EVA y ARLT, en la madrugada porteña

Noche cerrada. Un escritor camina taciturno por la calle Corrientes. Soliloquea y de golpe interrumpe sus pensamientos una voz que lo llama. El hombre, intenta no responder, y continua hundido en sus pensamientos. ¡Roberto!…¡Roberto! vocifera el otro. Y Roberto sabe que no va a poder hacerse el indiferente. Saluda con desgano y, el otro cruza de vereda.

Se abrazan, y el hombre taciturno lo invita «a tomar un feca», como le gustaba decirle a él.- Esa madrugada de 1939, Roberto Arlt y Cesar Tiempo, se meten en un café de Corrientes y Montevideo. Tiempo, divisa a dos morochas, una de ellas es la actriz Helena Zuccotti, acompañada por otra actriz. Ambas actúan en el teatro Astral. Helena saluda y César Tiempo lo devuelve con una sonrisa. «Empezamos bien ruso», dice Roberto Arlt, con casi 40 escritor de Los Siete Locos, Los Lanzallamas, El Amor Brujo y sus crónicas, Aguafuertes Porteñas. Las morochas, los invitaron a su mesa y la conversación fluyó.

La morocha no tan conocida, rondaba los 20, y había llegada desde Junín, con la ilusión de triunfar en la ciudad de las luces. Atrás habían quedado la miseria de Los Toldos, cuando su padre había abandonado por otra mujer a ella misma, sus hermanas, y su madre. Ni bien llegó, de inmediato debutó sin pronunciar palabra en «La Señora de los Pérez». Después le tocó hablar, en la obra «Cada casa es un mundo». Creyó escapar de la penuria, aunque en la ciudad la esperaron una paga, no muy buena, la humedad de un cuarto de pensión, y el asedio de los hombres, ante una morocha de linda sonrisa.


Después de un largo rato de mudismo preguntó, Arlt, ¿A quién se le ocurrió poner la estatua de Florencio Sánchez en Garay y Chiclana? ¿Me quieren decir? La morocha contestó que, «Seguro se le ocurrió a alguno de la municipalidad, que no tiene idea»

Pavada de protagonistas, el escritor Roberto Arlt, y la actriz emergente es Eva Duarte«.

Eva Duarte. En el film de Juan Carlos De Sanzo, que muestra la intervención de Evita en la huelga ferroviaria de 1950.

¿Qué estaría haciendo Florencio por acá?, preguntó Helena, y miró con ojos grandes al escritor. «yo creo que Florencio…(hizo una pausa y aclaró su garganta)…«Florencio estaría siempre acompañado aquí en la calle Corrientes. Acompañado por muchachas trasnochadoras se asomen a los balcones a las once de la mañana para ver cómo viene despuntando el día».  

-¿A qué altura de la calle pondrías la estatua? –le preguntó Cesar Tiempo.

-Querido César, pondría su estatua… ¡frente al Politeama! –dijo Arlt parándose y señalando hacia donde estaba ubicado el teatro, entre Maipú y Esmeralda. Aquí la historia se divide, como siempre hay varias narraciones de un acontecimiento. Una versión cuenta que en un gesto de arrebato, como teatralizando, –Arlt escribía guiones de teatro, influenciado por su amigo del ambiente el anarquista Leónidas Barletta-, tiró el café de Helena en la falda de la futura abanderada de los humildes. Otros cuentan que esto nunca sucedió. Más bien, animadamente continuaron conversando, y que Arlt con un tono alto y jocoso llamaba la atención de los otras mesas. En la versión anterior, Eva salió hacia el baño para intentar limpiarse, mientras Arlt les pedía disculpas.

Eva Duarte antes de ser Evita, realizaba radioteatros en Radio El Mundo, y actuó en teatro de revistas.

Finalmente, sí coinciden las versiones, que la futura Evita, tuvo un ataque de tos, que intentó disimular sonriendo,

-Me voy a morir pronto, dijo sin dejar de reir, ni de toser

-No te preocupés, pebeta –le dijo Arlt. Así como ves, yo, que parezco un caballo, me voy a morir antes que vos.  

-¿Te parece? –preguntó Eva.

-¿Querés apostar algo? –dijo el escritor, ahora sonriendo él.

Ladino, el tiempo, o el destino tomó las palabras del escritor, ambos fallecieron un 26 de Julio, Arlt, tres años después siendo el primero de los dos.

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