Lateralidad (XI): Mujeres, Amor y Política.

 

Dos mujeres federales: Ángela Baudrix y Encarnación Ezcurra. Ambas con coraje, vivieron una época histórica que la mujer era opacada, incluso hasta en los futuros libros de historia. En este texto intentamos darle luz.

 

I

SAN ISIDRO, Y LA CARTA A PUEYRREDÓN.

 

                                                                Ella vivía con su familia en “los pagos de la costa”, durante todo el año, en las barrancas que ofrecían la vista al río. Las familias de alta alcurnia cargaban todo en carreta, y los veranos se mudaban a sus espaciosas quintas. El lugar es el actual San Isidro, y ella, es Ángela Baudrix, la mujer de 16 años; usaba ropa que marcaba su figura- llamativo para aquella época-, conquistó de un flechazo al coronel de 28 años, Manuel Dorrego. Las crónicas cuentan que era linda, y además inteligente. Corregía los textos de Manuel Dorrego, cuando este escribía en un diario opositor al Directorio, llamado La Crónica Argentina. De clara tendencia federal contra el centralismo porteño. Tampoco le faltó coraje a Ángela, ya que se casó en 1815 a pesar del disgusto de José Román Baudrix, su  padre. Este no quería un soldado como yerno, sino un hombre de negocios.

                                                             No sólo, desobedeció a Don José-como solía decirle- sino que en 1817 al ser licenciado Dorrego, del Ejército Libertador por indisciplina se animó a escribirle una carta al Directorio. Recordemos, Ángela, era solamente mujer de un soldado, esto es un acto de coraje. La carta era un directo reclamo contra Juan Martín de Pueyrredón, acusaba de procedimiento arbitrario, y cuestionaba,  que hacían ” con uno de los más ardientes celosos, y defensores de la patria“. ¿Que decisión era esta? se preguntaba cuando su marido esperaba “con nuevos servicios aumentar la consideración de sus ciudadanos”.

Y remataba que esta decisión “cubre de luto su familia”. La que integraba ella, Manuel y su hija de un año Angelita. 

 

II

De Primera dama a Costurera.

 

                                                              Ángela vestía bien, y contrastaba con cierta forma desalineada que usaba Manuel Dorrego, el  que, como legislador en 1826, recorría los sectores más humildes de la campaña, acción que le valió el apodo de “padresito de los pobres”. Como Presidente, la suerte le fue esquiva, a pesar de ser legalmente gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Juan Galo de Lavalle, y un grupo de unitarios, lo destituyeron, y no sólo eso; lo fusilaron. Así quedando Ángela viuda, y sin ninguna ayuda del estado para la manutención de sus hijas .Sin amilanarse, enfrentó la miseria. Bastaba verla cruzar por la calle San Carlos, actual Alsina- para entrar a la Ropería de Simón Pereyra. Algunas señoras murmuraban tras sus pasos, era la viuda del Gobernador, que se ganaba la vida de costurera.

 

 

III

La mulata toribia.

 

                               Encarnación                                                                                    El sol entibiaba la tarde, y los rayos entraban por la ventana de la Estancia en el Rincón de López.

Con un tazón de leche caliente, y una carta en la mano derecha se encontraba Agustina López Osornio, la madre de Juan Manuel de Rosas. Su nuera le contaba del embarazo, y que se “casaría, quisiera ella o no“, con el muchacho rubión, atlético y de ojos azules. La jugada magistral era de la futura mujer de Rosas, Encarnación Ezcurra y Arguibel, tenía en ese momento 18 años. Todo era un camelo, pero tan bueno, que el 16 de marzo de 1813 el prebístero José Terrero, bendijo la unión matrimonial, del jóven de 20 años, y Encarnación. Cumplía su objetivo y, por supuesto no estaba embarazada.

                                              Portaba criollos ojos negros y tez mestiza, que le permitía acercarse al populacho. a los negros que con sus tambores llegaban al Río de la Plata, para trabajar en diversos oficios y como sirvientes. También manejó a la criollada de la campaña, y bastaba una mirada suya para infundir el terror. Solían conocerla por su seudónimo la mulata Toribia.

 

 

IV

Una mujer inflamable.

 

                                                  “Inflamada de pasión, le llevaba algunas veces a la violencia”. Además portaba “un espíritu lleno de malicia y suspicacia” y como si fuese poco “no predominaban rasgos femeninos, ni tiernos. Así la presenta el historiador nacionalista Carlos Ibarguren. Y veamos esta Maquiavelo femenina lo que hizo; cuando el Restaurador terminó su primer gobierno, comenzó un período de interregno. El gobernador elegido fue el federal Juan Ramón Balcarce. Encarnación fue la artífice que permitió a Rosas retornara al poder. Balcarce, no tenía trato con el Restaurador, y no era afín a su política. Era un federal de tendencia no rosista. Así, Encarnación comenzó a debilitar el gobierno dirigiendo la línea editorial de El Restaurador de las Leyes, y sus allegados trataban de “tibio” al gobernador, en El Torito de los Muchachos *.Ambos diarios  de fuerte llegada a los sectores populares porteños, si se quiere.

Diario alineado al Rosismo, tenía llegada al sector popular, que vivía en la campaña, alrededor del centro porteño.

Diario Torito

                                                   En una reunión informal, Balcarce, planteó la posibilidad de enjuiciar a los responsables del diario. El espionaje estaba a la orden del día, y cuando se enteró la Mulata, observemos lo que ocurrió;

Una mañana de octubre, de cielo neblinoso se empapelaron las paredes de las calles porteñas con un mensaje ambiguo: JUICIO AL RESTAURADOR DE LAS LEYES. Ezcurra, hábil, rumoreó que el juzgado sería su esposo. El común de la gente comenzó a interpretarlo de esta manera. Cuando legisladores oficialistas la inculparon, negó todo, y alegó que era claro que se hacía mención al diario. Balcarce, no aclaró nada, y decidido, cito al juzgado al director del diario. Los pasquines y folletos que se repartían en la calle contra el gobernador arreciaban. Como era federal no alineado al rosismo, se lo catalogaba de “traidor”.

El teniente Juan R. Balcarce, había sido elegido Gobernador-1833-, tras el primer gobierno de Juan Manuel de Rosas,

                                                    Balcarce                                                                                                                                                                                                                                            

   ¿Cómo terminó el asunto?. Encarnación exhortó- no de manera pública, sí en off, con sus seguidores-la necesidad de hacer una pueblada. El mensaje llegó a la campaña, y el 11 de Octubre,  en la actual Barracas, se movilizaron unas dos mil personas, en defensa de Juan Manuel de Rosas. Por su parte otro centenar entraba en el juzgado para impedir el juicio a Nicolás Mariño, director del matutino.

                                                           Áspera, Encarnación Ezcurra, capaz de todo, de retar a duelo, y desenvainar un cuchillo contra un varón. Formar un grupo dogmático a favor de su esposo como la Sociedad Popular Restauradora, o movilizar a la muchachada para derrocar al gobierno de J.R. Balcarce, y que Juan Manuel se propusiera una vez más como el garante del orden.

Fuentes:

*Puede verse acerca de el Torito de los Muchachos, en este Blog: http://www.relatosdelsur.com/candombe-federal-o-carnaval-cajetilla/.

-Gálvez. L. Las Mujeres y la Patria. Nuevas historias de Amor de la Historia Argentina. Ed. Norma. Bs.As. 2001.

-Pigna. F. Mujeres Tenían que ser. Ed. Planeta. Buenos Aires. 2011.

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