La Fiesta de los otros.

Y con la resaca a cuesta/Vuelve el pobre a su pobreza,/Vuelve el rico a su riqueza/Y el señor cura a sus misas. Se despertó el bien y el mal
La pobre vuelve al portal,/La rica vuelve al rosal,
Y el avaro a las divisas. (Fiesta, Joan Manuel Serrat).

1. La cuestión de la fiesta.

Una familia vinculada la alta política, una familia de la aristocracia, que va de vacaciones a Mar del Plata, anda en autos caros, y las mujeres esperan participar de fiestas mientras se hacen su vestido. El jolgorio es familiar y de una parte de la sociedad en el período de finales de 1940. La fiesta de la familia corrupta y paqueta se termina en 1945. En ese año culmina la novela escrita por Beatriz Guido; justo en el año que nace el peronismo. Que comienza la fiesta para los mayorías. Así el historiador Félix Luna, escribe un texto en 1984, La Argentina era una Fiesta. La fiesta entre 1946 y 1949 es la de las clases populares que se toman revancha ante la aristocracia antiperonista.

En la fiesta no están todos incluidos, la fiesta aristocrática deja a las mayorías con la ñata contra el vidrio. En cambio la fiesta popular, del pueblo no es un territorio que pueda compartir la gente bien. Continuando esta línea cada vez que usted oiga decir «fue una fiesta». Habría que preguntarse para quien.

2. Rosaura y su condición social.

¿Monos en un cumpleaños? le había dicho, le había dicho, por favor vos sí que te crees todas las pavadas que te dicen. No me gusta que vayas (…) es una fiesta de ricos. Esta son las palabras de Herminia, y las primeras líneas del cuento de Liliana Heker, La Fiesta ajena. La trama es la siguiente, Herminia es la empleada doméstica de Inés, una mujer de familia de élite. Es el cumpleaños de Luciana, su hija, y está invitada Rosaura, la hija de la empleada doméstica.

Herminia y Rosaura, discuten, «Estoy invitada porque Luciana es mi amiga» dice la nena de 9 años. Oíme Rosaura,-dice Herminia-, ¿Sabés lo que sos vos para todos ellos?. Sos la hija de la sirventa, nada más».Así le contesta la mamá.

«Rosaura se ofendió mucho. Además le parecía mal que su madre acusara a las personas de mentirosas simplemente porque eran ricas. Ella tambien quería ser rica. (…) Deseaba ir a la más que nada en el mundo».

En términos marxistas, la madre de Herminia estaría teniendo conciencia de clase, le dice, no tenemos nada que ver con esa gente.Vos sos la hija de una explotada, ellos son los ricos. De manera inconciente Herminia le intenta despertar a la nena el pathos de la indignación, diria Karl Marx, la pasión por indignarse. Porque patrona y sirvienta es un binomio que expresa la desigualdad social, la diferencia de clase. Es ahí donde hace eje la madre, mientras la nena se desclasa-continuando en una mirada marxista-, dice: «Ella tambien quería ser rica, ¿que?, sí un día llegar a vivir en un hermoso palacio». Claro Rosaura quiere ser lo que no es, desea ser Luciana. En esa Heker en el personaje de la madre está encarnando a Marx, diciendole, esa fiesta es de ellos, de la hija de la patrona, no es tuya.

Maestra de escritores. Nacida en Buenos Aires en 1943. Una literatura que moviliza, es la premisa de una escritora, que obtuvo el premio Casa de las Américas en 1966.

El cumpleaños transcurre pero Rosaura no lo vive como una nena más. Ella «ayuda» a servir a Inés, y lo hace muy bien. Rosaura está contenta, algo de mal humor tuvo al principio, cuando una nena le pregunta quien es, y la incomoda. Ella debe explicar que no va a la escuela, y que no vive en su barrio. En fin, decirle que es la hija de la empleada de Inés.

3. La señora Inés y el souvenir.

Pero el final es el siguiente, todos lo nenes y nenas se van de la fiesta con un yo-yo o una pulsera, según su género. Rosaura misma va a buscar los souvenirs, y ve como Inés se los entrega a los chicos que se van. Herminia la viene a buscar. «Que hija se mandó Herminia» dice Inés. Y Rosaura espera que de la bolsa rosa saque la pulsera, y ansía pedirle tambien el yo-yo. Pero Inés hace un ademán y no extrae nada de la bolsa, sino de su bolsillo. Dos billetes que saca de la cartera, y se los ofrece.

La nena se queda con los barzos rígidos, y se pega al cuerpo de la madre, Inés inmóvil, con gesto frío,espera que retire los billetes. En esa acción hay una verdad, está presente la conciencia de clase de Herminia. Su hija no se lleva un souvenir, a su hija le pagan, hizo las veces de «sirvienta». Finalmente, Heker en el gesto de Inés, demuestra que Rosaura no es Luciana, ni sus amigos, es, la hija de Herminia.

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