Fierro. El Gaucho Rebelde: La Ida.-1-

“Es un libro que es como una negación de la Historia Argentina. Creo que ha pesar de todo, la historia Argentina ha sido una historia admirable. Pensemos en la guerra de la independencia (…) pensemos en la guerra contra el gaucho-que vienen a ser eso de las guerras civiles–, en el Brasil, en la guerra del Paraguay, pensemos en todo eso.. Y luego pensemos en lo triste de que nuestro héroe sea un desertor, un prófugo, un asesino y una especie de forajido sentimental, además que sin duda, no existió nunca”. (Reportaje a Jorge L. Borges). [1].

 

 

 

La escritura

 

¿Qué haría un hombre de acción, que vivió entre los gauchos, y en los campos de batalla de Cepeda y Pavón. encerrado en un Hotel?.

                                                               En esos momentos comenzará a escribir los versos de su obra cumbre, el Martín Fierro. Transcurre la presidencia de Domingo Sarmiento, ferviente opositor del federalismo, y adscripto a la idea civilizatoria, positivista de fines de siglo XIX. El interior bárbaro geográficamente aislado y sin doctores en sus pueblos representa lo primitivo.

 

La payada en la pulpería: una escena gaucha, y representativa de la época. [2]

                                                               Fierro La Pulpería

                 

                                                               

                                                                     

                                                             A esta premisa Hernández contesta con estrofas en un lenguaje simple y que pudiera ser cantado-payado– en las pulperías.

                                                     La mayoría de los gauchos eran analfabetos, pero siempre alguno sabía leer, y mediante el canto se irían difundiendo oralmente las ideas expresadas. Entonces el texto está escrito en un lenguaje bárbaro, en la lengua del hombre de la llanura, una forma de habla de la pulpería que en aquellos tiempos comenzaba a declinar.

                                                  José Hernández elabora un texto para ser payado, es decir para que se toque en las pulperías. No tanto pensando en que sea leído, ya que una minoría sabía leer, en las pampas argentinas.

¿Qué historia nos cuenta Fierro?

El autor nos presenta en la primera parte, a un gaucho que vive apasiblemente en la inmensidad pampeana y que será reclutado a la frontera para pelear contra el indio.

En la estrofa 23, cuenta Hernández:

Yo he conocido esta tierra
En que el paisano vivía
Y su ranchito tenía
Y sus hijos y mujer,
Era una delicia el ver
Como pasaban su días. [3].

El gaucho Fierro, durmiendo plácidamente una siesta contra algún sauce. Tal vez la imagen que resume los días felices antes de las penurias. Los primeros versos del texto Hernandiano.

 

fierro en su siesta

 

 

 

 

 

Sin embargo, cuando el juez de paz realice el reclutamiento en la pulpería, se acabarán los tiempos de tranquilidad para Fierro, en la estrofa 49;

Tuve en mi pago en un tiempo
Hijos, hacienda y mujer,
Pero empecé a padecer,
Me echaron a la frontera,
¡ Y que iba a hallar al volver!
Solo hallé la tapera.

 

                                                 

                                                            A los criollos los envían a la frontera y cuando vuelven a ser libres sólo les toca encontrarse con una tapera, con un rancho vacío. Así el paisano, el hombre de la campaña era expropiado no sólo en lo material, sino en lo humano. Fierro ya no cuenta con sus hijos, y menos con su mujer.

                                                                Se denuncia además la frontera como una estafa, ya que en muchas ocasiones el gaucho no se enfrenta con el indio, el cuartel es precario, y ¿como termina?. Siendo mano de obra en la estancias de los terratenientes que usufructúan los beneficios del modelo de producción capitalista, instalado en la nueva República Argentina.

En la frontera los soldados pasaba hambre, y carecían del armamento básico. Muchos eran analfabetos como los gauchos que eran reclutados.

SoldadosY que indios ni que servicio;
Si allí no había ni cuartel,
Nos mandaba el coronel
A trabajar en sus chacras,
Y dejábamos las vacas
Que las llevara el infiel.

                                                     

                                     

                                                                                Continuará…

 

Citas:

[1] Sorrentino, F. Siete Conversaciones con Jorge Luis Borges. Pág. 215.

* La estrofa 106 alega: Y andábamos de mugrientos/ Que al mirarnos daba horror; / les juro que era un dolor/ Ver esos hombres, ¡por Cristo!/ En mi perra vida he visto/Una miseria mayor.

[2] Imágenes pertenecientes al film animado Martín Fierro: La película. Fue dirigido por Liliana Romero y Norman Ruiz. Los dibujos pertenecen al caricaturista y humorista gráfico rosarino Roberto Fontanarrosa. (1944-2007).

[3] Todas las estrofas expuestas pertenecen al libro Martín Fierro. Ed. La Posta. Bs. As. 1985.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *