1976: LOS LÁPICES y EL HORROR.

 

                                             -Usted, será argentina. Su Hija, no-. Remata el capitán, ante la mamá de Claudia Falcone, una de las y los, estudiantes secuestrados en aquella madrugada del 16 de septiembre de 1976. El diálogo es ficcional, del film dirigido por Héctor Olivera, La Noche de los Lápices, estrenado en 1986, durante la democracia. Interesante, a principios del film, como la profesora de inglés interpela a Pablo Díaz, que no estudió la lección. -Digame Díaz, porque no se dedica un poco a sus estudios, en vez de andar armando escándalo en la calle, ya empezó a practicar con la ametralladora.- Una lógica que anticipa, el “algo habrán hecho”, pero si lo pensamos bien, marca la impronta que la Dictadura Cívico-Militar, le imprimía a la población. Todo aquel que participara, que tuviese un compromiso social, que luchara por el bien común, era un subversivo, un guerrillero.Así se justificaba el horror en la Argentina desde marzo de 1976.

                                             La ficción, como siempre tiene visos de realidad, y más en este caso. Se conoce como La Noche de los Lápices, al secuestro de los diez estudiantes de la Escuela Normal, N° 3 de La Plata, por las FF.AA. Jóvenes de 14 a 17 años, que luchaban desde 1975 por el aumento del boleto estudiantil. Intervino el Batallón 601, junto a la Policía provincial, al mando de Miguel Etchecolatz y Ramón Camps, nombres de la muerte. La juventud tenía una fuerte militancia desde la UES (Unión Estudiantes Secundarios). Fueron llevados al Campo de Arana, Banfield, y al Pozo de Quilmes; Centros Clandestinos de Detención.

La Noche de los Lápices, Film de Héctor Olivera. 1986. Basada en el relato del estudiante secuestrado en el Campo de Arana, Pablo Díaz. La imagen de Alejo García Pintos, papel protagónico.

                                                 María Claudia Falcone, Horacio Úngaro, María Clara Ciocchini, Daniel Racero, Francisco López Muntaner, y Claudio de Acha, son los seis estudiantes, aún hoy, desaparecidos. Pablo Díaz, Emilce Moler, Gustavo Calloti y Patricia Miranda sobrevivieron al encierro las vejaciones, y torturas perpetradas por los genocidas.

                                             “En Banfield estábamos condenados a morir”, “Esperaba el traslado final”, cuenta el sobreviviente Pablo Díaz, secuestrado 5 días más tarde que el resto.

               “Soy el único que salió con vida del Pozo de Banfield, el único que estaba con ellos cuando me dijeron que tenía un salvoconducto que me salvaba de la ejecución (…) bajo la amenaza de no contar nunca lo que había vivido”

Para cerrar Pablo Díaz, cuenta sobre las últimas palabras de sus compañeros y compañeras, “Sólo ellos me gritaban que no los olvide y que los recuerde siempre”.

Valga, la memoria en esta página para él, sus compañeros y compañeras, que atravesaron el más siniestro horror.