Mariana Enríquez: Verano a Oscuras.

«Creo que hay años, que varían según las chicas, donde sin duda las adolescentes están al borde la locura: es la fan que grita y llora y se lastima, es la chica anoréxica que le reza a Ana y Mia, es la que se toma un litro de gin antes de salir a bailar, es la que se pone en peligro
deliberadamente, por gozo, por abandono» (Enríquez, Mariana. Acerca de su cuento, Ese Verano a Oscuras).

I- Contexto del cuento.

Tambaleándose, o a los tumbos, así estaba el gobierno de Raúl Ricardo Alfonsín en la Argentina de 1988, inventando planes económicos para salvar la ropa. Un presidente progresista, con buenas intenciones que había juzgado a la Junta de Comandantes genocidas. Sin embargo tenía su talón de aquiles, la economía.

Inflación increscendo y restricción externa (falta de dólares), fueron dos de los elementos que condujeron al alfonsinismo a elaborar un plan de tinte monetarista, más liberal. Tasa bancarias libres, mayor apertura económica, privatización de empresas estatales, y corrección de los desequilibrios fiscales. Este plan elaborado por la cartera económica del ministro Juan Vital Sourrouille, se denominó Plan Primavera, y entró en vigencia en Agosto de 1988. A principios de año la Argentina no había podido asumir sus compromisos con el FMI. No pagó parte del capital de su deuda externa.

Ámbito Financiero. Dirigido por Julio Ramos, acusado por Alfonsín de especular con la información para disparar el dólar.

Dolar e inflación se dispararon durante todo el año 1988, y ese es el marco en el que se desarrolla el cuento. La locura de los precios, inflación de 50 o 60% mensual quebró decenas de negocios. Un golpe de mercado de tipo especulativo disparó el dolar. Esta es la «depresión de los mayores» o de los padres, que narra Mariana Enríquez. A esto debemos sumarle la presencia activa de las Fuerzas Armadas, que en la semana santa de 1987 habían realizado un motín con ánimo destituyente.

Todo este clima de inestabilidad e incertidumbre política y económica se halla presente en el relato. El Presidente que despertó muchas esperanzas en 1983, debió abandonar seis meses antes su gobierno.

Sus vecinos no la pasan mejor, dice la quinceañera de ellos, » …plata para salir de Argentina seguro no tenían, si eran vecinos nuestros quería decir que eran bastante pobres. Y mudarse adentro de la Argentina ¿qué sentido tenía? Todo el país estaba sin luz, sin dinero, sin trabajo, sin ganas».

II- Las adolescentes.

«A los 15 años cuando una chica no tiene futuro toma sol con todo el cuerpo cubierto de Coca Cola y a la piel pegoteada se acercan las moscas. O compra marihuana compactada en Paraguay, ladrillos verdes de cincuenta gramos que, cuando se parten, apestan a tóxicos y orín. O se enamora de la muerte y se tiñe el pelo y los jeans de negro, y si puede se compra un velo y guantes de encaje. Virginia y yo hacíamos alguna de esas cosas y además soñábamos con asesinos seriales»

Así describe sus 15 años, su adolescencia, la protagonista del cuento que nunca dirá el nombre y es quien narra la historia. Es verano y ambas amigas leen un libro de asesinos seriales, y ansían escuchar música, cuando vuelva la luz. Es en la primera mitad del cuento, música, lectura y meterse a la pileta a tomar sol, es lo más excitante que hacen, en la casa del padre de la adolescente que cuenta lo sucedido. Junto a ellas, son mencionados sus papás, también hastiados y deprimidos por la situación del país.

Sátira 12, suplemento político-cómico del diario vanguardista dirigido en aquel tiempo por Jorge Lanata, Página 12.

«Ese verano leíamos el libro y nos metíamos a la pileta de plástico en casa de Virginia. No había mucho más que hacer. La electricidad se cortaba por orden del gobierno, para ahorrar energía, en turnos de ocho horas». Además se cuenta: «No había cines (…)No había baterías ni grupos electrógenos en toda la ciudad. No se escuchaba música. La televisión duraba apenas cuatro horas, hasta la medianoche y ya no pasaba buenas películas».

Como vemos es un típico escenario de tedio, de hastío, que se hace insostenible en un adolescente. Inferimos que la situación económica, tampoco los dejó irse de vacaciones. «También subían los precios. Si compraba cigarrillos para mi madre por la mañana a dos pesos, a la tarde, el segundo paquete, costaba tres pesos». Descripción cabal de la inflación, convertida en hiperinflación.

III-Un gordo, pelado y femicida.

Hay dos oscuridades en el cuento: la primera es por los cortes de luz, realizados para ahorrar energía, que se realizaba en aquellos años. «¿Ibamos a estar sin luz para siempre?». Se pregunta la adolescente, imaginemos cortes programados y sin luz de día en pleno verano. La otra oscuridad es la que narra en el final del cuento, «Las escaleras de mi edificio eran plenamente oscuras porque no tenían ventanas, al menos no en todos los pisos», se dice. Esto tiene un significado, que es el siguiente.

Comerciales de finales de los años 80′, el clima de esta época se halla bien retratado en este cuento.

Mariana Enríquez* en este contexto a oscuras, va a culminar su relato, contando la historia de Carrasco , un vecino gordo, y pelado del 7mo. piso. Este, termina asesinando a su mujer y su hija. El femicidio conmueve a todo el departamento. Es esta oscuridad, dark que también tiene que ver con la muerte, ya que Pity el kiosquero lo internan, » la ambulancia había venido otra vez, ya sin sirena, y decían que esta vez sí, esta vez no volvía del hospital. Nosotras creíamos que la familia deseaba que se muriera porque cada vez iban menos clientes al kiosco, tenían miedo de contagiarse sida si compraban caramelos». Está presente una enfermedad desconocida y temida de finales de los 80′ y principios de los 90′, el Sida.

El femicidio es truculento, y ejecutado con saña, por celos de Carrasco a su esposa una bella bailarina que lo engañaba. Los cuerpos asesinados cuelgan, como si fueran banderas. ¿Metáfora de la última dictadura cívico-militar y el Mundial 78′?.

En fin, un femicidio,y un marco,propio de los años 80 argentinos. No se consiguen pilas, y la protagonista ni puede escuchar walkman. Irónicamente se muestra como este terrible acontecimiento saca a los vecinos del hastío,
«El crimen fue bueno para todos. Las cuatro horas de televisión de cada noche se dedicaban únicamente a Carrasco y su familia asesinada. Cuando terminaban la transmisión, la expectativa, las ganas de esperar por más detalles del caso la próxima noche ayudaban a pasar el día…»

Finalmente, la protagonista y su amiga, ¿ vieron al asesino Carrasco en la oscuridad de la escalera mientras fumaban Malboro a escondidas?. O solamente fue sugestión. La autora nos deja esta incógnita, en un acto de ironía, y porque no de maestría, en un cuento que recomendamos leer.

Nota:

*Mariana Enríquez, nacida en el conurbano en 1973 es docente y trabaja en el suplemento Radar de Página 12. Publicó novelas y cuentos. En 20 países se editó su obra Las cosas que perdimos en el fuego. Ese verano a Oscuras, es un relato de su último libro del mismo nombre recién publicado, a fines de 2019.

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