Martín Miguel de Güemes.-segunda parte-

Güemes y el Congreso de Tucumán.

El 22 de marzo de 1816 se llegó al acuerdo de que Salta seguiría con sus métodos de guerra bajo la dirección de Güemes brindando auxilio a las tropas enviadas desde Buenos Aires. Dos días después, el Congreso de Tucumán designó Director Supremo a Juan Martín de Pueyrredón, que viajó a la provincia. Este ordenó que el ejército del Norte se retirara hasta Tucumán ascendiendo a Güemes al grado de coronel mayor. Así San Martín le confió la custodia de la frontera Norte.

A finales del mismo año se produjo una nueva invasión realista. En enero de 1817, el militar Pedro Antonio de Olañeta ocupó la provincia de Jujuy. A partir de tácticas guerrilleras logró recuperar Humahuaca, el 1 de marzo de ese año. Güemes continuó su guerra defensiva y fue designado, otra vez, por José de San Martín jefe del ejército de observación del Perú.

La guerra de guerrillas, la táctica del caudillo salteño, que defendió más de una decena de veces la frontera norte.

La táctica: Guerra de guerrillas

¿Porqué su ejército vencía a los entrenados y avezados militares españoles?

En una carta al virrey del Perú cuenta, Joaquín de la Pezuela, “«Su plan es de no dar ni recibir batalla decisiva en parte alguna, y sí de hostilizarnos en nuestras posiciones y movimientos. Observo que, en su conformidad, son inundados estos interminables bosques con partidas de gauchos apoyadas todas ellas con trescientos fusileros que al abrigo de la continuada e impenetrable espesura, y a beneficio de ser muy prácticos y de estar bien montados, se atreven con frecuencia a llegar hasta los arrabales de Salta y a tirotear nuestros cuerpos por respetables que sean, a arrebatar de improviso cualquier individuo que tiene la imprudencia de alejarse una cuadra de la plaza o del campamento, y burlan, ocultos en la mañana, las salidas nuestras” (Pigna, F. Los Mitos de la Historia Argentina 1)

Tras los desórdenes por el descontento producido por la presión fiscal impuesta por Güemes, los terratenientes salteños, lo depusieron como gobernador. La aristocracia no dudó en apoyar a las fuerzas realistas de Olañeta, y este envió al general José María Valdés, que tomó Salta, a mitad de año de 1821.

El Fin de un patriota

Debilitado por las cuestiones internas, y la pelea en ambos frentes, Güemes se refugió en la casa de su hermana Magdalena Güemes de Tejada, «Macacha».

Una noche al escuchar unos disparos, decidió escapar a caballo pero, en la huída, recibió un balazo en la espalda. Llegó gravemente herido a su campamento de Chamical con la intención de preparar la novena defensa de Salta. Reunió a sus oficiales y les transfirió el mando y dio las últimas indicaciones. Murió el 17 de junio de 1821 en la Cañada de la Horqueta. El pueblo salteño concurrió en masa a su entierro en la Capilla de Chamical.

Martin Miguel de Güemes, héroe de la independencia nacional, fue desprotegido por propios y repudiado por extraños. Su imagen fue maquillada por los mitristas de 1870 en adelante y rescatado por los gobiernos nacionales y populares de mediados del SXX y comienzos del XXI.

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