FÚTBOL EN LA PATAGONIA

 

              En aquellos años el Partido Peronista estaba proscripto y Arturo Frondizi era presidente. Arturo podía alinearse a los leales a Perón o en su defecto a la mal llamada Revolución Libertadora. Fuera de la escena política estaba Soriano, un técnico-mecánico, empleado de obras públicas que había llegado al Valle de Río negro. Pero es su hijo el que juega en las canchas peladas del far south argento, gambeteando defensores y polvareda.

                                                                                                                                                                                                                                                                                     Arco

                                 Cuenta años más tarde el fútbol y sus particularidades en el sur del país, mezcla de ficción y realidad, “Cuando yo jugaba al fútbol, hace más de veinte años, en la Patagonia, el referí era el verdadero protagonista del partido. si el equipo local ganaba, le regalaban una damajuana de vino de Río Negro. Si perdía lo metían preso.(…) Había en aquel tiempo, un club invencible en su cancha: Barda del medio. El pueblo no tenía más de trescientos o cuatrocientos habitantes. Estaba enclavado en las dunas, con una calle central de cien metros y, más allá, los ranchos de adobe, como en el Far West. A orillas del río Limay estaba la cancha, rodeada por un alambre tejido y una tribuna de madera para cincuenta personas. Eran las preferenciales, las de los comerciantes, los funcionarios y los curas. Los otros veían el partido subidos a los techos de los Ford A o a las cajas de los camiones de la empresa que estaba construyendo la represa. (…) Si ganaba el visitante todo terminaba a las piñas. Y aquella tarde se me ocurrió hacer un gol…”

Osvaldo Soriano, y un retrato del fútbol de ayer…y de hoy.