AGUSTÍN TOSCO: El Sindicalismo Revolucionario

El Gringo Tosco

“Te dejo por acá Gringo-le dije-, mientras frenaba el coche cerca de un tronco seco, tumbado por ahí, entre los pastizales. El Gringo no dijo nada, murmuró apenas un saludo y se bajó. Lo ví entonces por el espejo retrovisor, de pie a un costado del auto, mientras yo volvía a arrancar para seguir viaje. Lo fui perdiendo de vista de a poco. Se lo fue tragando la sierra”.

Esto sucedía, mientras se guardaba en una casita del monte cuando la policía lo buscaba, y hacía una pinza policial en la ciudad, cuenta Hugo Montero. El personaje en cuestión en Agustín Tosco, líder gremial de Luz y Fuerza, obrero, lector, marxista, e impulsor a fines de los 60, de un sindicalismo combativo.

A los 18, de pibe entró en la Empresa Provincial de Energía Eléctrica de Córdoba (EPEC), como electricista ayudante en el taller electromecánico de la Central Mendoza. Cuando a los 14 se escapó de su pueblo Coronel Moldes, alguna noche que no llegaba a pagar la pensión dormía en un banco del Parque Sarmiento, estudiaba en la UTN y la pensión estaba en el barrio Colón.

Howard Fast, John Steinbeck, Víctor Hugo, y de acá José Ingenieros, El Hombre Mediocre y Las Fuerzas Morales, eran lecturas de chico, y de jóven también, pequeña biblioteca personal que tenía en su casa con piso de tierra, y sin luz eléctrica. Después se le cruzaron Marx, Lenin y Trosky.

Tango, Tormenta.(1939). Orquesta de Francisco Canaro. Música y Letra. E.S. Discépolo

Sindicato de Luz y Fuerza

Aquel jóven, llegó a dirigir a un sindicato de 3000 afiliados, y que tenía un delegado cada quince trabajadores, y además manejaba sus propios fondos. Un sindicato que se reconocía peronista, pero apoyaba a la conducción que era socialista. Era otra Argentina, un sindicato con buenos sueldos y estabilidad laboral, y con obreros calificados. Son esos obreros que junto a los estudiantes, provocaron una gran movilización popular en la ciudad de Córdoba, el Cordobazo de 1969.

Su jornada arrancaba muy temprano, a las 5.30 de la matina, porque fichaba a las 6.30, trabajaba hasta las 13.40 y luego de almorzar, se echaba una siesta. A las 17 hasta las 22 trabajaba en el sindicato, y había veces que salía de madrugada. ritmo infernal, tenía el gringo.

“El sindicato es una herramienta que nos puede ayudar, por eso luchamos para recuperarlo. El socialismo no se construye sólo con Arsenales ideológicos. Para que la locomotora marche hay que arremangarse, agarrar, agarrar la pala y echar carbón a la caldera. Uno se ensucia transpira y sufre calor, pero la locomotora se mueve. Con grandes teorías y discursos solamente, la locomotora se queda donde está”.

Muchas veces volvía del sindicato y cebaba mate hasta las dos o tres de la mañana, , ya en aquella primera pensión en Córdoba, era meta tango, y milonga, le gustaba guitarrear y lo hacía bien. en el tocadisco sonaba Gardel y Canaro. Este referente del movimiento sindical de los 70, fue activista y preso político en la dictadura de Onganía y Lanusse. Miembro de la CGT de los Argentinos. Un 25 de Septiembre de 1972 recuperó su libertad después de estar un año y medio preso. ¿Su delito?. Haber defendido los derechos de los trabajadores. No quiso fugarse en aquellos episodios de Trelew, que terminaron en los fusilamientos. Apoyó la fuga, pero creía que el gremio no podía tener su líder clandestino.

Falleció en 1975, lamentablemente escapando de la Triple A, y del Ejército no pudo ser bien atendido, y una encefalitis bacteriana, terminó con este gran dirigente sindical, a los 45 años. Ahí va el gringo, luchando por los trabajadores de luz y fuerza, por la revolución, mientras suena un tango de Canaro, cruza el hombre del mameluco, como un rayo de esperanza.

Relatos del Sur. Autor: Matías J. Escot. Su Libro Escritores en Combate 1. https://www.zivals.com.ar/LIBRO/9789874970046/ESCRITORES+EN+COMBATE+I

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