La Guerra en una Zamba.

Continuamos con el análisis de una zamba que fue difundida por tradición oral y hace referencia a la Batalla en el Pozo de Vargas. Fue en territorio riojano, en abril de 1867. De un lado está el ejército Mitrista al mando de Antonio Taboada, y enfrentándolo el ejército de gauchos federales comandado por el cuyano Felipe Varela. Una misma zamba que varía su composición letrística dependiendo si la cantan vencedores o vencidos.

Una Zamba: Dos Versiones.

 

Juan Alfonso Carrizo, catamarqueño nacido en 1885. A él se le atribuye revisión de la Zamba de Vargas, aportando la versión riojana. Un notable estudioso de la música popular.

                                                    Carrizo  ¿Qué dice la versión riojana de esta zamba?. Se inicia heroica para las fuerzas del caudillo Felipe Varela, este exhorta a sus soldados para que ataquen en el combate.

¡A la carga, a la carga!
dijo Varela 
¡A la carga, artilleros
zambita, rompan trincheras!

                                                         De la segunda estrofa existen varias letras con signo ideológico diferente. En una de ellas ataca el valiente Felipe Varela, y hace retroceder a la caballería de los Taboada. Atención que, Varela deguella, no se habla de la sangre que derraman las tropas de los Taboada, si la del ejército de VarelaComo en la zamba La Felipe Varela, es un salvaje, es un bárbaro que llega matando, y se va de la misma manera.

Atacó Varela, 
con gran pujanza: 
tocando a degüello, 
a sable y lanza. 
Se oyen los alaridos, 
en el estruendo de la carga 
y ya pierden terreno 
los santiagueños de Taboada

                                                          La estrofa riojana canta una gran verdad menciona las lanzas de los soldados de Varela, contra los fusiles del ejército santiagueño equipado con presupuesto porteño. Por ello el coronel Varela, utiliza el territorio para atacar por sorpresa. Intenta una batalla sin recursos apoyado por los paisanos del pueblo de Jachal, y su montoneraY así la zamba grita al final de estos versos, que sería de esta batalla si hubiese igualdad en las armas.

Los “nacionales” vienen
¡Pozo de Vargas!
tienen cañones y tienen
las uñas largas.
¡A la carga muchachos,
tengamos fama!
¡Lanzas contra fusiles!
Pobre Varela,
que bien pelean sus tropas
en la humareda.
¡Otra cosa sería
armas iguales!

Y acá otra segunda estrofa parte de la leyenda, diciendo:

 

Cuentan de los santiagueños,
que al verse ya derrotados,
su jefe mandó a tocar
la zamba para animarlos.
Y cuando vibrar oyeron
la música de sus pagos
volvieron cara, venciendo
al ejército invasor.

                                           Antonio Taboada manda a tocar una zamba para motivar a sus gauchos que estaban perdiendo frente a los de Varela. La música los envalentona, y los conduce a la victoria. Sus soldados vibran al oír la zamba, y salen decididos a vencer. Intencionadamente se los llama invasores, cuando era Poder Ejecutivo al mando de Bartolomé Mitre que invadía las provincias. Interesante como se invierte la historia.

                                                 La versión riojana trasluce el sentimiento de temor de Taboada, si sucede la derrota. Observamos como varió la Zamba, si se es riojano o santiagueño.

¡A la carga, a la carga! 
dijo Taboada (Bis)
Si esta guerra no gano, 
zambita, no cargo espada.

 

Y hay una tercera versión santiagueñizada también que alega a favor de Taboada. Sus soldados tiene que arremeter contra Varela, dejar la vida por su tierra querida. Es decir apelan al honor.

«Bravos santiagueños 
-dijo Taboada- 
vencer o la muerte 
vuelvan su cara. 
Por la tierra querida, 
demos la vida para triunfar» 
Y ahí no más a la banda 
la vieja zamba mandó a tocar.

El final de la zamba de Vargas santiagueña canta en su última estrofa:

En el entrevero 
se alzó esta zamba, 
llevando en sus notas 
bríos al alba. 
Y el triunfo consiguieron 
los santiagueños y este cantar 
para eterna memoria, 
Zamba de Vargas siempre será.

 

Conclusión.

El Libro publicado por Juan A. Carrizo, a finales de la década de 1950, fue un gran difusor del Folklore Argentino.

                               Libro Historia del FolcloreAlgunas fuentes aseguran que fue una de las primeras zambas que se tocaba en las pulperías santiagueñas. Santiago del Estero, es la tierra por excelencia de la zamba y la chacarera, dos grandes ritmos de nuestra rica tradición folclórica. La historia se cuela en la zamba, para dar versiones distintas. ¿Pero esto que nos infiere?. Que la historia no es unívoca, y simple, sino que tiene múltiples interpretaciones, y resulta compleja. Sin embargo, debemos estar atentos, ya que los vencedores, son aquellos que otorgan una sola versión de lo sucedido, y clausuran las demás. Prueba está, que inicialmente triunfó la versión santiagueña de la Zamba del Pozo de Vargas.

                                                         En definitiva cercano a la estancia de Vargas, camino entre La Rioja y San Juan, en abril de 1867, comenzó a frustrarse el modelo de país por el que pujaba el pueblo del interior mediterráneo. El choque de intereses se define a favor de la ciudad portuaria, y del liberalismo político, y económico. El grito rebelde de Felipe Varela se hará oír cuando cruce de Salta a Bolivia, y exprese en su Manifiesto una verdad, que intentamos divulgar en estos escritos:

«COMPATRIOTAS: desde que aquel, usurpó el gobierno de la Nación, el monopolio de los tesoros públicos y la absorción de las rentas provinciales vinieron a ser el patrimonio de los porteños, condenando al provinciano a cederles hasta el pan que reservara para sus hijos. Ser porteño, es ser ciudadano exclusivista; y ser provinciano, es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos. Esta es la política del Gobierno Mitre.» 1

Citas y Fuentes:

1. Gallego M.-Egger Brass.T-Lozano Gil F. Historia Latinoamericana. Pág.120 y 121.

– Olmos. A. Letras de Folclore con Biografías y Danzas. Ed. Terra. Buenos Aires. 2011.

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