Nicolás OLIVARI X 2

 

INSOMNIO.

(Extracto).
No mintamos más. Clávate en tu angustia, no disimules tu opaco gesto, tu tortura, el otoño enrarecido en tu alma,

la inutilidad de tu juventud inicua, tu criollismo sin sol… el barrio es carne de tu carne, y su misma absurda alma, esa es tu alma no mientas más, ¿para qué?, aléjate de los círculos literarios, y llora hombre, una vez en tu vida, cuando no te ve nadie. ten el pudor de tu lágrima, y tu lágrima sea blasfemia,

Caló arrabalero, perífrasis de artista, cualquier cosa que disimule tu escepticismo, tus amadas que tocan los órganos sexuales, tus veinticinco años aburridos,

tu incapacidad de dar, de crear, de amar, de orar… no creas en nada y no lo digas, muestra tu cinismo como una lápida que te soterre en vida… pregusta la muerte en tus chistes suicidas…

No salgas los domingos de tu cueva, hazlo a la noche pegado a las paredes, ocupando el menor sitio posible en el mundo, para que la vida no te vea,

y no te escupa. no escuches el himno nacional, ni menos la fácil polka del ensueño burgués, ilumine tu pavés —negra bandera del “qué me importa”— un solo verso de Baudelaire (…)

 

CUADRO SINÓPTICO DE MI EXISTENCIA.

(Extracto)
Diez horas, diez horas de almacén, diez horas, diez! sacos de garbanzos, “petit pois extrafins” y fardos de té!
rabia! rabia! veinte horas de rabia! rabia multiplicada! la cabeza en Babia y una mueca en la cara cansada…
Cuatro idiotas, calzados, vestidos, y todavía vivos! …en fin… los pinte en su vida sin vida esto: nunca tuvieron noticias de la muerte de lenín!
monograma en el viejo escritorio que eyacula tinta, uniendo sus burocráticos poros un nombre se pinta: rosa!

Como en el viejo Colegio nacional también aquí tu cifra fué grabada, pero allá era sentimental aquí es una puteada…
el patrón: un mastodonte: cuello, cinco vueltas de grasa, alma negra de polizonte, chacal desjarretado por el reumatismo, tabla rasa del mimetismo.
Yo no puedo concebir que este hombre fue niño alguna vez,lo ha debido parir el espíritu precito de algún Juez.
el odio es una cisterna que me vuelve el alma negra [negra,] con el odio y la rabia está la terna que mi desesperación integra.
¡Cómo han mutilado mis ilusiones! ¡Cómo han deshecho a mi optimismo! Han abierto el grifo oscuro de las cavilaciones

Y me han perdido de mí mismo.
mamá! mamá! mamá! ¡oh! el grito tenaz, el grito húmedo de lágrimas subterráneas… ya estoy haciendo números…
no la poesía de las cifras aladas;

son números con la cola entre las piernas, son números burgueses,

no sirven para nada, pero no insultan ¡no hablan no humillan…! oh, el firulete que les hago, son tiernas caricias!

Diez horas! diez horas de almacén! mamá, mamá, mamá!