El Salón literario y los Años rojos.-1-

Juan María Gutiérrez  integrante de la generación del 37´,observa la escena con asombro y luego escribirá: “Jamás he visto mayor concurrencia de gentes de todas las clases”.

 

1.

1835: Elecciones en Buenos Aires.

Es abril de 1835 en una Buenos Aires que cuenta con 60.000 habitantes, de los cuales unos 10.000 aproximadamente se acercarán a votar, exceptuando a mujeres, niños, ancianos, extranjeros y esclavos.

 

                                          El triunfador recibe por la noche al enviado uruguayo Santiago Vázquez, y declara en referencia a los gobernantes unitarios: “a mi parecer todos cometían un gran error: se conducían muy bien con la clase ilustrada, pero despreciaban a los hombres de las clases bajas, los de la campaña que son la gente de acción” 

Y después remata, “Creen que soy federal, no señor, no soy de partido alguno, sino de la patria…” 1

                                               Tenía algo más de cuarenta años, y el gaucho de los cerrillos, aquel que poseía saladeros en el actual partido de Quilmes y 300.000 hectáreas en San Miguel del Monte, asumía el máximo cargo como gobernador de la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel Ortiz de Rosas.

                                                    La capital del actual país, brillaba por su chatura, no tenía un muelle acorde que la conectara con el río, el fuerte estaba casi en ruinas, el frente de la catedral no había sido acabado y no existía palacio de gobierno que se precie de tal.

Palermo 1850           

                                               

                                                       Por ello en 1838, el restaurador de las leyes abandona su casa céntrica en la actual calle Bolívar y residirá en su estancia San Benito de Palermo, situada en los terrenos que van desde Avenida Libertador y Sarmiento, abarcando un amplio rectángulo cuyo fondo resultará el río. Esa será su sede de gobierno hasta 1852, cuando sea vencido en Caseros.

                                                                Juan Manuel, la figura que muchas de nuestras maestras esquivaban en la clase y que varios profesores aborrecían, defendió a la Confederación Argentina de la invasión de las dos potencias navales más importantes del siglo XIX, Inglaterra y Francia (Vuelta de Obligado, 20 de Noviembre de 1845). También ganó elecciones todos los años, y para la furibunda rabia de los liberales, adherían a él: la peonada, los negros y algunos indios. Además de promulgar la Ley de Aduanas, en 1835, que tuvo efectividad durante tres años, siendo una política proteccionista que favorecía a las economías regionales del interior de la Confederación.

2.

A los Tambores.

Aduana de Buenos Aires

 

                               Era pleno carnaval, el 2 de marzo de 1835 cuando se recibía la noticia que Juan Facundo Quiroga había sido asesinado en Barranca Yaco.

                                                        Por esos años al ritmo de los tambores de los negros, sirvientes en las casas de la clase acomodada porteña, sonaba La Negrita, alguno de las estrofas de esta composición anónima:

Yo me llamo Juana Peña/Y tengo por vanidad./Que Sepan todos que soy/Negrita muy federal. (…)

Negrita que en los tambores/Ocupo el primer lugar/Y que todos me abren cancha/Cuando salgo yo a bailar. (…)

Sólo por Don Juan Manuel/Han de morir y matar,/Y después por lo demás, Mandame mi general…  2

                                       

                                                              Los sirvientes de color eran visto con recelo por las clases acomodadas, convencidos que podían denunciarlos, ya que simpatizaban por el gaucho de los cerrillos.

                                                 Junto al apoyo popular, el restaurador no tuvo inconvenientes en acallar las disidencias y oposiciones, a su gobierno y establecer un sistema de delación contra los opositores políticos. 3

                                                                                                                                                                                                       Continuará…

 

 

Citas y Notas:

 

1 Lamas, A. Revista del Río de la plata. Pág.599.

2 Weinberg. F. La época de Rosas. Pág.59.

3 Encarnación Ezcurra, la mujer de Rosas, junto a un grupo de dirigentes rosistas organizaron una agrupación dedicada a denostar a unitarios y federales no rosistas-opositores-, para ello utilizaban la movilización popular, y la prensa, con diarios que respondían al restaurador Como El Restaurador de la leyes, El Torito de los Muchachos y El Monitor. A esta agrupación se la denominó Sociedad Popular Restauradora, y su brazo armado, que ejercía la violencia física era la mazorca.

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