Fútbol, Peronismo y Letras.

“Eduardo Van der Koy, me adelantaba alguna información del país y los resultados de San Lorenzo.Uno de esos domingos me felicitó por el libro mío que estaba en la lista de best seller. Yo no podia creer que fuera Triste, solitario y final…”. (Soriano. Entrevista Graciela Esperanza. Página 12.).

1. Volver.

Esboza una sonrisa, atrás deja la niebla parisina y el largo exilio de siete años, tras el horror que significó la dictadura cívico-militar presidida por la Junta de Comandantes Videla, Massera y Agosti. Los principales nombres de la barbarie, de la represión más brutal, por estos lares. En Buenos Aires salía el mismo sol que lo había visto partir en 1976.

Recordó, el tango de Carlos Gardel y Le Pera, Volver:

Volver/Con la Frente marchita/ las nieves del tiempo/ platearon mi sien.

En marzo de 1976, los tanques ocuparon las calles de Buenos Aires, para quedarse. Siete años que provocaron el exilio y la muerte de muchos compatriotas.

2.Un tal Soriano.

Nació en Mar del Plata en Enero de 1943, pero, como su padre trabajaba en Obras sanitarias, su infancia fue nómade. Vivió en San Luis, Río Cuarto, Cipoletti, y por último Tandil. Lo primero que aparece en su vida es el fútbol, “Nadie me hizo de San Lorenzo, pero yo nunca pensé en otro equipo (…)Ningún porteño tiene idea de lo que significa ser de San Lorenzo en una provincia era ser un bicho raro..”

En Tandil se era de River o de Boca, por lo tanto soportaba las cargadas en por ser San Lorenzo de Almagro.. Empezó a jugar de nueve en los potreros polvorientos de Cipoletti, y allí, otra de sus pasiones. El fútbol. Los padres querían que fuera ingeniero, (su padre arreglaba de todo, armaba y desarmaba, una y mil veces motores); el quería pasarse la tarde haciendo goles, no fue, ninguna de las dos cosas.

  “el mundo a las ocho de la mañana tiene una luz matadora (…) esa hora a mi me da miedo desde esa época: hay gente que no se que carajo hace, todos esperan el colectivo, cruzan la calle…” Desde que se ofreció a ser sereno en la Metalúrgica Tandil, y en una oficina comenzó a tipear en una Olivetti, supo que su oficio iba a ser la escritura. Ser periodista, entonces era una buena excusa para levantarse tarde, y escribir. En los primeros meses de 1969, mientras se cocía a fuego lento el cordobazo, apareció en la redacción de la revista Panorama, con un bolsito y un par de libros. Los Hermanos Karamazov, Madame Bovary, y Cuentos de amor, de Locura y de muerte, de Horacio Quiroga.

Soriano, en 1988. Jefe de Redacción de Página 12, diario dirigido por Jorge Lanata. Años donde el periodismo era ejercido y pensado de otra manera.

En 1971, andaba deambulando por pueblos del interior enviado por un tal Jacobo Timermann, para el Diario La Opinión. Timermann se propuso hacer una diario de derecha en política, y de izquierda en lo cultural. Leía a Cortázar en los viajes en micro, y por la noche escuchaba historias pueblerinas en algún bar donde abundaba el whisky y el billar; retratadas en el Diario. El Periodismo de aquella época era puro amateurismo.

3.No habrá Más Penas ni Olvido.

En sus largas noches de insomnio, en la calle Corrientes, donde buscaba chicas y libros, y juraba ser soltero para toda la vida. Descubrió las novelas del norteamericano Raymond Chandler. De la literatura detectivesca aparece su primera novela en 1973. Triste, Solitario y Final.

Inauguró el tango canción en 1917, grabando Mi Noche Triste. “El morocho del abasto”, Carlos Gardel. La voz argentina, escuchado con fervor por Osvaldo Soriano.

Sus libros al final de la dictadura comienzan a leerse, al punto de ser los más vendidos en el año 1982 en Argentina. ¿Cómo es que, dos novelas escritas en el exilio, por alguien que se ausentó de la escena literaria local sean furor?. La cátedra, el cánon literario no lo entiende. Lo ningunea, y Triste solitario y Final, y Cuarteles de Invierno, no paran de venderse. Ni los “literatos”, ni cierta crítica elitista comprenden como un autor que no escribe en difícil, ni es pretencioso, en los temas a tratar, resulta un éxito.

La tercera No habrá más penas ni olvido- verso de otra canción de Carlos Gardel– fue best- seller argentino con el autor estando en el exilio, cosa insólita.. ¿Cómo explicar un movimiento donde todos gritan ¡la vida por Perón!, y se matan entre sí. Donde la ortodoxia peronista, acusa a otros peronistas, de no serlo, de infiltrados. Se muestra al Peronismo con todas sus contradicciones en carne viva. En Colonia Vela, (pueblo ficcional perdido de la provincia de Buenos Aires), donde alguna vez pudo haber estado el periodista Soriano escuchando historias; el delegado del partido peronista es acusado de subversivo. Es la tragedia, la tendencia, la JP enfrentada a los tiros contra la derecha burocrática del partido. El papel de la policía, el intendente, el comisario, todo resulta absurdo y cruel. Según el autor, escrita entre 1974 y 1975, la obra refleja al peronismo;

“Es la Biblia con el calefón. Por eso es más espejo de nuestra sociedad, con sus virtudes y sus vicios, su xenofobia y fascismo, sus utopías y sus sueños”.

También refleja al país, al ingreso de una etapa cruenta, y sus próximas novelas, anticiparán el fracaso colectivo. En 1820, la Argentina era presa de una guerra civil, y Manuel Belgrano, uno de los héroes de Soriano, en su lecho de muerte se lamentaba y decía, “nos estamos matando entre nosotros”. Muchos años después se repetía la historia, esta vez como tragedia.

Fuentes:

Forn, J. Soriano por Soriano. Ed. Seix Barral. Buenos Aires. 2010.

Soriano, O. No habrá más penas ni olvido. Ed. Seix barral. Buenos Aires. 2006.

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