empieza ahí:  “Salíamos una vez cada tanto, (…) y estoy segura que se hubiera terminado todo si no fue­ra por aquella tarde en la Facultad cuando él me pre­guntó: “¿Lo conocés?” “¿A quién?” le dije yo. “A ese que saludaste”. “¿A Germán? Sí ¿por?” “¿Sabés lo que es?” Y mira si seré estúpida que le contesté: “Claro, es abogado”. Y no me dí cuenta que era por lo del pero­nismo.

                                                   Acá podemos comprender parte de la trama, Javier percibe que entre su novia y Germán pasa algo, entonces ella es la informante, la que acostándose puede obtener información, valedera para Javier, un jóven de FUBA y de los Comandos Civiles que quieren derrocar a J.D Perón. El Lado B, el que retorna a la narración es Germán, dejando así, distintos registros de un mismo hecho.

 

III

LA MATA HARI INVERTIDA.

 

Mata Hari

 

“Yo me entusiasmo fácil, siempre me pasa. Cuando quise acordarme estaba yendo a las reuniones”

Dice ella, pero ¿Quién es ella?. Su nombre se desconoce, como toda infiltrada, Marta, Luisa, Lola, Ligeia o Delfina. Y remata, “cuando yo la conocí se le había dado por cam­biarse el nombre.”. Por otro lado es Javier, el que la convence con participar, “Cuando descubrió la posibi­lidad la fue encauzando, seduciendo de a poco: la metió en dos o tres reuniones con distribución de armas, Himno Nacional y nombres cifrados y al final la embaló en el papel de Mata-Hari nacional”.

 

                                         “Yo sabía que andaba metido en política, a mí mucho no me interesaba”. Asegura Ella, que sin estar convencida, Javier, su novio politizado la inserta en los comandos civiles, en la conspiración contra el gobierno de Juan D. Perón. El accionar clandestino de estos grupos es clave, de ahí lo “misterioso”. Y aquí reside el núcleo del cuento; ella, que frecuenta con su amante peronista, tiene que volver a acostarse con él para extraerle información. ninguno de ellos me había dicho: “Necesi­tamos que vas te acuestes con Ordóñez”. Por lo menos, así, directamente, pero yo me di cuenta”. No es explícito pero ella siente que es la protagonista del Operativo Ordoñez.

                                                 Y ahí está Lola, Ligia, Delfina o como se llame nuestra Mata Hari antiperonista, en un bar de Palermo con Germán Ordoñez, el amante peroncho. Después de irse en taxi a un hotel, y hacer el amor, lejos de que Germán “cante información”, la arrepentida que llora y “canta” nombres y reuniones futuras es ella. Germán cierra la narración. La maestría para narrar el desenlace de Ricardo Piglia, hace necesaria y placentera la lectura de esta joya literaria.

Fuentes:

*Citas extraídas de http://www.literatura.us/piglia/matahari.html.

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