Perlitas de un tal, Faustino Valentín.

 

Díscolo, se peleó a muerte con la iglesia. Ideológicamente despreció a los sectores populares, y vislumbró en Estados Unidos el progreso, que Argentina debía alcanzar. Escritor de los buenos, y educador. Algunas anécdotas del padre del aula.

 

1.Escuela y Juegos.

                                              ES SABIDO QUE SARMIENTO NO  FUE durante nueve años a la escuela. Y dudamos que haya faltado ninguno.

Sin embargo, él mismo construye su propio mito, “En aquella escuela, de cuyos pormenores he hablado en Civilización y Barbarie, en Educación Popular, y conoce hoy la América, permanecí nueve años sin haber faltado un sólo día bajo pretexto ninguno”.

Vale contar que, durante los años 20´del siglo XIX, los niños argentinos tenían una trayectoria escolar de sólo 6 años. Entre los 6 o 7 años, que daban inicio al primer grado, hasta el séptimo. Siendo muy pocos los que estudiaban, y las escuelas administradas por la curia, siendo contadísimas las estatales. Incluso particulares solían abrir sus amplias casas para convertirlas por un permiso municipal en escuelas. Continuando con su relato, registrado en su libro, Recuerdos de Provincia, cuenta el autor, “Allí estaba la historia antigua, y aquella Persia, y aquel Egipto, y aquellas Pirámides, y aquel Nilo de que me hablaba el clérigo Oro. La Historia de Grecia la estudié de memoria, y la de Roma enseguida, sintiendome sucesivamente Leonidas y Bruto, Arístides y Camilo (…) y esto mientras vendía yerba y azúcar y ponía mala cara a los que me venían a sacar de aquel mundo”. Le gustaba más leer que atender clientes en la tienda de su padre en San Juan.

Fundador de la Escuela Normal, en los primeros años, Sarmiento trajo maestras norteamericanas. Sancionó la Ley de Educación 1420. Universal, Gratuita y Obligatoria.

Escuela Argentina

                                        Seguro que los juegos de Dominguito serían los de cualquier niño, y tendiente a ser civilizados. Todo lo contrario, en la escuela aburrido de la matemática y la aritmética, hacía mamarrachos, dibujos ridiculizados de sus profesores, práctica que también hacía cuando iba a visitar familiares, y el niño pedía dibujar. Además agrega, “No supe nunca hacer bailar un trompo, rebotar la pelota, encumbrar un cometa, ni uno solo de los juegos infantiles a que no tomé afición…” . Sin embargo jineteaba por las tardes domingueras junto a un grupo de muchachos que simulaban ser un ejército, sometiendo a otros niños del bando “enemigo” a una lluvia de piedras. Eran “una media docena de pilluelos” dice, el no tan civilizado Sarmiento.

 

2.En el trabajo.

                                              A los veinte años Sarmiento partió a Chile, enemistado con las ideas políticas del gobierno de Juan Manuel de Rosas. Durante su exilio trabajó de los más diversos oficios, el que más lo gratificaba era el de periodista, la pluma era su mejor arma. También fue mozo, minero y trabajó en una chacra, cercana a la ciudad de Valparaíso. De aquí, reside la anécdota, el estanciero y dueño de la chacra se quejaba del joven díscolo, y haragán. así comentó el hombre:

“Tengo un capataz loco que se pasa horas leyendo en voz alta entre los árboles. Cuando se le pregunta que lee, dice que está estudiando para ser presidente”.

                                                              “Va a ser un presidente haragán”. solía rematar el estanciero charlando con algún vecino.

 

3. Sus Amores.

 

                                     En ese mismo Chile, y por la década del 30′, Domingo F. Sarmiento conoce a una joven nativa llamada Jesús del Canto, y se enamora perdidamente. El amor es fugaz pero deja una marca en ambos, tendrán una hija. Faustina, será su nombre. Quien fue criada por su madre en la casa de San Juan. la niña se hizo mujer y lo acompañó en las últimas horas de su vida. A finales de los años 40´ Sarmiento viaja a Europa, y posteriormente regresa al país trasandino.Conoce entonces, y lo cautiva una mujer casada. Benita Martínez de Pastoriza, argentina, con quien inicia un amor clandestino. Es por aquella época que Benita, da a luz un hijo, adjudicado a su marido. Pero, aquí la historia, varias fuentes alegan que fue hijo del padre del aula. Domingo Fidel Sarmiento, Dominguito, aquel que morirá en la guerra del paraguay. Muerto el esposo años después, regresó Sarmiento con intención de formar su familia y darle su apellido a Domingo. Los celos de Benita, tornaron la pareja inviable.

Benita Martínez Pastoriza de Castro. Amante de Sarmiento. Dió a luz a Dominguito, hijo natural de Sarmiento, según algunas fuentes.

Martínez Pastoriza

                                          Por último, fue su gran amigo Dalmacio Velez Sarfield, quien le abrió las puertas de Buenos Aires en términos políticos. Domingo Sarmiento, abrió la puerta del dormitorio de Aurelia Velez Sarfield. Sí, se enamoró perdidamente de la hija de su mejor amigo, y tuvo una relación intensa, aún cuando después de casarse con su primo.

Como vemos, Sarmiento no tenía pruritos, ni reparos morales a la hora de amar, lejos de la formalidad y seriedad presentada en la escuela.

FUENTES:

-Sarmiento D. Obras Completas. T.XII. Ed. Univ. La Matanza. Buenos Aires. 2001.

-Sarmiento. D. Recuerdos de Provincia. Ed. Sol 90. Buenos Aires. 2001.

Mizraje, G. Argentinas de Rosas a Perón. Ed. Biblos. Buenos Aires. 1999.

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