DEUDA EXTERNA: La Gran Estafa.

 

“García, el más incondicional servidor que ha tenido Inglaterra entre nosotros, el perfecto caballero británico” (Lord John Ponsomby, Carta a la Corona Inglesa, 1822).

 

              

 

 

1.García y González Rivadavia.

 

           El Liberalismo argentino siempre supo presentarse como una propuesta modernizadora y de incorporación al mundo.

 

 

                                          Ahí anda MANUEL JOSÉ GARCÍA en carruaje inglés, vestido de levita y con los zapatos, tal vez más caros, que puedan obtenerse en Buenos Aires. No circula por las calles porteñas. Está en Londres, enviado por el Secretario de gobierno, BERNARDINO GONZÁLEZ RIVADAVIA. ¿Qué va a hacer?. A reunirse con la diplomacia del gobierno inglés, para pedir un empréstito. Un millón de libras esterlinas.

Bernardino Rivadavia, Secretario de Gobierno de Martín Rodríguez. Presidente de las Provincias Unidas en 1826.

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                                 La intención era muy buena, un préstamo para mejorar la infraestructura del puerto de Buenos Aires, proveer de agua corriente al casco de la ciudad y fundar pueblos.La Casa de lo hermanos Baring,- Baring Brothers- haría el empréstito, avalado por los diplomáticos Woodbine Parish Robertson y George Canning. El 1 de Julio de 1824, ante el escribano, William R. Newton, junto a Lord Ashburton y Alexander Baring, se firmó el primer préstamo a la República Argentina.Comenzaba la historia de la deuda externa, o eterna. Como prefiera.

2. Somos los Piratas.

                                               Ahora, atienda lector. Como decía el padre del pensamiento nacional Raúl Scalabrini Ortiz, si a uno le explican uno, dos y tres veces un asunto económico, si no lo entiende, no es que usted sea tonto, sino que, lo están engañando. En todo empréstito se gira un 70 u 80% del total, y el resto actúa de garantía. Por lo tanto se giraron 700.000 libras esterlinas. Pero, 150.000 se le pagaba a un consorcio que actuaba de intermediario. Interesante esto, porque en la actualidad, 2018, cada vez que la argentina emite deuda en bonos, se le paga a intermediarios a un consorcio, que “coloca” dichos bonos en el mercado financiero internacional.

Banqueros, comerciantes ingleses, y argentinos, pergeñaron un empréstito de condiciones vergonzosas. Así comenzaba nuestra deuda externa.

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                                  Ergo, al puerto argentino se giraron sólo 550.000 libras esterlinas. Mientras tanto en la Sala de Representantes-la legislatura provincial, de aquellos años-, se producía el siguiente debate, el diputado opositor Gazcón alegó, “Si el presupuesto anual es de un millón de pesos, no va a existir la forma de pagar los interese contraídos” (60.000 libras= casi 300.000 pesos). En la primer deuda externa argentina, ya los diputados opositores argüían que la deuda no iba a poder pagarse. Castex, otro de los diputados, argumentaba; la posibilidad de ahorrar del presupuesto durante 5 años, y las obras se realizarían sin necesidad de someterse al imperio Británico.

                                     Julián Segundo Aguero, defensor acérrimo del empréstito, y liberal de concepción da en la tecla con un argumento que suele escucharse, “Las Provincias unidas deben buscar capitales en el exterior, entonces, que mejor que relacionarnos con el mundo. ¿Acaso los que están en esta sala no desean las manufacturas inglesas?.”

                                      Fue el propio Manuel García que en 1825, exhortó a favor del Libre comercio, y se opuso en la legislatura, de manera terminante a impuestos aduaneros con el fin de proteger la industria local.

                                     Afuera Rivadavia, gozaba del apoyo de una burguesía mercantil porteña, fascinada por la apertura económica y las relaciones comerciales con los ingleses. La ropa británica, sus manufacturas, llegaban desde 1810 al puerto, entrando libremente sin trabas aduaneras.

                                           Pero, observe, hay una tercera ganancia inglesa. La participación de comerciantes en las finanzas locales. Los ingleses, hábilmente, cambiaban los pesos ganados en sus negocios particulares a oro (piense en el dólar actual). Así los Robertson, Hullet, y Powles, entre otros, hacía viajar sus remesas en oro por el Atlántico, hacia Londres.

3. ¿Donde están las obras?, y ¿Donde está la plata?.

 

                                    En agosto de 1824, llegaron las 550.000 libras correspondientes al empréstito. Sin embargo, solo 60.000 libras constantes y sonantes. ¿Cómo? se pregunta usted. Claro, 490.000 libras en bonos, papeles, letras, y sólo 60.000 en moneda. Aclaramos, que la Argentina pagaba los intereses por el millón de libras, es más cuando comience la guerra con Brasil en 1825, se establecerán punitorios por no pagar los intereses, y la deuda se hará una bola de nieve.

                                 Nada nuevo, nuestra inserción al mundo, y la intención de desarrollarnos a partir de un empréstito es propio de un pensamiento arraigado en nuestra historia, culminaba Raúl Scalabrini Ortiz acerca del primer empréstito argentino, “El prometido aluvión de oro, y prosperidad, fue tan falso, como el puerto, los pueblos y el agua corriente”.

                                      Las obras brillaron por su ausencia, y los traidores locales aliados al capital inglés, estaban al acecho. Pasó hace tiempo, en el siglo XIX, pero nada parece muy lejano. Los nombres son otros, la similitud es en pensamientos y opciones.

Nota y Fuentes:

*El consorcio estaba integrado por agentes ingleses y banqueros y financistas argentinos.

-Scalabrini Ortiz, R. Política Británica en el Río de la Plata.Biblioteca Clarín. Ed. Sol 90. Barcelona, España.2001.

-Rosa, J.M. Historia de la Argentina. Ed. Oriente. Buenos Aires, 1972.

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