HAROLDO CONTI: COMO UN LEÓN-2-

¿Qué pasa en el barrio?

Ahí va Lito caminando hacia la escuela, se había dicho, “Levántate como un León”, entonces nos cuenta,

“Levanto la cabeza y respiro hondo el áspero alimento del río. Entonces todo eso se me mete en la sangre y me siento vivo de la cabeza a los pies, como un fuego prendido en la noche”. Y después nos enteramos de la desdicha que vive Tulio con su padre;


“El viejo del Tulio camina unos pasos más adelante con un paquete debajo del brazo. Trabaja en la dársena B con una grúa móvil de 5 toneladas. Sale al amanecer y vuelve casi de noche. El domingo, como no puede estar sin hacer nada, la muele a palos a la vieja”. En primer lugar observamos los resabios de otra argentina, de trabajadores portuarios y fábricas, también de un padre violento, y una familia que, líneas más adelante, se dirá que vive en una casilla. Y seguido se va expresar la diferencia de clase, mientras en la villa suena la sirena, y los trabajadores se levantan temprano, “los grandes tipos duermen allá lejos en su lecho de rosas”. Después se cruza a Pascualito, que lustra zapatos en retiro.

Como vemos el barrio es la vida precaria, sin embargo reflexiona que sería de esos grandes tipos, si tuvieran que, “limpiar, acarrear, perforar, construir, destruir, armar, desarmar o tirar la manga y por fin
robar con sus tiernas manitos de maricas”
. El escenario porque transita Lito, sus amigos barriales, viven la pobreza, la avenida llena de camiones, que no entran al barrio, porque “no salen enteros”, los guardapolvos blancos, obligados a ir a la escuela, el negro y el gordo Luján tirando de un carrito, van tirando de un futuro incierto, ¿Hay futuro para estos protagonistas?. Veamos que sucede mientras divisa la escuela.

¿Qué le pasa a la escuela?

“La gente se desparrama al llegar a la avenida Antártida y yo doblo hacia la escuela cuyas casillas asoman un par de cuadras más adelante entre un grupo de áboles cubiertos de cenizas”
Apenas las veo se me hace un nudo en la barriga. No dudo, o por lo menos no discuto, lo cual además sería
perfectamente inútil con la vieja, de que la escuela sea algo tan bueno como ella dice, pero todavía dudo mucho menos de que yo sirva para eso.”

HAROLDO CONTI, en una pintada. Como diría Rodolfo Walsh, “las paredes son la imprenta del pueblo”

¿Porqué la escuela le genera miedo a Lito, porqué se le hace un nudo en la barriga?. La escuela representa un capital cultural, que deja afuera a “los Lito”, al negro, al gordo Luján, a Tulio. En un pasaje del texto, más adelante, alega, “A esta altura creo que ni la misma gorda lo pone en duda y estoy seguro de que se sacaría un peso de encima, de los pocos que pueden quitarse entre los muchos que le sobran, si alguna de estas mañanas no apareciera por allí. La gorda es la maestra”. Una escuela formateada para los sectores medios, que deja afuera a los sectores populares, el lenguaje, el contenido, las prácticas escolares, no están dirigidas a esa clase social a la que pertenece Lito. es por ello que la institución escolar, no lo contiene, que sobran, los saberes y prácticas que se juegan ahí los deja afuera. Después relatará una situación con la maestra, “la gorda” en el texto, que reproduce la misma violencia, que se vive afuera, que antes se expresó en el viejo de Tulio.

Finalmente, a las cinco y media de la tarde, emprende la vuelta. Lito se siente aliviado, y dice que hasta la villa luce mejor. El viejo de Tulio toma mate en la puerta de la casilla, El protagonista cruza las vías, y los galpones, y se acuerda de su hermano asesinado por la cana, también “del Tito o de cualquier otro, por supuesto, de mi hermano. De todos los que se fueron. Es como si estuvieran aquí, a esta hora. Algunos me miran, otros me dicen cosas. Yo les sonrío y a veces les respondo. Sé que tarde o temprano iré tras ellos. Tarde o temprano la vida se me pondrá por delante y saltare al camino. COMO UN LEÓN”.

*Cuento de Haroldo Conti. Escritor y docente argentino. (Nacido el 25 de mayo de 1925, secuestrado y desaparecido, durante la última dictadura cívico-militar, 5 de mayo de 1976).

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