20 de NOVIEMBRE 1845: Vuelta de Obligado

«Para esta prensa el francés maquinista que cae atravesado por una bala es digno de compasión y duelo: lo llama desgraciado, y ve rodar 400 cabezas argentinas y no derrama una lágrima, no muestra el menor sentimiento por la propia sangre: no hay pensamiento de nacionalidad…».

Cuenta el politólogo Hernán Brienza en su libro Valientes. Las palabras son del unitario Martiniano Chilavert, que va a pasarse a las filas del rosismo, en lo que podría representar para algunos una de las grandes traiciones de la historia argentina. Es más en Caseros (1852), peleará a favor de la Confederación Rosista, contra justo José de Urquiza, es decir contra el Ejército Grande integrado por uruguayos, brasileros, y el unitarismo argentino. Será ejecutado por las filas unitarias. Ponen el grito en el cielo los exiliados en Montevideo, sus compañeros unitarios, por esta defensa que en 1845, hará en el bando rosista. Dice en su carta al general Manuel Oribe, desde su lugar de residencia en Río Grande Do Sul,

«Considero el más espantoso crimen llevar contra él las armas del extranjero. Vergüenza y oprobio recogerá el que así proceda; y en su conciencia llevará eternamente un acusador implacable que sin cesar le repetirá: ¡traidor! ¡traidor!¡traidor!»

Chilavert, combatió en la guerra del Brasil, unitario, que pasó al bando federal y participó en la batalla de la Vuelta de Obligado.

Entre 1838 y 1840, las naves francesas habían bloqueado el puerto de Buenos Aires. En las primeras horas de la mañana del 20 de Noviembre de 1845, siluetas de buques, con banderas francesa e inglesa comienzan a divisarse en el Río Paraná. Una intrusión de dos potencias navegando nuestros ríos, con afanes comerciales, una invasión en nombre de la «libertad de comercio». Las naves otra vez bloquearon el puerto de Buenos Aires.

Navegaban aguas arriba, con la intención no sólo de comerciar, sino de auxiliar a Corrientes provincia hostil al rosismo. El general Lucio V. Mansilla estuvo al frente de la defensa, pero, ¿Cómo defender un río, e impedir el avance de las dos potencias más importantes de aquella época?. Hay valentía, pero sólo un par de cañones. Mansilla decide, tender tres enormes cadenas atravesando el imponente Paraná de costa a costa sostenidas en 24 barquitos, diez de ellos cargados de explosivos. Detrás de todo el dispositivo, aguarda de manera heroica, una embarcación nacional. El combate es cruento, mueren argentinos, diez veces más que las tropas extranjeras. A pesar de la resistencia los buques ango-franceses logran pasar. Sin embargo, fue en vano su intento de vender las mercaderías y recibieron nuevos embestidas río arriba. El saldo final fue frustrante para los europeos. Los ingleses levantaron el bloqueo en 1847, mientras que los franceses lo hicieron un año después.

Por ello hoy 20 de Noviembre se conmemora desde 1974 el día de la soberanía nacional, propuesto por el historiador José María Rosa. Se recuerda la resistencia valiente de argentinos, y argentinas que con un par de cañones repelieron la invasión de la flota anglo-francesa. Y, es feriado nacional desde el año 2010, impulsado por la presidenta Cristina Fernández.

Continúa diciendo uno de los héroes, Chilavert,
«El cañón de Obligado contestó a tan insolentes provocaciones. Su estruendo resonó en mi corazón. Desde ese instante un solo deseo me anima: el de servir a mi patria en esta lucha de justicia y de gloria para ella»  En el recodo del río Paraná, en la Vuelta de Obligado se defendió la soberanía bajo las órdenes de Juan Manuel de Rosas, tal es así que el general José de San Martín, le regaló su sable al brigadier Rosas, y lo felicitó en una carta desde Boulogne Sur Mer, en su residencia francesa.