AZULES y COLORADOS: PRIMAVERA 1962

Del 18 al 22 de Septiembre salió a la luz el conflicto entre dos facciones del ejército; una de ellas que creía al peronismo como un movimiento violento, con inclinaciones al comunismo; los colorados. Y una segunda, que también impugnaba al peronismo, pero lo entendía como una fuerza nacional de raíz cristiana: los azules. Cuyo objetivo era un peronismo, aggiornado al sistema, sin Perón. Por su parte los colorados eran acérrimos antiperonistas. La Argentina era gobernada por «el barón de Río Negro», el Presidente de la Cámara de Senadores: José María Guido que había asumido tras el golpe militar al Presidente radical Arturo Frondizi.

¿Concretamente que se discute entre azules y colorados?

El Doctor en Historia por la Universidad de Buenos Aires Daniel Mazzei, contesta,

«El triunfo fue del sector azul, de los que planteaban llamar a elecciones, elecciones controladas, incluso con una participación peronista limitada (…) El gran problema de los azules es que no van a encontrar una fórmula y con el tiempo se van a ir transformando en colorados. La facción que triunfa está controlada básicamente por oficiales de caballería que pertenecen a determinadas promociones. La mayoría son coroneles jóvenes de la promoción 1968, que son los que van a llegar a generales en 1972, 1973…» (Entrevista de Felipe Pigna).

Los azules integrados por Oficiales de Caballería, se sublevaron en Campo de Mayo, y desconocieron al Secretario de Guerra Cornejo Saravia. Estos se amotinaron reclamando por Pistarini, y Alsogaray, dos azules desplazados. Lo que existe en esta etapa del ejército es el desconocimiento a la jerarquía mayor, por eso se rebelan oficiales.

Además, la facción azul, tomó emisoras radiales, con la intención de hacer trascender su conflicto. La principal emisora tomada fue la de Radio Belgrano. También esta facción, presentó un petitorio al secretario de guerra, exigiendo cambios en la conducción del ejército. El 20 de septiembre tanques de los azules, salieron de Campo de Mayo y el Regimiento Tanque 8 de la Magdalena, y avanzaron por la Capital no pudiendo ser detenidos por las tropas coloradas. El 22 hubo escaramuzas en Plaza Constitución, y a la altura de el actual Hospital Garrahan. Ante la advertencia de aviones de la facción colorada, se rindieron en Parque Chacabuco, al amanecer.

El día 23 surgió un nuevo comunicado, conocido como el manifiesto de los azules, que fue escrito por el periodista Mariano Grondona, en las filas del pensamiento militar como el teórico Osiris Villegas.

El resultado es la renuncia de los comandantes de las tres fuerza, el llamado a elecciónes por parte de Guido sin la participación del peronismo (el partido totalitario), y la asunción de uno de los hombres claves de las azules, Juan Carlos Onganía. Quien descabezará más adelante a la cúpula de los colorados, muchos de ellos la Marina, un sector muy «gorila», antiperonista; incluso fue relevado el almirante Isaac Rojas.

Así la primavera de Septiembre de 1962, la población civil con los tanques en las calles.