CARNAVAL:TAMBORES EN PLAZA DE MAYO.

«Sobre el pellejo del bombo la sangre retumba» (Bersuit Vergarabat, A los Tambores)

Los capitales ingleses se introdujeron a partir de la segunda mitad de la década del 20′ del siglo XIX. «El British Packet and Argentine news» se vendía en Londres, y existía una versión en castellano en la ciudad. En su versión londinense llegaban crónicas de Buenos Aires. Los carnavales en tiempos de Juan Manuel de Rosas, fueron la festividad por excelencia de los negros que vivían en la ciudad. La negritud ocupó el espacio público mirado con recelo por los sectores pudientes de Buenos Aires.

En una de las ediciones de Marzo de 1849, durante el segundo gobierno del restaurador de las leyes se publicaba en The British,
“Si Byron hubiera visto un carnaval en Buenos Aires, en su musa, sin duda, se habría inclinado a denunciar su grosería”.  Además de criticar «el desorden que ocasiona en la ciudad la gente en plena calle, –y agregaba- el gasto innecesario de agua». Finalizaba su artículo sugiriendo la prohibición del  festejo de carnaval en las calles porteñas.

En aquellos años los actuales San Telmo, Monserrat y Balvanera, eran denominados los barrios del tambor. Las distintas «Sociedades Africanas» llamadas Candombe, tocaban elementos de percusión y bailaban. Además, se escuchaban canciones en sus distintos dialectos. La negrada espantaba a la élite de la ciudad que se encerraba en sus quintas, viviendo un carnaval con glamour.

Costumbre que se acentuó a partir de 1840. La aristocracia veía a los negroscon cierto desdén y con reparos morales, el baile desenvuelto y provocativo de las morenas al ritmo del tambor. Angola, Congo, Nagó,  Agunda, Mozambique, Marangó, Brasileira y Mucumbí. El ritual  consistía en que, el baile comenzara por el adulto mayor, iba descendiendo en edad a los menores de la comunidad.

Bersuit Vergarabat, una de las bandas de la década del 90´que utilizaba ritmos rioplatenses, y un clima festivo. Tal vez en sus raíces encontramos aquellos negros, festejando por las calles porteñas.

En 1838, el restaurador de las leyes, a quien las comunidades de negros solían llamarlo «nuestro padre Rosas», permitió que festejaran en la vía pública. Años anteriores, la celebración se daba en lugares cerrados, locales llamados tangó, aunque en la calle solía decirse a viva voz la palabra tango. 

La novedad se produjo cuando, la colectividad ocupó la Plaza de la Victoria, cuestión que suscitó una fuerte crítica en los opositores, tanto de locales como los exiliados en Montevideo. La ratificación de la libertad de vientres, y de la abolición de la esclavitud, en la década del 30 logró la adhesión de la colectividad a Don Juan Manuel. Es decir que el carnaval portaba además una connotación política. Y también social, en la ciudad las clases altas eran blancas y con fuerte impronta europea, en costumbres. Por lo tanto los negros representaban la barbarie. Así, los tambores sonaban, al ritmo de la divisa rojo punzó.