Lateralidad (III): No tan distintos. Prensa escrita y política.(Dos)

 “Odio a Rosas, no sólo porque ha sido el verdugo de los argentinos, sino porque a causa de él he tenido que vestir las armas, correr los campos, hacerme político (…) sin poder seguir mi vocación literaria”. (Luna, F. Bartolomé Mitre, Grandes Protagonistas de la Historia Argentina).

 

 

1. Bartolito.

 

                                                         Bartolomé Mitre Joven    A los 19 años era un engreído que escribía poemas en el diario El Iniciador, y en Montevideo recitaba versos a la hora de seducir señoritas. Era unitario, un liberal porteño, opositor del gobierno rosista. Se casó con Delfina Vedia de buena posición económica, cuando él tenía una exigua paga de soldado, y su admirado Juan Galo de Lavalle invadía en barcos franceses el suelo argentino. Aires de poeta, modesto soldado, y mediocre como General, la suerte fue esquiva en los campos de batalla. Creyó bajo las órdenes de Rivera que el sitio de Montevideo se resolvía en un mes a más tardar, y la guerra se prolongó durante años. Fue en las tolderías de Tapalqué, los indios ranqueles le propinaron una derrota dura al Ejército porteño al mando de Mitre. Salvó este su vida, galopando hacia Azul entrando en la ciudad el 1 de junio de 1855. Su previsión bélica lo pinta de cuerpo entero, “En 24 horas en los cuarteles, en 15 días en la campaña, en tres meses en Asunción“, habría dicho. Lamentablemente para el General la guerra al Paraguay duró cinco años.

                                  Solía decir que debía leerse con una pluma en la mano para aprovecharse doblemente de la lectura, y fue traductor de la Divina Comedia. Como si fuese poco escribió preso- luego de la fallida Revolución de 1874-, el primer libro sobre Historia Argentina. Como vemos no fue un gran militar, las fuentes favorables le adjudican que fue poeta, historiador, presidente, estadista, lector voraz. Dudamos de todas sus artes, pero hizo bien en fundar un Diario, que hasta hoy perdura.

 

2.  MITRE, Y SU NACIÓN.

                              La NACION                El 4 de enero de 1870 apareció en la calle el Diario La Nación fundado por Bartolomé Mitre, e impreso en la casa de José M. Gutierrez.

Este era el secretario privado, que junto a Rufino y Francisco Elizalde, Ambrosio Lezica, Juan A. García y Anarcasis Lanus, fueron fundadores del antecesor La Nación Argentina. Advertimos que Mitre fue Presidente de la Nación, y tenía un diario que dirigido por su secretario privado justifica su accionar, a saber: Gutierrez, se conecta con Sarmiento, desde lo ideológico, para calificar a las provincias díscolas y sus gauchos defensores de su autonomía como la barbarie.

                                                     El ejército de la culta ciudad portuaria entra a las arcaicas provincias, a las primitivas regiones lideradas por salvajes caudillos. Aquel 4 de enero Mitre ya no era Presidente, sí, estaba en el cargo Domingo Faustino Sarmiento, y, ambos tenían que ver con la Guerra al Paraguay. En marzo del mismo año el ejército carioca asesinaba a Francisco Solano Lopez, y culminaba la Guerra. Lo mencionamos para contextualizar en que momento nace el diario. Y precisamente en el Pozo de Vargas pelearon aquellos paisanos federales que se negaban a participar de la Guerra. No querían masacrar a sus hermanos paraguayos, cumpliendo con los intereses porteños.

                                                       Cerca de cumplir 50 años, dice en su editorial Don Bartolo,  “El nombre de este diario, (…) La Nación reemplazando a La Nación Argentina, basta para señalar una transición, (…) La Nación Argentina era un puesto de combate. La Nación será una tribuna de doctrina”. 1 Vaya si lo fue, era el diario de la tribuna liberal porteña. Altamente comprobable si abordaramos el siglo XX, tarea que excede a este manuscrito. Finalmente, hay una contradicción evidente y explícita en las palabras del propio Bartolomé, durante su presidencia había tenido un diario que combatía a su favor.

PALABRAS FINALES

 

                                                         Tanto Mariano Moreno como Bartolomé Mitre estaban activos en la vida política del país, y al unísono dirigían sus medios gráficos. Pedro de Angelis, fue un intelectual, que trabajó al servicio del restaurador de las leyes convirtiéndose en su propagandista. Si bien son posiciones diferentes, en los tres casos, el periodismo fue una trinchera, un lugar de combate, y no un espacio “objetivo” de “neutralidad”, en el cual un sujeto distante de la realidad describe el fenómeno que está observando. Los contextos obviamente son muy diferentes, y lejanos, aunque parecen en la actualidad notarse viejas prácticas, bajo otras formas. También podríamos ver hoy, procederes renovados que remiten a vicios arcaicos.

                                                     Tal vez, el periodismo debería aspirar a no manipular la información de acuerdo a sus intereses, para brindar a la población una noción más certera de la realidad. Si bien es insoslayable que toda lectura de lo que pasa, atraviese un tamiz ideológico. La pretensión de un individuo objetivo, ya resulta una falacia epistemológica. Aunque la mentira y el ocultamiento, eregido sistema parece un mal chiste de la información postmoderna.

Fuentes:

1.Luna F. Bartolomé Mitre, Grandes Protagonistas de la Historia Argentina.Pág. 117.

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