La Bolsa: Corriendo al Abismo. -Parte Dos-.

«Todos los títulos  se habían venido de golpe al suelo. Los bancos habían suspendido sus créditos y no descontaban un peso a nadie, a nadie absolutamente. El oro se mantenía alto. La liquidación  de fin de mes amenazaba ser desastrosa, y se susurraban nombres de fuertes casas seriamente comprometidas. En cuanto a las quiebras de particulares (…) las habría por docenas. El valor de la tierra había experimentado un súbito descenso, y el pánico reinaba en todas partes». (Martel. J. La Bolsa. Pág. 114 y 115).

1. Escritores del desastre.

                                                    El diario de tribuna del político y militar Bartolomé Mitre, acogió en 1888 a un joven escritor en apuros económicos. Jose Maria Miró .

Miró, bajo el seudónimo de Julian Martel. Había nacido en 1867 y murió tempranamente a los 29 anos. Aquí retratado en una de las ediciones de su libro La Bolsa, de 1946.

julian-martel-la-bolsa-1946Nacido en Buenos Aires, contaba con 21 años y una familia de buena posición económica pero en franco declive. Con poca destreza para el mundo del trabajo manual, la escritura le permitia ganarse el pan. Luego de una primera etapa de cronista, escribirá en 1891 bajo el formato de folletin la novela La Bolsa. La misma se publicara por la imprenta del diario La Nación, dos años después y luego tendrá relativo éxito a partir de 1896. Junto a Quilito, publicada por  Carlos María Ocantos y Horas de Fiebre de Segundo Villafañe, fue 1891 el año dedicado a  cubrir el desastre financiero de la Argentina. Los autores influenciados por el naturalismo, trazaron textos de corte realista, y estuvieron en línea con la corriente impuesta por el francés Emile Zola. La Bolsa es parte de esta serie de narraciones que intentaran describir la desventura de una sociedad entregada a la búsqueda inescrupulosa de dinero. Tanto nativos como extranjeros especulan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, para dramáticamente, culminar en la ruina. Así, José María Miro entrega una novela realista y testimonial de aquellos años.

2. La Boca del monstruo.

 

 

                                                     Analizamos en la entrega anterior que Martel divide al texto en dos partes bien marcadas en una La Sociedad Embaucadora reparte fortunas, y los personajes viven en la opulencia. Las clases altas portenas quedan representadas mediante un desfile harto lujoso en la Recoleta. Las carrozas desfilan por la avenida Alvear, y portan a mujeres y hombres vestidos a la europea. Es el sueno de los nuevos ricos que emergen en estos años y, también de la Generación del 80´, embelesada con Europa.  Intentando ser y hacer la pequeña Europa. Cuando no lo es ni espiritual, ni materialmente.

                                           Sin embargo la segunda parte mostrara el brutal descenso del negocio especulativo. La caída abrupta de los bonos, perjudica severamente a los personajes inmersos en el drama de la quiebra. La perdida de su status social y de sus bienes materiales. Luis Glow y su joven asistente en la bolsa Ernesto Lillo, se sumergen en la desgracia. Serán devorados por el mounstruo implacable: La Bolsa.

                                                Pero la trampa, y la doble moral aparece como posible salida, así lo expresa Margarita la mujer del abogado Glow;

-¿Te has arruinado en el juego de la Bolsa, no es cierto?
-Sí, en el juego de títulos.
-¿Has pagado ya a tus acreedores?
-No, faltan dos días para la liquidación.
-Haz una cosa entonces.
-¿Qué?
-¡No pagues un peso a nadie, tonto! Pon a mi nombre cuanto tengas.
-¿Estás loca?
Margarita lo parecía en efecto. Había dicho riéndose estas últimas palabras, pero al mismo tiempo con tanta energía, que no podía dudarse de que hablaba en serio.
-¿Te parece extraño lo que te propongo? Óyeme y verás si tengo razón… Vamos a ver ¿quiénes son los que te han ganado? ¡Cuatro pillos que no te habrían pagado un céntimo si la suerte les hubiera sido adversa! ¿Tus pérdidas son muy grandes y por proceder como hombre de honor te quedas en la calle? Pues esos mismos pillos a quienes deberás tu ruina, serán los primeros en despreciarte cuando sepan que te has fundido. (1)

                                                   Margarita piensa y expresa en ese momento uno de los males que atravesara a muchos argentinos en la actualidad. Es preferible estafar a los acreedores, y salvarse de la ruina personal, antes que la honestidad lo conduzca a la pobreza. Declinar el status social es mas grave que ser un ladrón. Glow no aceptara la propuesta de su esposa. Inteligentemente intenta convencerlo alegando que en su situación sus deudores no le pagarían. Por ultimo le advierte cuando el se funda los acreedores que causaron su ruina lo despreciaran. Entonces es preferible ser un estafador, de buena posición social y económica antes que ser pobre y honesto.

                                               El autor ademas, muestra como Fouchez efrancés que participa en la estafa junto al Doctor Glow hace lo que Margarita le pedía a su marido. No le paga a sus acreedores, y con cinismo, sin demostrar culpa abandona el país.

-Mi deber, no lo niego, me manda a pagar a mis acreedores; pero yo no he venido a América para cumplir con mi deber, sino para hacer fortuna. Ademas agrega lo siguiente; Qué me importa abandonar esta obscura republiqueta americana, si con lo que poseo puedo brillar en París, (…) La Argentina no es mi centro… Tengo la nostalgia de París, única ciudad del mundo en que la vida es soportable, y allá me vuelvo… Mi fuga será objeto de críticas y vituperios de esta sociedad que desprecio… Pero ¿en qué podrán perjudicarme? ¡A París no llega el murmullo insignificante de este rincón del mundo!…» (2)

                                                         Así en el capitulo VII, el francés disfrazado migra en un barco rumbo a su país de origen. Este es un mensaje de Martel, ya que el extranjero resulta mas inescrupuloso que el nativo. Es el puntapie de una idea que podria mencionarse asi; el extranjero es inmoral y viene hacer la America. No tiene vinculos con la tierra, y altera los valores de la Nacion.

 

                                                                                                                              Continuará…

Citas:

(1). Martel. J. La Bolsa. Ed, Terramar. Pág. 120.

(2). Martel. J. La Bolsa. Ed, Terramar. Pág. 145.

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