Horacio Quiroga: Los Mensú.

“Le pagaban 70 pesos al mes después de ocho años de servicio, que tenía mujer y cuatro hijos (…) y aunque la comida se la daba a medio precio en las cantinas de la vía, (…) y entre descuentos y multas no le quedaban más de 50 pesos, y necesitaba vivir”. (Bialet Massé, J. Informe sobre el Estado de la Clase Obrera- I-, Pág. 411).

I

Cayé y Podeley.

 

Quiroga, el hombre que vivió en contacto con la naturaleza, en la inhóspita jungla verde misionera. Uruguayo de nacimiento, autor de cuentos notables, y escritor en La Nación.

 

Horacio Quiroga“Cayé y Podeley bajaron tambaleantes de orgía pregustada y rodeados de tres o cuatro amigas se hallaron en un momento ante la cantidad suficiente de caña para colmar el hambre de eso de un mensú. Un instantes después estaban borrachos y con nueva contrata firmada”.

 

 

                                                 Así empieza el cuarto párrafo escrito por Horacio Silvestre Quiroga,  alguien que conoció como pocos la selva misionera, y al pueblo derrotado del litoral profundo. Cayetano y Esteban son dos mensualeros- de aquí el apodo “mensú”-, que se conchaban a un patrón dedicado a la explotación maderera. Bajaron a Posadas para, ebrios y en medio de la juerga firmar una contrata, que usted lector fino podrá advertir  quienes serán los perjudicados.

                                                                             Bajarán por el Río Paraná, al calvario del obraje hachando en la inhóspita selva. La zona de trabajo, alambrada, con capataces feroces y seguridad que rematan a balazos a los obreros díscolos, es una cárcel al aire libre. En este cuento de Quiroga, no hay obreros, sino condiciones de esclavitud para estos hombres; “Podeley y Cayé examinaron sus libretas: era la primera vez que lo hacían desde la contrata. Cayé había recibido 120 pesos en efectivo y 35 en gasto, y Podeley 130, y 75 respectivamente.”  Queda claro, ya tienen gastos antes de comenzar el duro trabajo del obraje. Es más, les están cobrando la diversión en Posadas con las chicas.

De esta manera se reclutaban los nuevos, o retomaban las actividades los viejos mensú, como Cayé y Podeley, firmando una conchava que lo transformaba en parte de un contingente de esclavos, más que en trabajadores. Eran presos del hambre, la fatiga crónica y el castigo corporal.

II

La explotación.

 

                                                            Unas casuchas de hojas de palmera y caña, y un camastro improvisado por ocho varillas horizontales, era todo el inmueble del mensú. Un cajón bastaba para guardar los comestibles comprados en el almacén, en su mayoría fiados. Esto los hacía contraer deuda que debían pagar con trabajo. Cayé, Esteban y muchos otros eran deudores crónicos., por el mal pago y la suba creciente de la provista. Pero, ¿Cómo era el trabajo allí?.

                                                        “Silenciosos mates al levantarse”, se dice, después el desayuno a las ocho, interrumpido por el grito y la amenaza de los capataces. Y acá empieza de Lunes a Sábado el martirio, “el hacha luego, a busto descubierto, cuyo sudor arrastraba tábanos (…) después el almuerzo (…) para concluir de noche…”.  Es decir desde que sale el sol hasta la noche, dele que dele con el hacha, media hora de descanso, almorzando porotos y maíz flotante en grasa. Si llueve no se trabaja, cosa que es peor porque no se cobra, y Podeley no tiene más que mirar la pava. No es mejor cuando llega la paga porque si el mensú no está conforme y se retoba, lo muelen a palos, o a latigazos. 

Una fiebre que lo hace tiritar, será el detonante de Podeley para escaparse, y preferir morir en el camino, o por los tiros del comisario antes que semiesclavo de la madera.

 

III

La fuga.

Una balsa de tacuara, era suficiente para intentar fugarse del salvajismo, el hambre y el cansancio.

balsa

 

                                                                      Una tarde luego de una simulación de lavaje de ropa, como solían hacerlos todos los domingos y unas falsas guitarreadas lograron sortear la guardia. Cayetano se alejaba al pique pero Esteban Podeley caminaba mal y castañeteaba sus dientes. Un par de minutos bastaron, para que en el bosque, impregnado de humedad y tábanos, el capataz junto a dos hombres alzaran sus winchester. Era el inicio de una cacería, ¡A la cabeza!, ¡A los dos!, oyeron los fugitivos.

                                                                  Cayé no entregaría su vida así nomás, se parapetó contra un árbol milenario y disparó los cinco tiros de su revólver. Tuvieron suerte, diferente a los tres muertos en la noche del jueves. El recio capataz se secó la transpiración con el revés del antebrazo y con la boca seca, aulló de bronca. Parecía abrirse un final luminoso para los explotados.

Continuaron la fuga hasta acampar, hicieron fuego, Cayé sintió una ligera tranquilidad, y Podeley creía sobrevivir a los tiros, y al frío de la noche.

IV

   MUERTE A LA ESPERANZA

 

                                                                    La mañana cuando el sol estuvo alto embarcaron por las aguas turbias, en una balsa construida por doce modestas tacuaras. La corriente los precipitó a tierra, salieron caminando con el agua al pecho, y se metieron en un pajonal. El aguacero regaba la flora selvática, y ensordecía a los mensú. El esfuerzo de fuga y el frío penetrante acabó con la vida de Podeley.

                                                                   Una semana entera su compañero, comió raíces y gusanos y subsistió en los desérticos pajonales. El capitán con sus hombres lo rescató en un atardecer anaranjado. Preso del terror Cayetano dijo: ¡Por favor te pido!. (…) ¡No me bajen en Puerto X!, ¡Me van a matar!…

Una noche después la luna se hacía con agua, mientras Cayé firmaba una nueva contrata. Aún estaba con vida, pero habían aniquilado su esperanza. Cayetano Maldana, era un muerto viviente, un zombie en el Alto Paraná.

 

Fuente:

-http://www.biblioteca.org.ar/libros/157765.pdf.

1 Comment

  1. Me entristeció el final, ya que era.literatura, Cayetano podria haberse liberado de.ese.destino esclavo. Excelente, no conocia este cuento en particular. En muchos aspectos esta situacion se me hace que.sigue muy presente y sobre todo, muy futuro en nuestra Patria.. Saludos, placer de.leer los.artuclos.que hacen.

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