BIOY CASARES: En Memoria de Paulina

El Autor

Adolfo Bioy Casares, (1914-1999), nació en el seno de una familia acomodada, Fue el único hijo de Adolfo Bioy y Marta Casares. Ingresó y dejó las carreras de Derecho, Filosofía y Letras, tras la decepción que le significó el ámbito universitario, se retiró a una estancia, posición de la familia en Pardo. Allí comenzó a dedicarse a literatura, a leer y a estudiar, muchas horas por día.

Después de publicar cuentos policiales con Jorge Luis Borges, saldrá a luz su primera novela La Invención de Morel, 1940, otorgándole voz a un género poco utilizado en la Argentina, como la ciencia ficción. En 1945 publica Plan de Evasión, su segunda novela. Ambas según dijo el escritor Osvaldo Soriano, quedan como clásicos de la literatura del siglo XX.

Un cuento de género fantástico

El relato pertenece al género fantástico, que logra Adolfo Bioy Casares, y está en su libro La Trama Celeste, texto publicado durante el gobierno de Juan Domingo Perón. El cuento se llama en Memoria de Paulina, precisamente Paulina, es la protagonista. Ella es cortejada por dos hombres, y aparece un tema actual, el femicidio.  El narrador cuyo nombre no aparece comienza contando le historia con una enumeración tipicamente borgeana, así se inicia,

«Siempre quise a Paulina. En uno de mis primeros recuerdos, Paulina y yo estamos ocultos en una oscura glorieta de laureles, en un jardín con dos leones de piedra. Paulina me dijo: Me gusta el azul, me gustan las uvas, me gusta el hielo, me gustan las rosas, me gustan los caballos blancos. Yo comprendí que mi felicidad había empezado, porque en esas preferencias podía identificarme con Paulina.».

En la parte inicial del cuento el protagonista aclara, “La vida fue una dulce costumbre que nos llevó a esperar, como algo natural y cierto, nuestro futuro matrimonio. Los padres de Paulina, insensibles al prestigio literario prematuramente alcanzado, y perdido, por mí, prometieron dar el consentimiento cuando me doctorara”. (Casares Bioy. A. 1948. Pág.1)

En este párrafo existen dos cuestiones, una vinculada al matrimonio, como paso “natural” de la mujer, y la otra la de los padres, que aprobaran el casamiento de la hija.

Mujeres que Trabajan, film con Niní Marshall, 1938.

El Patriarcado de ayer y hoy

En ambas puede reflexionarse a partir de Dora Barrancos, los valores patriarcales están presentes en “el acatamiento al padre y la sumisión al marido”. (Barrancos. D. 2008. “Sociedad, mujeres y feministas desde fines del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX” Pág. 74.).

La década del 20´ ya contaba con una serie de mujeres que planteaban la cuestión de género, perteneciente a sectores medios y con un mejor nivel educativo, eran parte de este grupo; Julieta Lanteri, Elvira Rawson de Dellepiane*, y Alicia Moreau de Justo.

Ellas, incansables luchadoras expresaban la necesidad de equiparar “los derechos políticos entre varones y mujeres, además de abogar por la reforma civil que permitiera superar la inferioridad jurídica femenina…” (Barrancos, D. 2008. Pág. 73). A través de la acción de estas mujeres, y por la presión de algunos cambios en la escena mundial, sucedió un hecho significativo en lo legal para el mundo femenino. El 23 de Septiembre de 1926 se promulgó la Ley 11357, de derechos civiles de la mujer, que en su artículo primero dice, “La mujer mayor de edad (soltera, divorciada o viuda) tiene capacidad para ejercer todos los derechos y funciones civiles que las leyes reconocen al hombre mayor de edad.” (https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-11357-232934/texto

El derecho civil, la emancipación jurídica de las mujeres estaba sancionada, sin embargo los cuerpos femeninos continuaban subsimidos al varón. La mujer abandonaba la casa paterna, para casarse y quedar bajo la órbita de otro hombre. Así cumplir con la función que le asignaba naturalmente la sociedad, madre de familia, organizadora de la vida doméstica y buena esposa. Ergo la ley está, pero la práctica social del patriarcado continúa ejerciéndose sobre las mujeres, como estamos vislumbrando tanto a principios de la década del 30’, como a finales del 40’.

Así para la historiadora norteamericana sobre género, Joan Scott, la palabra género, no está utilizada para definir el mundo de las mujeres entre los hombres, lo femenino como anexo del mundo masculino. Tampoco es este término una mera oposición entre hombre y mujer. Este concepto nos va a como hecho significativo, permite, “explicar las desigualdades existentes entre hombre y mujeres”. (Scott.J. 2011.“El género: una categoría útil para el análisis histórico” Pág.64 )

Puede leerse http://www.relatosdelsur.com/elvira-rawson-mujer-rebelde-2/

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