¿Candombe Federal o Carnaval Cajetilla?

En la Buenos Aires de Juan Manuel de Rosas, existía un fuerte resquemor entre blancos adinerados y los morenos sirvientes. Pardos y mulatos, festejaban el canaval a puro tambor en las calles del sur. La aristocracia porteña, se encerraba en sus quintas y evadía el espacio público.

 

Buenos Aires del 40´.

 

 

La ciudad en 1840 tenía consigo una fuerte estratificación social, como sucede actualmente. Consustanciados con el federalismo rosista los mulatos, pardos y morenos habían ganado visiblidad, en la sociedad de entonces.

                                                          Candombe

                                           

                                                     En la recoleta se encontraba el paseo de la Alameda, -que bordeaba el río-, y había sido construido por el brigadier Rosas. En derredor se hallaban las quintas de la clase acomodada porteña. Estos dedicados al comercio, tenían sus saladeros por Barracas. Y por supuesto tiraban sus desechos al riachuelo. Los hijos de la aristocracia intentaban imitar las costumbres de los ingleses que vivían en la ciudad. Estudiaban abogacía o se dedicaban al comercio. Mientras los inmigrantes genoveses trabajaban como obreros de estos saladeros.

                                             Los ingleses se alojaban en caserones o quintas en la calle Federación-actual Rivadavia- y existían en ese momento más de 50 firmas inglesas, que tenían importancia en la vida económica y social de Buenos Aires. Las cabalgatas y el cricket en baldíos eran las distracciones de los Gowland, Stegmann, Parish, y Atkinson, entre otros. Solían ser médicos, farmacéuticos, hoteleros, abogados, o, dedicados a las finanzas.

                                            Al sur, en el barrio de la Boca, se encontraban los inmigrantes genoveses que los domingos, solían ser el entretenimiento de algunos ingleses. En los baldíos llegando al puerto pateaban una esfera de cuero, y gritaban en un dialecto inentendible para los cultos europeos.

                                           En Monserrat, Balvanera, y San Telmo, vivían los mulatos y pardos que eran sirvientes en las casas de las elites, en el norte de la ciudad. Eran provenientes de África, y la abolición definitiva de la esclavitud, propuesta por el restaurador en 1839, los hacía ardientes federales. Aquellos que no eran sirvientes, realizaban oficios urbanos como la venta ambulante. Los mulatos más distinguidos eran profesores de piano, de los hijos de las familias de alta arcurnia.

Esta zona de la ciudad no tenía glamour, sus viviendas eran precarias, y hacinadas, y las calles más bien mugrientas. Los morenos rosistas eran los delatores de la clase alta, como sucedió en 1839, cuando dos sirvientes ante un juez de paz, acusaron a su patrón de unitario.

Días de Fiesta.

 

                                              Monserrat fue apodado por aquellos años el barrio del Tambor, aqui comenzaban a juntarse las distintas sociedades africanas. Angola, Conga, Mozambas, Cabunda, Rubeola y Mandinga eran sus nombres que pertenecían a su lugar de orígen. Estrepitosamente sonaban los tambores, para extenderse a los barrios del Alto de San Pedro Telmo, al barrio de La Concepción, y Balvanera. Así empezaba el candombe de carnaval. Todo acompañado por bailes rítmicos de los mulatos. Inicialmente candombe se llamaba a las sociedades que brindaban a sus miembros ayuda, como prestamos, organización de bailes, misas funerarias, asistencia de entierros. Estas comunidades morenas se unían para fortalecerse. Lo negros libertos consideraban a Juan Manuel de Rosas, como un padre de la nación.

                                               Exceptuando el carnaval los tambores sonaron el 25 de mayo de 1838 en la Plaza de la Victoria, día en que los negros festejaron el aniversario de la Revolución de Mayo. Cuentan que al espectaculo asistió Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra. En los años siguientes solían aparecer en los candombes de carnaval.

                                               La clase alta porteña aborrecía la festividad y a los negros, contrariamente a sus sirvientes, ellos eran profundos antirosistas. Los criollos federales los llamaban cajetillas. Estos vestían de frac y levita, frente al poncho y chiripá de los gauchos federales.

                                               Los dandys y sus ladies,-así se hacían llamar en las quintas de recoleta- llenaban cubas, jarras y botijos de agua de rosas y se arrojaban entre sí, en un ambiente exclusivo de familiares y amigos; y la tertulia continuaba por la noche. Se vestían de gala, y comían todos juntos, alejados del espacio público, ganado por los mulatos y los criollos. Estos últimos en la Calle Larga, actual Montes de Oca, realizaban fiestas ecuestres, y juegos, además, se bebía y el criollaje vociferaba...Viva la Santa Federación!.

                                                    En definitiva una ciudad que tenía el riachuelo como límite sur, donde en Barracas se instalaban los saladeros, pertenecientes a la élite, que residía en Recoleta, es decir el límite norte. La actual calle Entre Ríos-Callao, era el límite oeste, y más allá de la frontera marcada, vivía la campaña. Las clases dominantes y los sectores populares estaban enfrentados ideológicamente, siendo federales los últimos y unitarios los cajetillas.

EL TORITO.

El diario oficialista El Torito de los muchachos, toreaba-valga la redundanciaa los unitarios, en una de sus publicaciones dedicadas a un público popular, alegaba:

Así es por despreciarnos/A los que usamos chaqueta/Nos han puesto compadritos,

Mire si serán trompetas.

Y luego se ande enojar,/Si en saliendo a las orillas/Algún paisano les dice

Pintores y cajetillas.

Tal vez como en la actualidad, sur y norte no era sólo una división geográfica, sino social. Los mulatos que eran el 25% de la población tenían de su lado al gaucho de los cerrillos.

La aristocracia era parte de  una fuerte oposición al gobierno del caudillo. Aunque en la campañas los ganaderos terratenientes que gozaban de buena posición económica, adherían a Don Juan Manuel.

 Fuentes:
Ravina, A. Historia Argentina. La Confederación del Régimen Rosista I (1829-1852).
Salvatore, R. La Consolidación del Régimen Rosista. (1835-1852).
Luna, F. Historia Integral de la Argentina. Tomo 8. La Confederación Argentina.

 

1 Comment

  1. Thank you so much!. Hopefully continue sharing History and Literature Argentina. A taste that we read people from other countries.
    Big hug.

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