CORTÁZAR Y EL JAZZ: A 100 Años del nacimiento de Charlie Parker

Julio Cortázar, el hombre nacido en Bruselas, Bélgica, que vivió en Banfield, «una zona de quintas, muy al estilo victoriano, ya que los que fundaban las estaciones eran ingleses», solía decir en una entrevista. El escritor que amó la noche porteña, para internarse en el Luna Park y asistir al boxeo, otra de sus pasiones, pero que recaló en París. Fue cuando «los ruidos de la calle, no dejaban oir los discos de Bela Bartok». Esos ruidos provenían del movimiento nacional y popular que se había gestado el 17 de octubre de 1945: el peronismo.

Julio Florencio Cortázar, desarrolló su pasión por el jazz, tal vez su literatura tenía música. Muy lejos del sur del conurbano, que era zona de quintas en los años 20´, creció en Kansas City, en el seno de una familia desecha, y con una educación, dada por la vida nocturna de los barrios negros, el saxo de Lester Young fue su única escuela; Charlie Cristopher Parker Juniors.

A los 17 años Charlie, ya tocaba hace unos tres, todas las noches pasadas las nueve y hasta las cuatro de la mañana. Tiempo después fue parte de la Big Band Kansas City, junto a un saxofonista representativo, Buster Smith. Parker no fue uno más, impulsor del estilo Bebop aceleró la rítmica y dispuso de nuevas armonías siendo el impulsor de todo un estilo propio, y de una nueva manera de interpretar el jazz. Cortázar homenajeó a Charlie, que murió joven, en 1954, asediado por la heroína, los fantasmas de la pobreza, y la muerte de su hijita, por no recibir atención médica a tiempo. Escribió un largo cuento que guardó en un cajón pensando que no iba a funcionar. Pasó el tiempo y esas hojas que iban a ser quemadas, se convirtieron en El Perseguidor, que se publicó en el libro Las Armas Secretas, 1959.

Lee el propio Julio Cortázar mientras suena Out of Nowhere, una obra maestra de Charlie Bird Parker.

Este último 29 de Agosto, se cumplieron 100 años de su nacimiento, había nacido en Kansas en 1920, y murió a los 34, luego de varias entradas y salidas a hospitales. Vale la pena escuchar a Parker, tanto como el homenaje del cronopio, nacido en Bruselas y muerto en París, en 1984.