La Generación Perdida: Oliverio Girondo.

 

“Ya no hay locos, el mundo se ha vuelto mortalmente cuerdo”. (SÁBATO, E. La Resistencia).

 

1.La Generación Perdida.

 

                                CUENTAN QUE SALIÓ EL PATRÓN DE UN GARAGE MECÁNICO Y GRITÓ, “Todos ustedes son la generación perdida”.

 

La anécdota pertenece al escritor Ernest Hemingway, que vagaba por la Notre Dame des Champs, cayendo la tarde para quedarse a beber, parlotear sobre literatura y tal vez, irse con alguna señorita. Buenos Aires, tuvo su generación perdida, aquellos que soñaban en ser poetas, no trabajar de manera rutinaria, beber y amar hasta el amanecer.

                                                   Oliverio Girondo, nació en 1890 en el seno de una familia pudiente, cinco hermanos, infancia en Europa, los viajes, que el continuará de grande, siendo un hombre de ningún lugar. A los cinco años vivía en París, y cuentan que vió en persona, varias veces, al mismísimo Oscar Wilde. No pasó por las aulas argentinas, en Europa estudió en un prestigioso liceo, Colegio Epsom. Fue expulsado porque le tiró un tintero a un docente de geografía, cuando nombró a Buenos Aires como capital de Brasil.

                                               Luego de vivir en Londres, regresará a la Argentina para culminar su educación primaria. Aunque con una institutriz casera, no acudiendo a la escuela. El secundario lo hará en el prestigioso Colegio Nacional Buenos Aires. Y ya adulto comenzará a vincularse con jóvenes que desean de lo establecido, de la paquetería de la lengua, romper moldes y estructuras, alejarse del legado español. En 1922 frecuenta un grupo literario junto a Jorge L. Borges, Leopoldo Marechal, Ricardo Güiraldes, el uruguayo Evar Méndez y el pintor Alejandro Schultz Solari,-generación del 22´– todos con aspiraciones vanguardistas. Todos participarán en las ediciones de la revista Martín Fierro. Un viaje a la Europa de posguerra lo marcaría; la aproximación al movimiento surrealista francés.

Ruptura del sentido de las palabras, ruptura de las formas geométricas. Vuel Villa, 1936, cuadro de Agustín Schultz Solari.

Vuel Villa

 

2.Tranvías y Galeritas.

 

                                                       La Argentina de los 20′ era gobernada por los radicales más elitistas, bajo el mando de Marcelo T. de Alvear. Los galeritas, les llamaban por sus gustos refinados, su alineamiento de lo foráneo en detrimento de lo local, y por adherir a la alta cultura. Es en este año que Girondo publica su primer libro Veinte Poemas para ser leídos en el tranvía. Metáforas dislocadas, verso libre, ausencia de rimas, exageráción en la figura poética, es lo nuevo que viene a decir la poesía girondina. Una muestra..

Río de Janeiro.

Con sus caras pintarrajeadas, los edificios saltan unos encima de otros y cuando están arriba, ponen el lomo, para que las palmeras les den un golpe de plumero en la azotea. El sol ablanda el asfalto y las nalgas de las mujeres, madura las peras de la electricidad, sufre un crepúsculo, en los botones de ópalo que los hombres usan hasta para abrocharse la bragueta.

¡Siete veces al día, se riegan las calles con agua de jazmín!

Hay viejos árboles pederastas, florecidos en rosas té; y viejos árboles que se tragan los chicos que juegan al arco en los paseos. Frutas que al caer hacen un huraco enorme en la vereda; negros que tienen cutis de tabaco, las palmas de las manos hechas de coral, y sonrisas desfachatadas de sandía. Sólo por cuatrocientos mil reis se toma un café, que perfuma todo un barrio de la ciudad durante diez minutos.

3.Amor y Poesía.

 

                                            Girondo y Borges son amigos en los años 20´, despues no tanto. Ambos enamorada de un pelirroja, aristocrática y desfachatada, Norah Lange, amor juvenil de Borges, que termina en los brazos de Oliverio. Este extrovertido, picarón; aquel tímido, de escasa suerte con las mujeres. Vivirán en un caserón de la opulenta calle Arroyo. Donde vive la gente como uno. Ambos quisieron apoyar la candidatura del peludo Hipólito Yrigoyen. pero Evar Méndez, se los prohibió terminantemente. La casa de Oliverio recibía invitados, gente que caía de sorpresa, y por los años 40´se quedaban hasta altas horas, bebiendo, y recitando poesía.

El Lado Oscuro del Corazón,(1992). Film dirigido por Eliseo Subiela. Darío Grandinetti, papel protagónico hace las veces de un poeta perdido entre Buenos Aires y Montevideo. Se recitan versos de Oliverio Girondo y Mario Benedetti.

                                    Luego de un período oprobioso, donde se exhaltaba el nacionalismo, y se citaba a la juventud a la guerra, a morir por una patria que no era la de ellos.. O en su defecto a trabajar 12 horas en la oficina, mientras el tecnocapitalismo arrasa el mundo. Pero, una generación quiere vivir, ser políticamente incorrecta, beber y en el frenesí encontrar el sentido vital, alejada de una propuesta monótona y pacata. En su poesía rupturista, y jugando con las palabras hasta deshacer su significado, hasta reinventarlas, podemos encontrarlo a Oliverio Girondo.

Mi lu
mi luar
mi mito
demonoave dea rosa
mi pez hada
mi luvisita nimia
mi lubísnea
mi lu más lar
más lampo
mi pulpa lu de vértigo de galaxias de semen de misterio
mi lubella lusola
mi total lu plevida
mi toda lu
lumía.

Mientras la ciencia y la técnica, fabricaban armas químicas, la juventud en los bares soñaba otro mundo, inventaba nuevas formas para resignificar la vida.Para con la palabra enloquecer la vida, asediada de cordura.

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