María Andruetto: Lágrimas en la Fórmica.

“Y la bruma rebota siempre hacia aqui/espuma de miedo viejo apagón/ Y la bruma rebota siempre hacia aquí./ Sólo voy a volver/siempre me vasa a ver/ y cuando regrese de este vuelo eterno/ Solo verás en mí/ siempre a través de mí…” (Letra de Vuelos, Tema de Bersuit Vergarabat).

 

1. El Lenguaje del horror.

 

Andruetto

 

                       Hay una literatura que intenta poner en palabras el horror. La palabra es terapéutica, si lo sabrán psicoanalistas, y psicoanalizados.

Y si con el lenguaje definimos, determinamos el mundo, ¿Qué lenguaje nos dejó la dictadura?. ¿Cuáles son las palabras que cercenó la dictadura?. El terror que impactó en los cuerpos de miles, millones de habitantes también atravesó el lenguaje. Es el miedo que se instalaba en toda la sociedad, en las mentes, en la palabra, y ¿qué palabras utilizar para graficar la muerte, y el dolor de los argentinos, en aquellos años de plomo?.

 

Los Rastros de lo que Era, se puede encontrar en el libro Cacería, publicado en mayo de 2012, escrito por la cordobesa María Teresa Andruetto, y es un intento de expresar lo inasible, la angustia y el miedo que no pueden resolverse, que se impregnaron durante la dictadura.Aún en ese encuentro entre Iris, y su torturador, la cuestión quedará abierta, como una herida sin solución a través del tiempo.

 

 

Una canción que recuerda la represión ilegal en la Argentina. Basada en el libro El Vuelo, escrito por el periodista Horacio Verbitsky, en 1995.

2. Encuentro con la Muerte.

 

Miguel Bonasso*, militante de la Organización armada Montoneros, un sobreviviente del genocidio de Estado realizada durante el última Dictadura militar, 1976-1983.

Bonasso

 

                         El encuentro en el bar Savoy, cerca de la terminal cordobesa en Río Ceballos. Iris, viene del exilio francés, y es mujer, y no es menor. Los otros dos personajes del cuento son hombres, uno es su pareja, Antoine que no conoce ni por asomo, lo que vivió Iris. Por ello, le pide que se quede, –no entiende-antes de subir al avión. Antoine la ama, no tiene maldad, es impecable, puro y blanco “como la camisa de un mormón”. En cambio su torturador, que en el relato no tiene nombre, y sólo Iris lo nombra en los sueños, es por supuesto la figura opuesta a Antoine, es siniestro, opera desde la sombras, clandestino- como era el accionar de la dictadura-.

                                                           Tan es así que ella recibía cartas de él en Grenoble. ¿Cómo sabía él la dirección exacta donde vivía, para enviarle aquellas cartas?. El Savoy está lleno de hombres, incluso escucha al llegar al bar la transmisión de un partido de fútbol. Es Iris que espera a ese hombre (Dudo de esta palabra para definir a alguien que ejerció la tortura en un centro clandestino de detención), de maldad absoluta. dice “Se ha dicho cien veces que no tiene, ni tendrá miedo y, aunque ocho años fuera del país han borrado las direcciones de los amigos que tenía en la ciudad, la invade la impresión de estar esperando a alguien.”

                                                         Y esta línea que parece menor se convierte en fundamental para el texto, “cuando despegaban, no pudo detener el impulso de revisar la agenda“, y después remata “enseguida comprobó que ninguno de los amigos de aquella época había resistido a la poda de los años”.

 

                                                     Y ahora relato una situación fuera del texto para, precisamente comprender el cuento. Esta es una reunión que sucedió a principios de año en México. En 1984 en una mesa del bar Vip´s del Distrito Federal se encuentran dos protagonistas de Montoneros, Miguel Bonasso y Rodolfo “el loco” Galimberti. Se produce una discusión muy fuerte acerca de los detenidos que continuaron vivos. Surgen dos nombres cercanos a Bonasso, que “el loco” los señala como entregadores. Es decir aquellos que pasaron por los Centros Clandestinos de Detención, y salieron vivos, lo hicieron a cambio de entregar a sus compañeros. Esta fue una vivencia en las organizaciones armadas tan dolorosa como real.

3. Los Rastros de lo que era.

 

                                                  tapa de Clarín                                                                                                                         ¿Porqué ella tiene el impulso de revisar la agenda?. Porque los grupos de tareas tomaban las agendas de los detenidos, para continuar con la masacre.

                      Es decir figurar en la agenda de un estudiante, de un militante político, social, de un dirigente sindical te hacía sospechoso.

Inconciente y fatalmente Iris se tranquiliza, ¿porqué?. Porque la dictadura los ha matado a todos. 

                                                 

                                                        Las impresiones visuales, también las auditivas están presentes en este cuento, ella reconoce la voz, “la reconocería donde fuera”, se dice. El escalofrío que le produce el contacto de los dedos del torturador sobre su espalda, le bastan, no necesita la cara para reconocerlo. Y he aquí la tragedia de toda una generación, la muerte como un ave negra por sobre la cabeza de miles de jóvenes. Está en Savoy con este tipo siniestro, y Andruetto relata: “El nombró el sitio donde la guardaba por aquellos años- el campo donde la chuparon y después la casa- y le recordó lo que ella había hecho a cambio de promesas que la mantuvieran viva”. Culpa, indignidad, vejación, que el cándido francés Antoine, que vivió entre algodones nunca entenderá. Y ella se quiebra ante sus compañeros muertos, su madre- que está muriendo-, sus amigos, y ella misma. Él le habla y le toca el pelo, mientras ella tiembla y sobre la fórmica del bar, no están solo las babas de los borrachos, sino las lágrimas de alguien que tuvo que traicionar a sus propios compañeros.

Fuentes:

-Andruetto, M. Cacería. Cuentos. Ed. Mondadori, Buenos Aires. 2012.

-Larraquy, M.-Caballero R. Galimberti. De Perón a Susana de Montoneros a la CÍA. Ed. Aguilar. Buenos Aires. 2001.

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