Poesía en el Tortoni: Alfonsina y Federico.

 

“Yo arrancaría de los teatros las plateas y los palcos y traería abajo el gallinero. En el teatro hay que dar entrada al público de alpargatas. ¿Trae usted, señora, un bonito traje de seda? Pues, ¡afuera!” (F. García Lorca. Entrevista Diario Crítica, 1933).

1.La Gran Vía Porteña.

 

                                          Fue un delirio de Torcuato de Alvear en una cena de la alta sociedad. “Buenos Aires se merece una calle y un boulevard de estilo francés”.

Dijo el padre del futuro Presidente de la Nación, Marcelo T, de Alvear. Una avenida de unos 30 metros de ancho que corriera de la Plaza de la Victoria- Plaza de Mayo-, a la Plaza del Congreso. También un gran boulevard. Y así se hizo.

                                       En 1889, se demolió el edificio de la Jefatura de Policía, a unos metros del Cabildo, y comenzó a abrirse la calle, que se rellenaba con adoquines de pinotea, muy exitosos en su asentamiento y solidez, tanto que fueron exportados a Roma, y Londres. Pero esa es otra historia.

A partir de los años 20′ el Café Tortoni fue escenario del movimiento cultural argentino, e internacional. Sus mesas se poblaron de artistas, poetas, pintores, y hacia 1926, Benito Quinquela Martin, inauguró un espacio denominado la Peña del Tortoni, con el objetivo de proteger y difundir las artes.

2.De Madrid al Tortoni.

 

Junto a la actriz española Lola Membrives, de rotundo éxito, estrenando Bodas de Sangre, en 1933.

Bodas de Sangre

                                              Pisó Buenos Aires en plena Década Infame, el país era gobernado por Agustín Pedro Justo, un militar oligárquico que instaló el fraude electoral, para que ganara indefinidamente el Partido Conservador. España, terminaba la monarquía de Alfonso XIII y tenía intención de República, con aquella coalición de los izquierdas que derrocaría el ejército y la iglesia, en 1936. Conte Grande ancló en el puerto, y un 13 de Octubre de 1933, bajó Federico García Lorca. El poeta andaluz se aloja en el Hotel Castelar, y su presencia en los medios -revistas, diarios, entrevistas-sería constante en su estadía.

                                         En el Teatro Avenida, estrena en la ciudad Bodas de Sangre, que es un éxito rotundo. A la función inaugural concurre, Alfonsina Storni, que se había ido de su casa a los 14 años con una compañía teatral. Actriz y poeta, defensora de los derechos femeninos. Era la única que se animaba a participar en el Tortoni, ámbito masculino por excelencia. Adolfo Bioy Casares, Jorge L. Borges, Carlos Gardel, y figuras internacionales como Pablo Neruda. Conrado Nalé Roxlo, Baldomero Fernandez Moreno y González Tuñón, concurrían al Tortoni. Escribía en el diario Crítica Roberto Arlt, y Leopoldo Marechal, vagaba por Villa Crespo. Una ciudad represiva, pero de sus cafetines, de su teatros, sus redacciones, surgía la ciudad liberada.

Rodolfo Fito Paez. Música para un poema de Federico García Lorca. El arte uniendo Rosario, Buenos Aires y Madrid.

3.La Storni.

 

Alfonsina Storni, poeta vanguardista, de ruptura. Además una militante de los derechos civiles de la mujer.

Storni

                                            Borges la trataba con desdén, quien era esa mujer que criticaba la cultura de los hombres, que se animaba a leer en público y a recitar sus poemas. Que podía tener encuentros ocasionales, de una noche, e irse, sin pedir compromiso. Borges la llamaba “la Storni”.

Declara Storni, acerca del voto femenino, en la década de 1920:

“Todas estas mujeres capacitadas para ganarse la vida, y que representan una fuerza considerable, merecen cuanto menos la inteligencia de los legisladores (…) votan además las mujeres en casi toda Europa y Media América. Y concluye, Lo que se concedería a las mujeres nuestras es algo insignificante comparado con los privilegios que tienen los varones”.

Pionera Alfonsina, del voto femenino, ya en los años 20´ creía que la mujer se había ganado ese derecho conculcado por una sociedad patriarcal.

4.La Ciudad Liberada.

 

                                La vida del andaluz en Buenos Aires estaba en las reuniones, en los teatros, en bares. se juntaba a almorzar en el Bar Iberia, y a discutir con intelectuales la situación política española. Arrancaba el día desayunando en los 36 Billares. Desde Octubre de 1933 a  marzo de 1934, en el Café Tortoni trazó amistad en varias con Alfonsina, ella solía recitar poemas, y él acompañarla en el piano, también Federico leía al público sus poemas. La ciudad era un contraste, la oscuridad por el régimen autoritario que atentaba contra las mayorías, y cuyo plan económico generaba hambre y desocupación, se contraponía con la luminosidad cultural de sus bares y sus teatros. El poeta de la generación del 27′, vino por tres y se quedó durante seis meses, gran enamorado de la ciudad. Alfonsina lo describió con una energía vital luminosa, dueño de una pasión por el arte jamás vista. Ambos serían acechados por la muerte, en 1936 él, fusilado durante la sublevación del general Francisco Franco. Ella debilitada por su enfermedad se quitó la vida en 1938. En sus días discutía de política y de arte, y por las noches bailaba tangos, recitaba poemas y bebía. Lleno de amistades, y de tertulias glamorosas dijo el poeta, “Lo único que me interesa es divertirme, salir, pasear y vivir”.

Vivir y amar, en una ciudad liberada. Era la premisa lorquiana.

 

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