Lateralidad (VI): Palabras Peligrosas, Libros que Arden.- 2° Parte-.

“A fin de que no quede ninguna parte de estos libros, folletos, revistas… para que con este material no se siga engañando a nuestros hijos. Destruimos por el fuego la documentación perniciosa que afecta al intelecto y nuestra manera de ser cristiana” (Diario La Opinión, General de División Luciano B. Menéndez, Abril 1976).

 

1. Dictaduras Americanas y Guerra Fría.

Guerra Fría

Habíamos observado en la Primera Parte dedicada a la conmemoración de los 40 años de la última dictadura militar en Argentina, que los gobiernos militares sucedidos en Bolivia, Brasil, Uruguay, Chile y la Argentina en el Cono Sur, respondían al contexto de la Guerra Fría.(1947-1991). Luego de fines de la Segunda Guerra mundial se había planteado un escenario bipolar. Un mundo capitalista occidental liderado por Estados Unidos, y el mundo comunista protagonizado por Rusia, y una serie de países satélites. Era un escenario de espionaje y de carrera armamentística sin enfrentamiento directo entre las potencias. La preocupación de EE. UU tras, la Revolución Cubana-1959- y la derrota en Vietnam-1975- era que no prosperara otro proyecto socialista, proyecto del pueblo en Latinoamérica. La década de 1970 era de gran efervescencia juvenil, y participación de amplios sectores, sindicatos, la iglesia de base, estudiantes universitarios y secundarios, junto a organizaciones armadas. Así en este contexto el rol de los norteamericanos fue de disciplinamiento a las sociedades de América, mediante la financiación y apoyo político a militares locales.

 

2. Listas negras, la cultura bajo sospecha.

 

Se calificaba a las personas y estar registrado como ideólogo marxista, justificaba la violencia clandestina contra periodistas, cineastas, músicos o actores. Una represión clara, contra la cultura, y una verdadera caza de brujas, caracterizó a este período.

formulario

No sólo la violencia es material, física, aquella que impacta sobre los cuerpos. La última dictadura cívico-militar estableció una violencia simbólica. Se censuraba a los que pensaban distinto, a los que eran “peligrosos” según los militares, por su perfil ideológico.En sus documentos usaban dos sellos, Estrictamente Confidencial, decía uno, y el segundo, que una vez leído debía ser incinerado. Decimos que el Ministerio de Defensa  prohibía distintas personalidades de la cultura. Osvaldo Bayer, Norma Aleandro, Mercedes Sosa, Alfredo Alcón, Julio Cortázar, Horacio Guarany, Osvaldo Pugliese; son parte de una extensa lista. Esto confirma  parte de lo escrito en el artículo anterior *, que no era una guerra estimulada por los grupos subversivos ERP o MONTONEROS, y que la represión era consecuencia de su accionar. Sino que funcionaba un aparato represivo actuando en la clandestinidad, con documentos confidenciales, y que músicos, actores, escritores todos podían ser sospechosos de infiltrar las “ideas marxistas”. Por otra parte, era necesario instalar la idea que el marxismo era un mal externo que atacaba, los valores, el cuerpo de la patria, infiltrandose como si fuese un virus. Abelardo Castillo, Norman Briski, Tomás Eloy Martínez, Miguel Ángel Estrella, y Hugo Gambini, -periodista-, engrosaban las listas clandestinas que se configuraron en 1979, 1980 y 1982.

 

3. Libros a la Hoguera.

 

                                              La guerra contra la subversión apátrida- de acuerdo al lenguaje de la dictadura- también se dió en lo ideológico. Ni los libros tuvieron suerte en esta negra etapa de la Argentina. En un decreto de 1977 se pedía “impedir su circulación y secuestrar” libros como Lógica Formal y Lógica Dialéctica, Sociología de la Explotación, Estudio sobre los orígenes del Peronismo, Gramsci y la Revolución de Occidente. Eran libros subversivos, por incentivar el comunismo en el país. Toda la obra de Haroldo Conti, y de Julio Cortázar en Literatura corrían la misma suerte. Sin embargo la dictadura fue aún más lejos, fue un 26 junio de 1980 cuando se quemaron libros.

                                            Una mañana lloviznosa más de 20 toneladas de libros, fueron incendiados en un baldío de la provincia de Buenos Aires.

A un poco menos de un año comenzada la democracia, Charly García se presentaba en el programa de los sábados a la tarde conducido por el periodista Juan Alberto Badía. Charly, emblema de un rock contestatario, utilizando una metáfora sutil contra la dictadura genocida.

 

 

 

                                                   Sarandí fue el escenario en el que ardían los libros subversivos indicados de “enajenar la conciencia nacional”. La “inquisición”  libresca era dirigida por Guillermo Suárez Mason, y los 90 mil ejemplares pertenecían al Centro Editor de América Latina. Textos como los de Marx, Juan Perón y Ernesto Guevara eran los predilectos a quemar por los militares argentinos.

En Córdoba, Luciano Benjamín Menéndez, mandatario del III Cuerpo del Ejército disponía de otra fogata, siendo su víctima principal la literatura. Había transcurrido un poco más de un mes del Golpe de Estado, abril de 1976. Libros de Gabriel García Márquez, Saint- Exupéry, Eduardo Galeano, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Marcel Proust entre otros, ardían camino en presencia de numerosos periodistas y el teniente Gorleri.

                                               Sin más que agregar, decimos que la barbarie que atravesó lo cuerpos de miles de argentinos durante 1976 y 1983, también impacto sobre la cultura, un ataque a lo simbólico-ideológico se desplegó con igual violencia. La Palabra en América Latina era subversiva, y los contenidos de izquierda podían infiltrarse en las mentes de los jóvenes así advertía la Revista Gente :

“En esta guerra no sólo las armas son importantes. También los libros, la educación, los profesores. La guerrilla (…) habrá ganado la guerra si consigue infiltrar su ideología en la escuela primaria, en la secundaria, en la Universidad, en el club, en la iglesia.” ( Carta a los Padres, Revista Gente, 16-12-1976).

Nota y Fuentes:

 

* Léase, Lateralidad-VI-: Palabras Peligrosas, Libros que Arden- 1° Parte-.

-Revista Sudestada. Ed. N° 46. Año 8.Marzo de 2006.

-Revista Gente. Ed. Atlántida. Buenos Aires. 16-12-1976.

-Invernizzi.H.-Gociol.J. Un golpe a los libros represión a la cultura durante la última dictadura militar. Eudeba. Bs. As. 2001.

4 Comments

  1. Excelente analisis y refrescada de memoria.
    Pasa el tiempo y el hecho cada vez es mas infantil…no? que pensarian? que al quemar la editorial no seguiría imprimiendo?
    Que medidas tan cesudas no?
    Ja! estos tipos tan macabros como ignorantes.

    • Por represión y censura no podían continuar imprimiendo en aquellos años. Pero comparto tu opinión Gastón,
      las palabras y los libros cuando los militares se fueran iban a florecer nuevamente. Se peleaban con las palabras,
      como si pudiesen tapar, acallar la realidad. Brutalidades al por mayor!.
      Abrazo!.

  2. Hola, me pareció excelente la nota! Estoy haciendo una tesis para en la licenciatura Educación secundaria, sobre la propaganda política y el papel de los medios en época de dictadura. Tendrán más material al respecto? Desde ya, muchas gracias.

    • Buenísimo que te sirva. No precisamente en el Blog. Pero si nos das un tiempo podemos averiguar.
      Creo que hay bastante escrito sobre el tema. Gracias, y espero que nos sigas visitando.

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