CÓRTAZAR CONTRA LOS GORILAS DEL CONO SUR.

 

                              Los regímenes dictatoriales cercaban los proyectos populares en América Latina, en la aciaga década de 1970.

Sin embargo en el cierre de aquellos años, una luz de esperanza iluminaba las calurosas tierras caribeñas. En un proceso de desgaste político el general ANASTASIO SOMOZA debía renunciar forzado por el FRENTE SANDINISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL. Los SOMOZA era una dinastía que gobernaba con mano dura y hambre al pueblo nicaragüense hacía casi 4 décadas. Un escritor argentino no sólo brindará su apoyo, sino que presenciará la revolución. JULIO FLORENCIO CORTÁZAR, residía en París desde 1951, cuando ya no soportaba más los bombos peronistas. Luego, a partir de 1976 era exiliado de la dictadura cívico-militar argentina. Solitario, lector de Edgar Alan Poe, solía ir sólo al Luna Park a ver boxeo. Amante del Jazz, y fana de Charlie Parker, recordado en su cuento El PERSEGUIDOR. Muchos creyeron que era por vivir muchos años en Francia. Sin embargo arrastraba la “r”, por un problema en el frenillo de su lengua. Por aquellos años publicó el LIBRO DE MANUEL. Un texto cuya recaudación de la venta, Cortázar lo donó a la familia de los presos políticos de América Latina. Aquí contando su llegada a SOLENTINAME y NIQUINHOMO, y el encuentro con un pueblo libre en Nicaragua, 1979.