Lateralidad (IV), parte uno: Al rescate de Arturo Jauretche.

» La Lucha de FORJA no sólo se da en el plano político sino también en el ideológico, destruyendo los mitos y fábulas que la clase dominante (…) logra imponer al resto de la sociedad para obtener el consenso social». (Declaración de Arturo Jauretche, en Galasso, N, Dos Argentinas, Pág, 90).

Microbiografía.

 

 

                                            Arturo Martín Jauretche nació en un pueblo habitado unos treinta años antes por los indios ranqueles. Un 13 de noviembre de 1901 en Lincoln vió la luz, el niño producto de la unión de una maestra y un empleado. Tenía descendencia vasco-francesa por parte de padre. Vivió una infancia en que se inculcaban los valores del recato, la austeridad y la guapeza «hacete hombre» solía ser el slogan del padre.

                                         «Yo a mi padre, no lo vi nunca sin revolver», diría Arturo años más tarde. Un hombre debía ser fiero y tener cara de póker, para ser respetado. Eran las máximas que tenía durante su niñez. Posteriormente llegó una adolescencia, en la cual viajó dos veces a Buenos Aires. Entonces conoció las calles de la capital, y comió por primera vez en el restaurante de un hotel frutillas con crema. De regreso al pueblo frecuentó un nuevo olor, el prostibulario, y además tuvo contacto con la paisanada.

                                               El mundo rural popular, le permitió según sus palabras, «sacarse el guardapolvo». Entender que existía un mundo concreto, que esos laguneros, paisanitos, que hacían la rabona con él, no tenían tapado de visón, ni perfume de París. No eran los distinguidos, eran una mayoría que no iba a Europa, tenía «menos» cultura que los cajetillas, pero más sabiduría del mundo real y tangible. Por esos años se lo oyó decir que «la realidad andaba en bombachas».

                                                 Con un revólver en la mano salió a defender al «peludo» Yrigoyen, que encarnaba el radicalismo popular *. Corría 1929 y en Mendoza se rumoreaba la caída del Presidente radical. Arturo se enfrentó con un sector promilitar al grito de ¡Viva Hipólito Yrigoyen!, y, finalmente culminó preso. Luego del golpe de Estado del 6 de Septiembre de 1930 realizado por los militares, su incesante inquietud política lo condujo a formar el Grupo FORJA, junto con Luis Dellepiane, Raúl Scalabrini Ortiz, y Homero Manzi, entre otros.

La Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, denunciaba un país colonial con hambre y miseria y entregado al capital foráneo.

FORJAEran los años de la Década Infame, la dictadura del fascista José F. Uriburu, con cierre del parlamento, estado de sitio y pena de muerte. También del fraude como método sistemático que conduce al poder a Agustín Justo-Julio A. Roca, alias «pascualito». Justo era un militar ultraconservador dedicado a vulnerar la voluntad popular y realizar tratados espúreos con Inglaterra favoreciendo a la Oligarquía. En esta etapa comenzará su gran actividad política-intelectual. FORJA se oponía al radicalismo Alvearista, que realizaba alianzas con los conservadores y participaba de las elecciones fraudulentas. Además de rechazar la injerencia inglesa en las finanzas locales, tras la fundación del Banco Central, y el tratado de las carnes. En la década de 1940 adhiere al grupo que realiza el Golpe de Estado de 1943, y se consustancia con el peronismo. Será funcionario peronista en 1946, como Presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires, hasta 1951, año que renuncia. Tras el Golpe de Estado de 1955, realizará la gran parte de su producción bibliográfica hasta 1972, siendo libros fundamentales: El Plan Presbich: retorno al coloniaje, 1956. Los Profetas del Odio y la Yapa, 1957. El Medio pelo en la sociedad argentina, 1966, y Manual de zonceras argentinas, 1968.

                                               «Años y trotes me fueron graduando en la Universidad de la vida que es el mejor libro…». Don Arturo fue un ensayista con dosis equilibrada de calle y libros, erudición y picardía. El sarcasmo servía para denunciar las maniobras vendepatrias -como salía decir-, fue un acérrimo defensor de la cuestión nacional y crítico de la posición de los sectores medios, más cerca ideológicamente de la oligarquía que de la clase popular. Vaya si defendió lo nacional que el destino quiso que dejara este mundo un 25 de mayo de 1974. Un mes y unos días después fallecía el presidente de aquel entonces, Juan Domingo Perón.

Libros y Alpargatas.

 

Homero Manzi, -1907-1951-.Santiagueño, uno de los grandes letristas de tango, compuso Sur, Barrio de Tango, Milonga Sentimental, y Malena, entre otros. Vivió en Lanús, se dedicó además al periodismo y fue parte del grupo FORJA.

Homero_Manzi

                                              Su producción intelectual y política parece cruzada por un eje, tomando la palabra de Homero Manzi, no aspiraba a ser un hombre de letras, sino en hacer letras para los hombres, para el pueblo trabajador. Intentar concientizar a la clase media de la «colonización pedagógica», es decir de la deformación en el pensamiento político que provocaban los instrumentos de la oligarquía- la prensa, la escuela, la universidad-. Se manifestó abiertamente en contra de las minorías cultas que desconocían la realidad, e intentaban dar cátedra abstracta desconociendo las necesidades reales y concretas de su pueblo. Los intelectuales de discurso extranjerizado, proimperialista, y amigos de la libertad y la Constitución, pero enemigos de las masas populares fueron denominados la Intelligentzia.

«Al hombre que no es un intelectual (…) se le ocurre que en el orden de las demandas humanas, (…) están primero las alpargatas que los libros. El fuego debe calentar de abajo dice Fierro, y la cultura debe ir precedida de zapatos, ropa, frazadas y pan. Pero la tradición de la intelligentzia argentina es al revés (…) dan conferencias a los santiagueños en lugar de agua corriente.»1.

                                             Jauretche, entonces desentrañaba los problemas de la falsa intelectualidad que alejado de las masas juzgaba sin comprensión, y flojo favor le brindaban sus lecturas. Su elitismo impregnado de los textos de Goethe, Schiller, Plutarco o Jung, los hacía ignorar que el hombre de a pie, conocía mejor que cualquiera los problemas de su sindicato, de la sociedad, y de las necesidades de su familia. Y tenía clarito qué rumbo debía tener la nación y cuáles eran sus enemigos.

Un grupo de pensadores refinados, encerrados en sus bibliotecas proponían teorías vacías alejadas de la realidad práctica y concreta, apuntaban al cura, y acertaban al campanario.

 

                                                                                                                            Continuará….

Citas y Fuentes:

1. Jauretche. A. Los Profetas del Odio y la yapa. Ed. Corregidor, Buenos Aires. 2008.

Hipólito Yrigoyen,-1852-1933-. Presidente de la Nación en dos oportunidades, siendo la última en 1928, y sufriendo el primer golpe de Estado argentino en el siglo XX, a manos de los militares. Fue un caudillo popular, perteneciente al partido radical, solían llamarlo «el peludo».

  • Galasso. N. Dos Argentinas, Ed.Fondo Nacional de las Artes. Buenos Aires. 2006.
  • Jauretche. A. Los Profetas del Odio y la yapa. Ed. Corregidor. Buenos Aires. 2008.
  • Luna, F. Conservadores y Peronistas. Tomo IX. Ed. Planeta. Buenos Aires.2010.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *