7 de Junio: Día del Periodista.

«Esta noche, no me deje solo». Verborragia, sarcasmo, estilo agresivo al plano frontal de la cámara. Eran inéditas sus formas, cuando los periodistas se sentaban a filosofar con un helecho de fondo, empezó a caminar por el estudio, a hablarle a la gran audiencia, y construyó así un estilo propio.

Bernardo Neustadt nació en Rumania. Su padre era embajador argentino en la ciudad de Bucarest. Comenzó a trabajar durante el segundo gobierno peronista, ya fallecida Eva Duarte, y con el odio de la sociedad argentina impregnado en las paredes. Era 1954, y se especula que era oficialista, y tenía línea directa con el almirante Alberto Teisaire.

Caído el peronismo marchó preso a la penitenciaría nacional, y pasó a los cuarteles de invierno en la redacción del Diario Clarín. Tras conocer a otro peso pesado del periodismo Jacobo Timermann, fundó la revista Todo, y participó en 1964 por primera vez en la Televisión.

Fue en 1966 que apareció en el aire su programa Tiempo Nuevo. A la vez la revista Todo, fue acusada de operar contra el gobierno de Arturo Illía, y favorecer el golpe de estado a partir de loas al militar Juan Carlos Onganía.

A partir de aquellos años en sus programas contaron con la participación de militares y políticos argentinos. Irónico, provocador, miraba a la cámara y enfatizaba lo gestual, transgredió los cánones del periodismo de la época.

Neustadt, en 1977 en su programa Tiempo Nuevo. Como gran parte del periodismo tuvo una postura ambigua durante el período de la última dictadura cívico-militar.

Con un lenguaje, claro y con gagas callejeros supo construir el sentido común del argentino medio. Doña Rosa, era aquella ama de casa inmersa en la vida cotidiana, y algo despolitizada. A ella había que hablarle como un nene de 9 años, para que entendiera la política. Así supo explicarle la economía, y la política, conveniente para el Stablishment.

La década de 1990, lo encontró en aquel programa de los Martes a los 22 hs. que tenía altísima audiencia, que invitaba a Carlos Menem y su ministro de Economía Domingo Cavallo. Defensor acérrimo de la Reforma del estado, y las privatizaciones, como de la desregulación y apertura económica imperante, de los años menemistas.

«Doña Rosa, ahora usted levanta el tubo y su teléfono anda, ya no tiene que esperar 6 meses». Astuto comunicador de los cambios que se daban en el país, no siempre a favor de las mayorías.

En 1995 brindó con champagne junto al presidente reelecto, Carlos Saúl Menem, y quedó instalado como el comunicador más potente de la derecha argentina. Tal vez sus operaciones políticas de aquel entonces, anticiparon futuras operetas, más sofisticadas y con redes sociales de por medio.

«Los kirchner me quieren enseñar a odiar», decía en cada entrevista durante el 2005 y 2006. Murió, a los 83 años, en una fecha marcada por el destino, un 7 de junio de 2008. Curiosamente, el día del periodista.