Literatura e Inmigración: En la Sangre.

«Soñaba con tener tertulia en Colón, con ir en coche a Palermo, hacerse vestir por Bonás o Fabré, ser socio de los  dos clubs, el Plata y el Progreso, de este último sobre todo, cuyo acceso era mirado por él, como el honor más encumbrado…» (Pág. 64, En La Sangre).

 

La Inmigración.

En primer término llegaron europeos del norte, pero entre 1870-1910 el 55 % eran italianos y un 25% españoles. En 1895 la cantidad de extranjeros se había quintuplicado.

esperanzaLos inmigrantes fueron una fusión de aventura, sueños, hambre, ideales políticos, esperanza y ambición. Todo eso junto y entremezclado los hizo cruzar un ancho mar hacia tierras lejanas. Los recibía una división de tierras precarias, una frontera insegura, y unos ranchos cualunques para alojarse a la vera del río Salado.

                                                     Colonia La Esperanza, en la provincia de Santa Fé y, la Colonia San José en Entre Ríos, se formaron por los inmigrantes recién llegados al país, en la década de 1850. Con el aval del artículo 20 y 25 de la Constitución Nacional, «para todos aquellos que quieran habitar el suelo argentino» arribaron a estas tierras suizos, belgas y alemanes, asentándose en el interior mediterráneo . La primera, inmigración dirigida, fue organizada por el Estado Argentino, y por empresas como Beck & Herzog, y Cuyas & Sampere. El presidente Nicolás Avellaneda, 1874-1880, observó que Buenos Aires comenzaba a quedar rezagada en la producción agraria, entonces para incentivar el arribo de inmigrantes promulgó la LEY AVELLANEDA, 1876. La intención, fue que llegaran brazos para impulsar el trabajo en el campo y la ciudad.

Argentina en la década de 1870 recibía los brazos que le sobraban a una Europa en crisis económica.

Inmigración 1880Comenzaron a llegar masivamente, españoles, italianos, polacos y judíos a la ciudad portuaria de Buenos Aires. Hacia 1870 barcos traían a centenares de europeos que comían mal, viajaban en tercera clase, y algunos dormían en la proa. El país necesitaba incrementar su producción agrícola-ganadera para incorporarse al capitalismo mundial. Al mismo tiempo la deuda externa se incrementaba dando margen a que los acreedores- Inglaterra- impusiera condiciones. Entonces, los inmigrantes se veían sometidos a extenuantes jornadas de trabajo, y sueldos de miseria.

                                                    La pregunta es: ¿Donde se alojaban las familias que recién llegadas al país? Inicialmente residían en Corrientes al 8, el Hotel de Inmigrantes, cuyos gastos de estadía -una semana- era cubierta por el Estado; luego debían subsistir como pudieran. Dormían todos juntos en una amplia sala, lo que generaba una cantidad de prejuicios elaborados por la clase alta porteña. Así se gestó la inmigración espontánea, miles de personas que cruzaban el Atlántico, para sobrevivir en una ciudad que se tornaría hostil y salvaje en la lucha por «ganarse el pan».

Eugenio Cambaceres.

 

                                         Un hijo de la clase aristocrática porteña fue Eugenio Cambacéres, nacido en 1843 siendo su padre estanciero y abogado. Siguiendo el legado paterno se graduó como Doctor en Jurisprudencia, en 1869. Viajó varias veces a París, y perteneció a la clase ilustrada, que conformó la generación de 1880. Fue diputado por el Partido Autonomista Nacional, el partido  que condujo a la presidencia al tucumano Nicolás Avellaneda. Alejado de necesidades materiales se dedicó a la escritura publicando su primer libro en 1881. Tal vez su título es una autoreferencia irónica, Potpurrí, Silbidos de un Vago. Su última y cuarta novela se llamó En La Sangre, 1887. Murió dos años después en Buenos Aires.

 

Contemporáneo a Eugenio Cambaceres un notable compositor argentino, formado en París. Un postromántico que intentaba amalgamar la música de cámara con ritmos nativos.

 

 Su libro.

                                                     El texto cuenta la biografía, y las peripecias de un inmigrante, Genaro, que hará todo lo posible de borrarse las «marcas» de ser un italiano pobre del sur.

                                                     Su orígen es deshonroso, en relación a la clase alta de la ciudad portuaria. Hijo de un genovés, nacido en un conventillo de la calle San Juan, y siendo su padre un tachero ignorante. Así, intentará frecuentar los círculos de la clase dominante que lo desprecia, e incluso lo expulsa. Ni aún embarazando a la hija de un terrateniente podrá ser aceptado. Por más esfuerzo, espiritual u económico su problema estará precisamente en la sangre. El libro está signado por las tribulaciones del protagonista de no pertenecer. El sufrimiento de inferioridad de un inmigrante negado y vilipendiado por las instituciones de élite porteña.

                                                                                                                                  Continuará…

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