La Vie en Rose: El Restaurador y la Ciudad.

Carta de Santiago de Liniers a Agustina López de Osornio-madre de J.M de Rosas-, decía acerca de su hijo de 13 años: «se había portado con una bravura digna de la causa que defendía».

Juan Bautista Alberdi, escribe tras la victoria de la Confederación contra la flota Anglofrancesa, en 1845: «Aunque opuesto a Rosas como hombre de partido, he dicho que escribo esto con colores argentinos: Rosas no es un simple tirano a mis ojos; si en su mano hay un vara sangrienta de hierro, también veo en su cabeza la escarapela de Belgrano». (Luna.F. Grandes Protagonistas de la Historia Argentina).

1. Rosas: Conociendo al personaje.

 

                                                          Nació cuatro años después de la Revolución Francesa, aunque fue un cultor del orden y la disciplina. En 1807, con sólo 13 años de edad combatió de manera férrea en la resistencia de Buenos Aires que enfrentaba a las fuerzas de John Whitelocke, en la segunda invasión inglesa. Su desempeño sorprendió al propio Santiago de Liniers, ni más ni menos que el héroe de la reconquista en 1806. Solamente había cursado un año en la escuela, aunque la suya, fue el Rincón de López. El conjunto de estancias propiedad de Ortiz de Rozas, su padre. Ubicadas entre el río Salado y el Mar, desiertas llanuras del sur en el actual Partido de la Magdalena. Aprendió a jinetear, a jugar al palo, y a la sortija. Agustina, su madre recta y laboriosa le enseñó el oficio de la administración en la estancia. Materia que el futuro restaurador de las leyes aprendió a la perfección, junto al trato recto hacia los peones.

        Hombre de cienciJuan Manuel de Rosas- Retratoa práctica, y conocedor profundo de la campaña, alguien que percibía lo que pasaba a su alrededor como pocos. Dirigió la Confederación Argentina durante 18 años. Cuentan que una tarde bajo un árbol en la estancia Del Pino, se encontraba mateando con un colega. Repentinamente clavó su vista en el horizonte y divisó una pequeña nube de polvo. Corre al palenque, desata, y luego monta el caballo. Sale rumbo a aquella nube a toda velocidad. Minutos después la «nube» era un cuatrero, Rosas voleó el caballo y, atrapó al gaucho. Luego volvió a Del Pino y pidió que calentaran el agua.

Solían decir «Era el hombre más de a caballo de toda la provincia». Prestigio ganado como Comandante de Milicias en la década del 20´, y en sus excursiones al sur provincial para ampliar la frontera. Era capaz de atravesar una noche cerrada con absoluta seguridad por los campos argentinos. Si dudaba donde se encontraba solía agacharse recoger gramilla y masticarla, de acuerdo al sabor podía descubrir en que parte de la provincia estaba. Su ascendencia sobre los gauchos era total, y solía presentarse ante ellos con un largo poncho. Por supuesto la base de su poder durante ambos gobiernos fueron las clases populares. Sin embargo era muy astuto y seductor en la diplomacia, cuenta el representante francés Conde Walesky: «El general Rosas es casi siempre prolijo y difuso, habla en períodos largos y se desvía con gran facilidad (…)  alargando la conversación. De vez en cuando trata de obtener efectos de elocuencia en que los ademanes y las entonaciones de la voz resultan hábilmente calculados para producir impresión..» 1

2.  Un poco de Sociales en 1840.

 

Buenos Aires 1830                Las familias elegantes celebraban tertulias los sábados, domingos y lunes, con preferencia lo hacían en un día fijo. Las casas de Buenos Aires no tenían llamador y el visitante golpeaba las palmas ,y gritaba hasta que un sirviente de color se acercara a la reja. Por orden del Gobernador muchas casas estaban pintada de rojo, que era el color federal. Entre charlas y chismes se bebía, y un joven tocaba el piano. Se bailaba minué en este orden; primero los dueños de casa, después los visitantes mayores, y luego los jóvenes pretendientes. Era fácil saber si la tertulia era opositora a Rosas, se evitaba el color rojo, y se bailaba minué liso, y contradanza francesa. En cambio el minué montonero o federal sonaba en las casas que adherían al gobierno rosista. Incluso las mujeres usaban peinetón rojo. Las damas opositoras utilizaban el blanco, y algunas el celeste; color unitario. Aunque en la década de 1840 dejaron de usarse, las peinetas.

                                                                        Eran pocos los lugares adonde ir en aquellos años. En 1838 a pedido de Rosas se inauguró el Teatro de la Victoria. Estaba pintado de rojo, y era el escenario de funciones federales. Los sectores pudientes, iban al Teatro Coliseo, que se encontraba frente a la Iglesia de la Merced. Allí tocaba el eximio pianista Juan Pedro Esnaola, que se lucía con armoniosos vals.

                                                                    Esto sucedía en la ciudad, sin embargo la campaña, no gozaba de lugares de recreación excepto las pulperías. Más allá de los corrales de Once hacia el oeste se extendía un caserío fugaz. El pasto cubría al hombre por encima de las rodillas, y para algunos exploradores ingleses los paisanos se dedicaban al alcohol, el juego y al cuatrerismo.

Citas y Fuentes:

1.Busaniche.J.L. ROSAS, Visto por sus contemporáneos. Pág.89.

-Busaniche.J.L. ROSAS, Visto por sus contemporáneos. Ed. Hyspamérica. Buenos Aires. 1985.

-Rosasco.E. Vida Cotidiana, Color de Rosas. Ed.Sudamericana. Buenos Aires.1998.

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