LA ARGENTINA INVADIÓ CALIFORNIA.

 

                                                         Había nacido años antes de la revolución en Francia, y murió en el Alto Perú, en aquel año que empezaba a asomar la generación literaria de Echeverría, Sastre y Alberdi; 1837. Ahí va al mando de la nave La Argentina, uno de los mejores almirantes de las Provincias Unidas del Sur. La marea es calma, y la brisa cálida de noviembre acompaña el recorrido de los corsarios argentinos. Hipólito Bouchard, no está sólo. El almirante Peter Courney dirige la fragata Chacabuco. Conoce como pocos la Bahía de Monterrey. Ingresan  a dicha bahía ambas naves el 20 de noviembre de 1818, con la intención de atacar Alta California. A la medianoche del 24 fondearon en la bahía, con la intención inicial de “parlamentar” con las autoridades españolas. No menos audaz, que errado, el Cabo Francisco de Vallejo, abrió fuego indiscriminado contra la Chacabuco. Los argentinos, hawaianos* y yanquis, todos “argentinos” respondieron. Bouchard advirtió que los españoles no podían apresarlos por carecer de barcos. Así en el amanecer del 25, los corsarios argentinos sitiaron California, y con botes se decidieron a invadir. El alferéz José Estrada enviado por los realistas fue vencido por los hombres de Bouchard. Y mientras se tomaba el fuerte, muchos soldados españoles huían temerosos de los forajidos. Luego de un día de hacer todo tipo de tropelías y quemar el fuerte.  La escuadra realista, y un guerrero hawaiano fue obligado a arriar el pabellón realista e izar el argentino. Así un francés y un yanqui conquistaron California. En los últimos días de noviembre de 1818 el pabellón argentino flameó en territorio estadounidense.

*En agosto en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata, habían invadido Hawai, llevándose numerosos prisioneros en la bodega de la embarcación embaucando al rey local, nombrado por los norteamericanos.