Lateralidad (II): Con cintas coloradas y Sin escarapelas…

 

 

I-Los Rebeldes.

 

                                        En la tarde-noche del 18 de mayo cae una lluvia fina y persistente sobre el empedrado de la calle Defensa, llamada así por la heroica defensa de los porteños contra el máximo imperio de los mares: Inglaterra. El coronel Cornelio Saavedra y el abogado Juan José Castelli apuran el paso rumbo al Cabildo.Saben lo que van a hacer, aunque no tienen dimensión que forjarán un destino incierto e inexplicable llamado Argentina. Cruzando la Plaza de la Victoria, en el Cabildo lo espera un Almirante que en su juventud, había capturado varios buques ingleses. El tiempo, implacable y ladino ha hecho lo suyo, ya nada es lo mismo. El cartaginés Baltasar Hidalgo de Cisneros y de la Torre, a los 55 años tiene reuma en sus rodillas y está casi sordo de un oído.

                                    Desde hace unos meses en las actuales calles porteñas, Venezuela y 9 de Julio, un tal Hipólito Vieytes en la parte de atrás de su jabonería reúne a un grupo de criollos que discuten sobre los problemas en España-invadida por el ejército Napoleonico-y la posibilidad de forjar la autonomía de nuestras tierras, formando un gobierno criollo. Los primos Manuel Belgrano, y Juan J.Castelli, comparten los mismos sueños, y hasta las mismas mujeres. Los más exaltados beben oporto, y como jacobinos pronuncian una palabra, que en los años siguientes se dirá en voz baja: Revolución!. Son los hermanos Nicolás y Saturnino Rodríguez PeñaMariano Moreno, Bernardo de Monteagudo. En la punta de la mesa se encuentra un militar moderado, que dirige el Regimiento de los Patricios. Cornelio Saavedra. El inefable Juan José Paso es el equilibrado cuando se levanta el tono de voz. Es otoño y los patriotas no le pedirán amablemente un cabildo abierto al Virrey. A punta de trabuco, y junto a un grupo de hombres que insultan a Cisneros, entre los que se encuentran Martín Rodríguez, se gritará, Cabildo abierto o Muerte!!.

II-Revolución y los sectores populares.

 

Litografía de Antonio Luis Berutti. Junto a Domingo French, formó el grupo de choque, de carácter popular, los infernales. Realizaron piquetes contra los españoles el 22 de mayo, en las afueras del Cabildo.

Antonio B.

 

                                        El Virrey desesperado junto a las autoridades coloniales pergeñan una parodia, invitar a 451 vecinos, de los cuales la mayoría voten a favor de un cambio, para que nada cambie. Los “distinguidos vecinos” son la parte más sana de la sociedad, no el paisanaje de la campañaMás tarde veremos que el orden será una nueva Junta cuyo máximo poder reside en Cisneros. El 22 de mayo es el cabildo abierto, y la muchachada de la campaña,-alrededor de 500 personas- está a las órdenes de dos agitadores decentes Domingo French, y Antonio BeruttiEllos no repartían amablemente escarapelas, sí una cinta rojapara identificar a aquellos que estuvieran a favor de la revolución.Se hacen llamar los infernales, y entrarán al Cabildo a los tiros si la votación no se resuelve a su favor.

 

Invitación CabildoEsa mañana  acuden 250 personas, los infernales no dudan en hacer piquetes, y recurrir a la violencia, en las adyacencias al Cabildo, impidiendo la llegada de los hombres que votarán a favor de España. En las pulperías, los criollos juntan bronca contra los españoles que gozan de los cargos públicos, el prestigio del dinero, y tienen mejor suerte con las mujeres.

La captura del rey Fernando VII a manos de Napoleón Bonaparte es la gota que rebasa el vaso, y por aquellos años se insulta a los españoles de diversas manerasgodos, por su riqueza, maturrangos, por ser malos jinetes, sarracenos, aludiendo a su pasado árabe, y gallego, solía decirse en la campaña a los inmigrantes pobres. Además los peninsulares solían ser exhimidos de los delitos, que a criollos tanto blancos como morenos, le costaban azotes o humillaciones como ser paseado en público.

 

                                        Entonces, las clases populares estaban presentes en los momentos previos y en los días de revolución. La misma contaba con la adhesión de los criollos blancos y los negros que eran los más postergados, integrando la masa de desocupados.

                                                                                                                                 Continuará…

Fuentes:

-López. V. F. Historia de la República Argentina. Tomo II. Ed. Sopena Argentina. Buenos Aires.

-Galasso. N. La Revolución de Mayo. (El pueblo quiere saber de que se trató). Ed. Colihue. Bs.As. 2005.

2 Comments

  1. Excelente articulo, las lateralidades que escriben ustedes son edificantes ya que me hacen imaginar y tener una idea mas cercana a lo real, ponen luz en las oscuridades del tiempo.

    • Gracias Gabriela!. Intentamos eso que decís, salirnos del “cuento de hadas” que en una época se hacía de los acontecimientos y
      los próceres. Gracias, una vez más por leer.

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