Intelectuales del ’37: La France y el exilio. 2° Parte.

 

La France.

 

Bloqueo Francés, en 1838. El bloqueo del puerto causó una caída de la renta de la aduana, además de un impedimento para exportar. Se produjo una crisis económica y social en la Confederación.

                                          Bloqueo a la Confederación. Hacia 1838, Francia contaba con un rey de ambiciones imperialistas, que soñaba con ser el “nuevo” Napoleón Bonaparte, Luis Felipe de Orleans. Dos franceses residentes en Buenos Aires se negaron a realizar el servicio militar, y Rosas los acusó de espionaje. Los galos terminaron presos, y fueron desoídos los reclamos de Francia. Además Juan Manuel de Rosas intentaba un sistema económico proteccionista, perjudicando el comercio de Francia e Inglaterra. Así en los primeros meses de 1838, barcos franceses bloquearon el puerto de Buenos Aires, impidiendo todo tipo de comercio.

                                               La agresión francesa revitalizaba los pactos entre los caudillos y el brigadier Rosas, se unía la Confederación Argentina frente al ataque externo. La pregunta que nos haremos es ¿A quién le brindarán apoyo los jóvenes del 37´, al almirante civilizador Leblanc, o a su Nación agredida?.

 

Fin del Salón Literario.

 

                                         Los debates, y las ideas políticas eran conflictivas para Rosas, siendo para él uno de los problemas que trajo consigo la Revolución de Mayo, y que provocó las guerras civiles que tanto retardaban la organización.
La Confederación vivía un equilibrio inestable, entonces el caudillo en 1838 reglamentó la libertad de prensa, y restringió la entrada de libros importados.
La revista, La Moda, de cultura y arte dirigida por los Jóvenes de Mayo fue clausurada y como sus actividades políticas eran públicas el gobierno dispuso el cierre del Salón Literario. El rosismo comenzó a vislumbrar un elemento peligroso; las decisiones políticas no eran materia de disensos, para él ese era el germen de la Guerra Civil. la lucha sangrienta de unitarios y federales que asolaba la patria desde 1810.
Empieza una segunda etapa para el grupo, que se hará llamar fiel a la tradición europea, la Asociación de la Joven Argentina.Los románticos de la Joven Argentina deberán exiliarse en Montevideo y en Chile, que por la presencia de unitarios se transformarán en férreos opositores al régimen rosista.

Uno de los héroes de nuestra independencia Gregorio Lamadrid. Junto a Juan Lavalle, atacaron el territorio con ayuda francesa, con el objetivo de derrocar a Juan Manuel de Rosas.

                                     LamadridSobrevienen tiempos en los que se consolida la Mazorca, como brazo armado de la Sociedad Popular Restauradora ð , y 1840 será un año de una violenta acción federal, correspondida con una invasión sediciosa en 1841 por el unitarismo, Juan Lavalle y el General Gregorio Araóz de Lamadrid.

Los Intelectuales y las masas.

                                           Un problema no menor es el siguiente: las masas, es decir los gauchos, los indios y los negros, están en sintonía con el restaurador de las leyes, no con los hombres de la Joven Argentina, de vasta cultura, pero alejados de los sectores populares y fuertemente imbuidos por el espíritu europeo de época.
Igualmente es notable el gesto inaugural, político-ideológico que como veremos se infiltrará en la producción literaria, que tiene una voluntad, la de afirmarse negando al poder de turno.
Es la primera generación intelectual que se propone cabalmente pensar un país, adhiriendo a los ideales de Mayo y cortando los lazos con España. Sin embargo en Montevideo, mediante el diario antirosista El Nacional se escribirá adulando a la Francia imperialista. Claro, era la República que tenía los libros que leían la generación del 37´. La civilización para Alberdi era la culta Europa, expresada por el país galo. Rosas era un déspota, y en tiempos de bloque francés se lo criticaba severamente. Una contradicción de nuestra intelectualidad, ser internacionalista y apoyar a Francia, en detrimento de su Nación. Nuestros pensadores no se sentían parte de La Confederación, sino de la “humanidad civilizada”.

                                   Para Andres Lamas, Juan B. Alberdi y Esteban Echeverría, el proteccionismo económico y el mando centralista del caudillo Rosas, impedía la relación con la civilización, el progreso y el comercio, nos alejaba del mundo. Su conflicto entonces lo resuelven optando, no por lo particular, sino por lo universal por la France.

Tal vez la taba, no caiga políticamente a favor del grupo por esta cuestión, la generación no pudo penetrar en el núcleo de los sectores populares.Era pretencioso, “…levantar el espíritu multitudinario hablando del paisanaje como a futuros ciudadanos eruditos de un país europeizado(…) en cambio los caudillos eran hombres aferrados a las formas tradicionales (…) que entendían cabalmente la mentalidad de la multitud campesina…” 1

Una inconexión entre la sabiduría para interpretar las doctrinas filosóficas y la falta de comprensión del propio pueblo. Contradicciones de intelectuales y hasta héroes de la patria. el enfrentamiento entre argentinos, perdiendo de vista los verdaderos intereses nacionales.

Notas y Citas:

[1] Pérez Amuchastegui. J. Ob. Cit. Pág. LXXII.

ð Acerca de este tema alega Ricardo Salvatore, en la Consolidación del Régimen Rosista (1835-1852): “La Sociedad Popular Restauradora, una organización parapolicial formada por alrededor de doscientos fervientes federales(…).Su fuerza de choque la Mazorca, llevaba adelante las intimidaciones y asesinatos políticos ordenados por aquella Sociedad.”. Pág.331.

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