La Vuelta: Consejos de un Gaucho Manso-1-.

En 1875, el Presidente de la República Nicolás Avellaneda formula una política de conciliación, y allana el camino para que retornen los opositores exiliados. “Así se produce el regreso de numerosos exiliados políticos, ex-guerrilleros y matreros, hasta entonces obligados a la vida del destierro y la proscripción”. (Chavez. F. La Vuelta de José Hernández).

 

Texto y Contexto.

 

                                                             La segunda parte del Martín Fierro, LA VUELTA se anuncia inicialmente en el diario La Capital de Rosario, corriendo el año 1879. Como intentamos expresar y transmitir en artículos anteriores, las presidencias liberales sientan las bases de un país agrario, en el cual los beneficios los usufructúa un grupo minoritario.

                                                        Una elite vinculada económicamente al capital extranjero,  y que conduce los destinos políticos del país. (Esto tiene un nombre, la oligarquía).¿Qué sectores puntuales la conforman?. La misma está formada por la burguesía comercial-principalmente porteña– y los hacendados bonaerenses, unidos al capital inglés. Nuestro país se organiza como Estado-Nación, mediante una arquitectura político-institucional, dictada por una piedra fundamental, la Constitución Nacional. Esto es insoslayable, porque así la Argentina acaba, con los caudillos y las montoneras que son un obstáculo claro para la formación de un orden republicano. Además ingresa al sistema-mundo en términos económicos, al Capitalismo Mundial. La República Gaucha ingresa a la modernidad política y económica.

                                                                 Entonces entrando a la década del 80´, cuenta el biógrafo de Hernández, Horacio Zorraquín Becú, Otra Argentina se alza ahora ante su vista: la de un porvenir de grandeza, la de la paz y el orden en el que todos puedan realizarse. La Argentina sin querellas, sin luchas civiles, ni facciones.” 

                                                         Asesinado Ángel Peñaloza, y muerto Felipe Varela, se apagan las voces disidentes del cuyo. Será vencido el gaucho rebelde del litoral, Ricardo López Jordán; y una partida al mando de Simón Luengo *, termina con la vida de Justo José de Urquiza. El primer mandatario NIcolás Avellaneda** propone el fin de las luchas entre facciones, el país debe marchar por el sendero del progreso. Es fundamental entonces, la pacificación, dejar de desangrarnos internamente.

El Presidente Julio A. Roca, líder de una Argentina, que a partir de 1880, tendrá su vertiente conservadora.

                                                Roca en el recinto                                     

             

                                                     El 12 de Octubre de 1880 asumirá la Presidencia de la Nación, un tucumano de tan sólo 37 años de edad. Es Julio Argentino Roca. José Hernández asistirá a la flamante presentación del nuevo presidente, cuyo lema de gobierno será, Paz y Administración. El autor de Martín Fierro ya abandonó la cruzada federal con López Jordán, y sus escritos incendiarios contra el poder central. Será ni más, ni menos que Diputado de la Nación, durante el gobierno de J.A.Roca.

Frente a este contexto nos hacemos esta pregunta, ¿Abrá espacio para el gaucho rebelde en esta segunda parte de Fierro, denominada La Vuelta.?

La Vuelta.

 

La cuestión es la siguiente: pensemos en la vida de los sectores marginados criollos entre 1840 y 1850.

 

                                                     Existe un gaucho nómade, que vaga por la llanura sin compromisos, y vivía sin problemas con su china y sus hijos. Por la tarde-noche rumbea para la pulpería, a payar y tomar aguardiente. Este hombre ya no encaja en el modelo de producción capitalista. La Argentina que viene debe transformarse en un vendedor serial de materias primas, y ni los terratenientes, ni sus hijos labrarán la tierra. Ergo necesitamos peones, entonces hay que transformar al gaucho errante en un peón disciplinado.

Atención que dice entonces el amigo Hernández, ya conciliado con el stablishment y convencido que terminó el tiempo de lucha:

 

El trabajar es la ley,/Porque es preciso alquirir;

No es espongan a sufrir,/Una triste situación;

Sangra mucho el corazón/ Del que tiene que pedir. 1

 

Se entiende, ¿No?, ahora Fierro tiene que ir a trabajar, es ley, asegura Hernández. Y le advierte que no se expongan al sufrimiento, teniendo que pedir plata por no trabajar. Observen que entramos en el capitalismo, aquí ya hay un trabajador, y un salario como contraprestación, (Si bien la Argentina es precapitalista, ingresamos en otra dinámica). Luego exhorta, versos más abajo:

 

Debe trabajar el hombre/ Para ganarse su pan

Pues la miseria en su afán/De perseguir de todos modos,

Llama en la puerta de todos/Y entra en la del haragán. 2

 

NOTAS y CITAS:

 

1 y 2..Hernández, J. Martín Fierro. Ed. La Posta, Bs.As. 1985. Pág. 165.

* Simón Luengo, era un hombre que respondía al caudillo Ricardo López Jordán. En 1870 fue el autor del crimen de Justo José de Urquiza. Las tropas irrumpieron en el Palacio de San José, y Luengo disparó sobre el ex- Director de la Confederación Argentina.

** Nicolás Avellaneda. (1836-1885). Nacido en Tucumán, fue Presidente sucesor de Domingo F. Sarmiento, desde 1874 a 1880. Dictó una conciliación hacia los opositores perseguidos durante el gobierno anterior. Creía en la pacificación para organizar definitivamente el país.

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